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- 29/08/2025 00:00
El día en Belice puede empezar con el olor del fry jack recién salido del aceite. Es una masa dorada, crujiente por fuera y suave por dentro, que llega a la mesa acompañada de pollo guisado, frijoles fritos y un trozo de queso fresco. Así, con un desayuno, comienza la jornada en un país que se enorgullece de tener una de las gastronomías más auténticas y diversas de la región.
El plan lleva hacia el mar Caribe. Allí se encuentra el segundo arrecife más grande del mundo, un tesoro natural que convierte a Belice en destino soñado para buzos y aventureros.
El famoso Gran Agujero Azul, visible desde el aire como un círculo perfecto de aguas profundas, es otro de los símbolos que hacen único al país. “Tenemos atracciones que nos separan del resto del mundo”, asegura Gail Osaeta, gerente de Mercadeo de la Cámara de Turismo de Belice, mientras enumera también la primera reserva de jaguares creada en el planeta, refugio de esta especie y orgullo nacional.
El mediodía llega con el calor, y con él, la oportunidad de probar otro plato típico: el ‘rice and beans’, arroz y frijoles cocinados juntos en leche de coco, servidos con pollo guisado, ensalada de papa y plátano frito. Pero Belice no se queda en un solo sabor. En la costa, la cultura garífuna ofrece el ‘hudut’, una sopa cremosa de leche de coco con pescado fresco y bolitas de plátano maduro que, como dice Osaeta, “es un plato que reconforta tanto como cuenta una historia”.
La tarde se presta para recorrer selvas donde el 40% de la extensión está protegida, o caminar entre ruinas mayas que recuerdan el pasado milenario del país. En Belice, cada espacio habla de diversidad: en sus calles se escucha inglés, español, criollo, lenguas mayas y garífunas; y en sus rostros conviven las herencias de mayas, menonitas, criollos y garífunas. “Es un país donde uno llega y se siente protegido”, dice Osaeta, en alusión a la fuerte cultura de conservación. No es solo discurso: también el 30% de su arrecife está bajo protección, junto con especies como el tapir o el majestuoso árbol de caoba.
Cuando cae la noche, las luces no son de grandes cadenas internacionales de comida rápida —porque en Belice no existen franquicias de comida—. Lo que hay son garnachas, empanadas y salbutes, pequeñas tortillas fritas con pollo o carne, coronadas con verduras frescas. Es comida callejera, pero también es identidad.
La gerente de Mercadeo de la Cámara de Turismo de Belice dio las declaraciones durante un almuerzo en el que participaron medios de comunicación, agencias de turismo, representantes de los hoteles del destino y Copa Airlines.
La moneda oficial de Belice es el dólar beliceño (BZD), cuyo valor está fijado en una tasa estable de 2 BZD = 1 USD. Esto facilita mucho el cambio para los visitantes, especialmente los provenientes de Estados Unidos. En general, los alojamientos y excursiones suelen cotizar en dólares estadounidenses, mientras que restaurantes, tiendas y otros comercios lo hacen en dólares beliceños.
El uso del dólar estadounidense está ampliamente aceptado en casi todo el país. También se aceptan cheques de viajero, siempre que incluyan en el reverso el número de pasaporte o de licencia de conducir. Conviene tener presente que los billetes de denominación alta (mayores a 20 USD) pueden ser más difíciles de cambiar y que algunos comercios solicitan un consumo mínimo para aceptarlos.
Belice cuenta además con una buena red de cajeros automáticos en los principales destinos turísticos, entre ellos Placencia, Punta Gorda, Belmopán, Dangriga, Ciudad de Belice, San Pedro, Cayo Ambergris, Cayo Caulker, Orange Walk, San Ignacio y Corozal.
Belice se ubica en Centroamérica, limitando al norte con México, al sur y oeste con Guatemala y al este con el mar Caribe. Esta ubicación privilegiada lo convierte en un punto de conexión sencillo para quienes viajan desde México o Guatemala.
Es un país diverso en culturas e idiomas, además de ser el menos densamente poblado de la región, con apenas 35 habitantes por milla cuadrada (14 por kilómetro cuadrado). Su territorio se divide en seis distritos: Belice, Corozal, Orange Walk, Cayo, Stann Creek y Toledo.
Frente a sus costas se encuentran más de 400 islas conocidas como cayes, entre ellas algunas muy populares como Ambergris Caye, Caye Caulker, Laughing Bird Caye y Moho Caye, que forman parte de su encanto natural y turístico.