En Panamá, el cáncer se ha convertido en una de las principales enfermedades que enfrentan los adultos mayores
- 15/06/2014 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Los casos de Ochoa Félix y de Rodrigo Achériga Gamboa son apenas dos en el amplio listado de narcotraficantes que caen por culpa de su propia exposición en la redes. De acuerdo con la revista ‘Semana’, de Colombia, ‘se trata de un fenómeno reciente que tiene felices a las autoridades’. Aunque la mayoría de los capos son discretos y más cuando se trata de páginas como Facebook, Instagram o Twitter, sus hijos y sobrinos no lo son tanto.
Así fue como cayó en noviembre en Nogales, Arizona Ismael el Mayo’ Zambada, prófugo cuya cabeza tenía una recompensa de 5 millones de dólares. Su hijo, Serafín Zambada, delató a su padre con fotos de rifles AK–47 cromados en oro, fajos de billetes y hasta un carro último modelo con un oso de felpa gigante encima. Los ‘narcojuniors’, como llaman a la nueva generación, han hecho de las redes sociales los nuevos terrenos de caza.
Al parecer el fenómeno no es exclusivamente mexicano. En Estados Unidos, Dupree Jonson, un joven de 19 años del sur de La Florida, terminó arrestado por cuenta de unas fotos que publicó en Instagram de armas robadas, además de una colección de joyas y drogas.
Incluso los pandilleros han puesto de moda compartir imágenes que muestran los atributos de su poder: chicas, fajos y pistolas.
Lo mismo le pasó al mafioso italiano Michele Grasso, quien se escondió durante cuatro años en Londres antes de caer por una foto en Facebook en el museo Madame Tussaud junto a la estatua de cera del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Que los narcos presuman de sus riquezas no es nada nuevo. Más de uno ha caído por sus compras extravagantes, pero hasta ahora no compartían sus andanzas.