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- 01/02/2015 01:00
Desde hace seis meses Yumi Kurosawa colabora en el escenario con el percusionista popularmente llamado Deep Singh, a quien conoció por medio de un colega músico que ambos tenían en común.
Este músico es originario de Londres, Inglaterra, y coincide con Kurosawa en lo que se refiere a su edad de iniciación con un instrumento musical. A la misma edad que Yumi aprendía la técnica tradicional para hacer vibrar el arpa japonesa, Singh, a sus tres años, empezaba a tocar la percusión india, específicamente el instrumento compuesto por dos tambores, llamado tablá. Este instrumento, el cual es imprescindible en sus presentaciones, es membranófono, es decir, que logra su sonido a través de la vibración de un cuero o parche, el cual usualmente en el caso del tablá está confeccionado con cuero de cabra.
Cuando era solo un niño de siete años, Deep Singh se convirtió en el discípulo más joven del maestro Ustad Allah Rakha, un percusionista hindostán de tablá que acompañaba con regularidad al legendario Ravi Shankar, uno de los máximos exponentes del sitar; y quien introduciría nada menos que a los Beatles en el mundo de la música de la India, lo cual se vería luego en álbumes como Revolver (1966).
Dos años más tarde de aquella precoz hazaña del joven Singh, empieza su carrera como músico profesional, en cuyo historial se enlistan escenarios de notable categoría como el Royal Albert Hall de Londres, el Royal Festival de la misma capital inglesa, y el Waldorf Astoria y Carnegie Hall, en la Gran Manzana.
Hace unos años estuvo de gira interpretando música clásica de la India, un género que se caracteriza por los espacios que genera para que se despliegue la faceta solista del músico, además de su amplia gama de estilos que se fusionan para crear ese ambiente musicoétnico tan peculiar. Además de tocar este estilo de música que formalmente data de 500 años antes de Cristo (a.C.), protagonizó presentaciones en conjunto con otras bandas de percusión.
Otro punto en el que coincide con la compositora e intérprete de koto, es que luego de haber aprendido todas las técnicas tradicionales para poder dominar un instrumento milenario, en un momento de su carrera empezó a experimentar con géneros musicales contemporáneos. Una intención que pudo o no habérsela propuesto pero que, al estar inmerso en la escena musical neoyorquina, eventualmente surgió como una búsqueda por encontrar su propia identidad en cada golpe que provoca el sonido del cuero. ‘El Arte del Sonido, de lo tradicional a lo contemporáneo’, se titula su presentación en el istmo junto a Yumi Kurosawa.