Cumbre de Las Desunidas Américas

  • 12/04/2015 02:00
La ciudad está bonita y limpia. Estamos dando buena imagen al mundo, como Brasil en el Mundial

Semana de Cumbre en Panamá. Cumbre de Las Américas (no de América, porque recordemos que América está allá arriba, al norte de México. Por el lenguaje empieza todo, dice el gran comediante estadounidense —¿americano o simplemente gringo?— George Carlin. Todos los periódicos hablan sobre La Cumbre, todos los noticieros, todas las revistas, todo el mundo. Ni modo, esta vez me tocará a mí también. Obama y Castro se dan la mano. Castro parece controlar la situación (el que asiente con la cabeza de manera condescendiente es él, no Obama); Maduro va al Chorrillo, muy al estilo de ciertos diputados que llevan sacos de arroz y pavos para navidad; algunos panameños se ofenden. Lo entiendo. ¿Se hubieran ofendido igual si Obama hubiese ido a El Chorrillo; si hubiese ido a El Chorrillo el presidente del país que tiró bombas sobre ese barrio? Cumbre: Cacerolazos de Venezolanos. Cumbre: Oppenheimer, hombre sutil, periodista informado. Pereza total. Twittero, el ché pibe. Maradona es un grande. Ricardo Darín es un gran actor. Viva Argentina. Cumbre de las Américas: Ningún medio cubre la charla que el presidente de Bolivia, Evo Morales, tuvo con los estudiantes de la Universidad de Panamá. Con respecto al tema, cito las palabras que escribió en su muro de Facebook Priscila Ramírez Mirabal: «…total, ¿qué podrían decir él y los estudiantes? ¿Los indios en Bolivia hablan español?». Otro punto escrito en el Facebook de la amiga Ramírez Mirabal: «Periodistas como gallinas culecas tomándose fotos con Peña Nieto. ¿‘Ayotzinapa’ qué es? ¿Se come? ¿Es un taco?». Cumbre de Las Desunidas Américas en Panamá, centro del mundo corazón del universo, ajá, y Silvio Rodríguez da, por primera vez, un concierto en la Universidad de Panamá, y además gratis: excelente sonido, gran tarima, buen público, mucha letra, algo de política, ‘Ojalá’ entre tantas otras, menos ‘Unicornio Azul’ (puta madre, no la cantó el viejo), y el viejo cantautor de las grandes letras, las grandes canciones y la pobre voz escribe en su blog lo siguiente al llegar a Panamá: «Me gustaría que pudieran ver lo que yo veo desde esta habitación. La costa baja y arenosa del Pacífico reflejando rascacielos fantasmas. Y digo fantasmas porque no se ve ni una sola persona mirando desde los miles de balcones, ni una persiana abierta como alivio al fuego de la tarde, ni siquiera una humilde matica colgando, haciendo fotosíntesis de la luz tropical. Mucho concreto proyectado al cielo. Acaso como premonición de una vastísima enredadera de familias que ascenderá desde los barrios a dar vida a la piedra inanimada, o que bajará de las montañas como avalancha viva, inundando el asfalto en su corriente de esperanza». Debería hacer una canción con esas palabras el Silvio. Vi a Pablo Milanés en República Dominicana en el 2014: gran cantante, buena vibra. En fin, Cumbre, cumbre, cumbre. Estoy en el barrio de San Francisco, encerrado. Preso. Han cerrado todo el barrio como parte de las medidas de seguridad y como no vivo oficialmente en este barrio mi nombre no está en la lista de los vecinos residentes que pueden salir y entrar de nuevo. Ergo: si salgo, no puedo volver a entrar. La ciudad está bonita y limpia. Estamos dando buena imagen al mundo, como Brasil en el Mundial de Fútbol, que puso grandes muros a cada lado de la autopista por la que se entra a Rio de Janeiro, para tapar las favelas. Progreso, cumbre, diálogo. Despido esta columna con las palabras de Jorge Gómez Barata: «¿Qué pasará en la Cumbre de las Américas? El primer día nada y el segundo todo habrá terminado».

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