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- 21/10/2026 20:50
El crecimiento económico no siempre se traduce en mejores oportunidades para todos sus habitantes. Mientras el país proyecta internacionalmente su posición estratégica y el valor del canal interoceánico, numerosas comunidades continúan enfrentando dificultades para acceder a servicios públicos, educación, empleo de calidad y atención médica.
Esa contradicción constituye uno de los ejes de ‘Entre el canal y el clamor: desigualdades, protestas y resiliencias en Panamá’, ensayo con el que Samuel Elías Ureña Boniche obtuvo el Premio Ricardo Miró 2026 en esta categoría.
La obra propone una reflexión sobre las desigualdades sociales y territoriales, así como sobre las experiencias cotidianas que condicionan la manera en que los panameños interpretan su realidad. Para Ureña Boniche, comprender Panamá exige ir más allá de los indicadores de crecimiento y de la imagen de prosperidad que suele proyectarse al exterior.
“Me interesaba mirar más allá de la imagen de crecimiento y desarrollo que solemos proyectar, para observar las desigualdades y las diferentes realidades sociales y territoriales que existen en el país, así como las tensiones que surgen de ellas y la necesidad de las personas de resistir y salir adelante”, explicó el autor.
Su ensayo parte de una inquietud: cómo puede coexistir el dinamismo económico del país con las dificultades que enfrentan distintos sectores de la población. La pregunta adquiere relevancia en un país cuya historia y proyección internacional están estrechamente vinculadas al tránsito de mercancías y personas, pero donde las oportunidades no se distribuyen de manera uniforme.
El título de la obra sintetiza dos dimensiones de la realidad panameña. Por un lado, el Canal de Panamá representa una pieza fundamental de la historia nacional y de la presencia del país en el escenario internacional. Por otro, están las demandas ciudadanas, las inconformidades sociales y las experiencias de comunidades que no necesariamente participan en las mismas condiciones de los beneficios del desarrollo.
“Considero que el título abarca dos realidades. Por un lado, el Canal de Panamá representa una parte fundamental de nuestra historia y de nuestra proyección internacional. Por otro, están las voces y las necesidades de una sociedad que todavía enfrenta numerosos desafíos”, señaló el también estudiante de Ingeniería en la Universidad Tecnológica de Panamá en Veraguas.
El autor considera que el transitismo no es una característica reciente de la economía panameña. Sus antecedentes se remontan a la época colonial, cuando el territorio desempeñó una función estratégica para el traslado del oro y otras mercancías. Esa trayectoria histórica contribuyó a configurar el modelo de desarrollo del país y la manera en que se relaciona con el comercio internacional.
“El Canal ha representado una gran oportunidad para Panamá, pero el título del ensayo buscaba, sobre todo, crear una imagen de referencia e invitar al lector a hacerse preguntas sobre la realidad panameña, explorando perspectivas distintas de las que habitualmente leemos o comentamos”, afirmó.
Para el ensayista, reconocer la importancia económica e histórica del Canal no impide cuestionar cómo se distribuyen las oportunidades. La existencia de inversiones, proyectos modernos y una economía dinámica no garantiza, por sí sola, que todas las comunidades experimenten mejoras equivalentes en sus condiciones de vida.
“El progreso puede coexistir con servicios desiguales. Panamá puede tener proyectos modernos y una economía dinámica mientras algunas comunidades continúan enfrentando dificultades para acceder a la atención médica y al transporte”, sostuvo.
La distancia entre el crecimiento económico y el bienestar cotidiano es, precisamente, una de las cuestiones que busca poner en discusión. Desde su perspectiva, el desafío consiste en comprender que los avances económicos no necesariamente se reflejan de la misma manera en todos los territorios.
Las desigualdades territoriales ocupan un lugar importante en la reflexión de Ureña Boniche. El autor identifica diferencias entre la capital, las zonas rurales y las comarcas, donde el acceso a las oportunidades y a los servicios públicos continúa siendo un reto.
Entre los ámbitos que considera prioritarios se encuentra la educación. Las dificultades relacionadas con la infraestructura escolar, las condiciones de aprendizaje y el acceso a los centros educativos pueden limitar las oportunidades de los jóvenes, especialmente en comunidades alejadas de los principales centros urbanos.
El empleo constituye otro de los desafíos. Aunque el crecimiento económico genera actividad, el autor advierte que eso no siempre se traduce en puestos de trabajo de calidad, estabilidad laboral o acceso a la protección social. “La informalidad limita la estabilidad laboral y el acceso a la protección social, que constituye una de las principales necesidades de la población”, agregó.
A estas brechas se suman las diferencias en el acceso a los servicios de salud. La disponibilidad de atención médica oportuna, medicamentos e infraestructura adecuada varía entre territorios, lo que repercute directamente en las condiciones de vida de sus habitantes.
Para el autor, estas diferencias no deben analizarse de forma aislada. Su interés consiste en relacionar las condiciones económicas con los procesos históricos y sociales que ayudan a explicar por qué determinados problemas persisten y cómo afectan de manera distinta a las comunidades.
Las protestas sociales también forman parte de la mirada que propone el ensayo. Para Ureña Boniche, las protestas permiten observar las demandas de sectores que consideran que sus necesidades no están siendo atendidas de manera suficiente.
El autor vincula esa reflexión con las diferencias que se hacen visibles cuando una crisis afecta a varias regiones del país. Como ejemplo, menciona el sismo que golpeó a las provincias centrales y las distintas percepciones sobre la asistencia recibida por las comunidades.
Desde su perspectiva, la respuesta ante una emergencia permite observar cómo el territorio condiciona las experiencias de la población y la manera en que esta percibe la actuación de las instituciones.
En el caso de las provincias afectadas por el sismo del pasado 9 de octubre, Ureña Boniche consideró que una mayor intervención del Gobierno central podría contribuir a mejorar la calidad de vida de las comunidades. También señala que las experiencias de los habitantes de las provincias no siempre coinciden con la percepción que se tiene desde la capital.
Esta diferencia de perspectivas constituye uno de los aspectos que desea poner sobre la mesa: la necesidad de reconocer que Panamá no se vive ni se interpreta de una sola manera.
El acercamiento de Ureña Boniche a las ciencias sociales surgió, en buena medida, durante una asignatura de Historia de Panamá que cursó en verano durante sus estudios universitarios. La materia le permitió profundizar en el papel del Canal y conectar los conocimientos históricos con otras dimensiones de la sociedad.
“Fue una manera de acercarme a estos temas y relacionar ideas que muchas veces tenemos presentes, pero que no necesariamente conectamos entre sí”, relató.
El autor consideró que el análisis social no tiene por qué limitarse a quienes cuentan con una formación específica en ciencias sociales. La posibilidad de relacionar conocimientos de distintas disciplinas puede contribuir a comprender mejor los problemas del país y sus múltiples causas. Esa disposición a explorar otras perspectivas también forma parte de lo que espera aportar después de obtener el Premio Ricardo Miró 2026.
“Quiero aprovechar esta experiencia para seguir aprendiendo, continuar formándome y explorar nuevas oportunidades. También me interesa aportar una perspectiva juvenil al debate, porque existe una población que está creciendo y que puede ofrecer otras maneras de entender la realidad panameña”, afirma.
Para Ureña Boniche, reconocer esas voces es importante porque las nuevas generaciones pueden contribuir con preguntas y perspectivas que no siempre reciben suficiente atención.
Con ‘Entre el canal y el clamor’, el ganador del Premio Ricardo Miró en la categoría de Ensayo propone observar las contradicciones del desarrollo panameño sin reducirlas a una única explicación. Su reflexión invita a considerar tanto la importancia histórica del Canal como las experiencias de quienes viven las desigualdades sociales en su vida cotidiana.
La pregunta que atraviesa su ensayo es cómo construir una comprensión más amplia del país, capaz de reconocer sus logros económicos sin perder de vista las brechas que persisten. Para el autor, el primer paso consiste en mirar más allá de una sola perspectiva y escuchar las distintas realidades que conviven en el país.