Arte que no se anda por las ramas

El mensaje de Vergara es tan directo como los colores intensos que utiliza en sus obras. Pinceles que transmiten un llamado ecológico

Un mundo ceniciento, de extensiones opacas, de luces moribundas. El aire denso, inmóvil, plomizo atravesado por mariposas blancas -precario símbolo de pureza-. En contraposición, árboles con copas de colores metálicos, la esperanza que trasciende lo gris, que proyecta su incandescencia sobre los cielos moribundos.

La muestra ‘Origami', que estará en exposición del 4 al 19 de agosto en Galería Habitante, es la forma como el pintor Brian Vergara denuncia lo que para él es una realidad que se torna más preocupante con cada grado (Celsius o Farenheit) que sube la temperatura: el calentamiento global.

Es una temática recurrente para este arista, que ha expuesto sus trabajos en Venezuela y Panamá. ‘En términos teóricos, los paisajes de Vergara nos hacen cavilar sobre la naturaleza y sus virtudes, y de la cruel manera en que el ser humano se hace de sus recursos de manera violenta y desmesurada, sin contemplar que el detrimento de la naturaleza conlleva nuestra propia destrucción', plantea el curador Orlando Hernández Ying en un ensayo que analiza la obra del artista penonomeño.

Plantea que Vergara, quien desde hace 9 años se dedica a la pintura de forma profesional, ‘contempla la realidad global y las consecuencias de la avaricia sobre el ambiente y explora de manera crítica a través de su medio su mensaje ecológico y conservacionista de forma tan artística y estéticamente elocuente'. ‘En cuanto a su espacio en la pintura Latinoamericana, Vergara nos aleja de las abundantes y misteriosas selvas, para alertarnos de un porvenir menos prolijo si no cambiamos nuestra relación con la naturaleza', afirma.

INFLUJO NIPÓN

Los paisajes de Vergara, con ‘tono sepias y grises' y ‘serpenteantes enramadas coronadas de abundante follaje de diferentes valores del mismo color', remiten al espectador a los grabados japones Ukiyo-e.

No es la única referencia a la cultura japonesa presenta en los lienzos de Vergara. El título de ‘Origami' hace referencia al arte japonés de doblar para hacer figuras variadas sin usar tijeras ni pegamento. Las solitarias mariposas que reposan en las sombrías ramas semejan insectos de papel confeccionados a través de este milenario procedimiento.

Vergara explica que en un país multicultural como Panamá resulta imposible escapar a este tipo de influencias. ‘Es inevitable, como lo es también para un artista panameño pintar la naturaleza', detalla Vergara.

El contacto con el entorno natural, presente desde una infancia trascurrida en el interior del país, específicamente en la ciudad de Penonomé, es otra de las claves para entender su arte.

A pesar de que ‘Origami' representa la segunda exposición individual del pintor, Hernández Ying destaca que su obra ‘ya ha logrado un lenguaje y estilo propio que nos permite reconocer formas naturales pero en un contexto abstracto e idílico, y más que todo universalmente legible en forma y contexto, haciendo de él un artista panameño con calidad de exportación'.

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