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- 06/02/2015 01:00
Un platillo de batería marca la aparición de la primera letra del filme; y el bombo, los toms y el hi hat que suenan desalineados a continuación son el anuncio de cada una de las letras y palabras que le siguen. Una letra detrás de otra forman los primeros títulos de la película y, finalmente, entre un conjunto de signos, aparece la palabra clave: Birdman .
A partir de ese momento, la batería del mexicano Antonio Sánchez será fundamental en cada una de las siguientes escenas del filme. Su solo percusivo e interminable acentuará el ritmo del relato y su impecable jazz improvisado marcará la sensación de continuidad en lo que se narra.
El estilo desprolijo y pensando hasta el detalle serán parte de la nueva película de Alejandro González Iñárritu. Y la relación entre el todo y cada uno de esos detalles nos harán saber desde el comienzo que estamos frente a una gran película y uno de los filmes favoritos, con nueve nominaciones, en los próximos premios Óscar.
Su título podría hacernos creer que se trata de otra película de superhéroes. Sin embargo, Birdman es todo lo contrario. Su personaje principal es Riggan Thomson, quien en algún momento interpretó al Birdman que se anuncia en el título y ahora lucha por ser nuevamente reconocido por el público desde las tablas de un teatro neoyorkino.
No es casual, en ese sentido, que Michael Keaton, quien hace unas dos décadas interpretó a Batman bajo la dirección de Tim Burton y luego desapareció de los papeles principales del cine mainstream , interprete al ficticio Thomson, un actor que cayó en el olvido luego de rechazar hacer la cuarta entrega de ‘Birdman’, el personaje que lo llevó a la fama veinte años atrás.
La fama perdida o por ganar, el paso del tiempo y la moda de las superproducciones de superhéroes de cómics de las últimas décadas son los principales temas que aborda González Iñárritu en este filme.
LA BÚSQUEDA DEL AMOR Y DEL RECONOCIMIENTO
La nueva película del mexicano Alejandro González Iñárritu comienza veinte años después de que el actor Riggan Thomson (interpretado por Michael Keaton) decide no filmar la cuarta entrega de Birdman, el superhéroe que lo llevó a la fama y lo convirtió en protagonista de tres éxitos de taquilla durante la década de los noventa.
Ya sin la juventud ni la popularidad de esa época, Thomson ahora toma la iniciativa de montar una obra teatral en Broadway. Pero nada es tan sencillo como parece. Por empezar, porque se trata de una adaptación escrita por el mismo del cuento De qué hablamos cuando hablamos de amor , del gran Raymond Carver. Pero, además, porque esta obra es para Thomson su oportunidad de recuperar la fama que alguna vez tuvo y conseguir el reconocimiento que no logró interpretando al superhéroe que da nombre a la película.
Dinero, credibilidad, fama, reconocimiento, familia y hasta la vida: todo está en juego para Thomson en esta iniciativa. Y como si todavía no fuera suficiente, también pesa sobre sus espaldas la voz de su conciencia, encarnada por el mismísimo Birdman (o sea él mismo pero disfrazado), quien intenta convencerlo de colocarse una vez más el traje alado y filmar esa maldita cuarta entrega que en otra época no aceptó.
De esa forma, y con un reparto que incluye a Edward Norton, Emma Stone, Zach Galifianakis y Naomi Watts, Birdman nos lleva a través de un solo plano secuencia por un recorrido que habla de la actuación, la aceptación, la pedantería de la crítica especializada y la búsqueda del amor y el reconocimiento.
A través del teatro mostrado como la vida misma, accidental y sin cortes, la película se convierte en una crítica a Hollywood, a Broadway, y a la saturación de películas de superhéroes, sagas y blockbusters en el cine. Es, al mismo tiempo, una reflexión sobre la relación entre los críticos, la cultura popular y el arte entendido de forma más tradicional.