Panameñidad hecha canciones

La producción ‘Cabanga' ofrece a través de la canción folclórica un espacio para retratarnos, vernos por dentro y entender quiénes somos

La trascendencia no se mide de una sola manera, al menos no en el arte y en la cultura. Esto es lo que piensa Patricia Vlieg, compositora y cantora que se ha dedicado a explorar las raíces latinoamericanas y les ha dado una cara nueva con la fusión de elementos de la música actual y géneros como el jazz.

Patricia está por presentar su más reciente proyecto, Cabanga, de la serie ‘Panamá en el corazón', una producción musical que quiere ofrecer esa visión a los mismos panameños, y busca que los panameños nos planteemos cómo somos.

CABANGA

La palabra que define ese dulce preparado con miel de caña, coco y papaya verde es también sinónimo de un sentimiento de nostalgia o añoranza por la ausencia de algo o alguien. Y qué mejor palabra para reflejar un sentimiento de una manera tan propia.

‘En esa búsqueda del Panamá entrañable, el de nuestros sonidos, aromas y silencios, subyace también ese sentimiento: cabanga por un espacio que aunque se siente con mucha claridad para quien lo ha vivido, resulta casi indefinible en una sola palabra; es el espacio de la ‘patria del corazón' como decía Gaspar Octavio Hernández; un lugar hecho de memorias, de elementos tangibles y realidades intangibles, de calidez sencilla entre muchas otras cosas; un espacio al que nos remiten y nos conducen nuestras canciones', dice la creadora de este proyecto.

‘Me gusta pensar en la cabanga en sus dos sentidos: el sentimiento de nostalgia y añoranza y ése, el dulce que lleva su nombre. Realidad tangible e intangible en una sola palabra; no triste del todo; siempre mezcla y contraste; una manera de seguir hablando de cómo somos...', agtrega.

La búsqueda de nuestra identidad la realiza Patricia desde la canción panameña, en este caso, la canción panameña emblemática, de raíz folclórica. Ella mira esa canción como un espacio para entender más profundamente nuestra ‘panameñidad', ' para retratarnos, para vernos por dentro, entender quienes somos y para que el que viene ya sea de dentro o de fuera pueda mirar y reconocer en ella un espacio geográfico, o un espacio cultural'.

Vlieg considera que ‘nuestro país necesita revalorizar nuestras canciones emblemáticas, de raíz, como retratos de nosotros mismos, como bienes culturales intangibles y necesarios, tan importantes como lo es un lugar concreto que se puede ver y tocar, porque nos definen'.

CANCIONES

El propósito de este proyecto va más allá del éxito popular de un tema, ya que como lo explica la cantora, ‘hay temas que han alcanzado altos niveles de popularidad, pero que no necesariamente se reconocen como panameños. ‘Nos pasa eso de que ‘hasta que el pueblo las canta las coplas, coplas no son y cuando el pueblos las canta ya nadie sabe su autor...', comenta.

La producción en la que trabaja Patricia consta de 14 canciones que ‘han sido emblemáticas para nosotros, y evocan ya sea paisajes del corazón, maneras nuestras de contar sentimientos, maneras de hablar del amor o de hablar de lo que hemos logrado y todavía nos falta como país', dice la autora, planteando también ‘nuestra responsabilidad de trabajar esas canciones y reversionarlas, para que sigan siendo emblema para nosotros'.

Estas canciones han sido categorizadas en temas: ‘Sonidos de identidad' contempla algunas canciones que muestran ‘cómo somos y por qué somos como somos'. Dentro de este tema está una musicalización hecha por la propia Patricia, sobre un poema de Gaspar Octavio Hernández llamado ‘Alma Patria'. También está el tema ‘Para Comprenderlo' de autoría de Ana Lucía Vlieg.

El segundo tema se denomina ‘Paisajes del corazón' y tiene que ver con canciones que evocan un lugar geográfico y que a su vez nos conectan con un lugar emocional. Forman parte de ese espacio ‘Brisas Mesanas', de César Alcedo, ‘Romance Salinero' de Gladys de la Lastra y ‘Panamá Viejo', de Ricardo Fábrega.

‘Amores y desamores', cuenta cómo el panameño vive el sentimiento, con temas como ‘Cosa linda', de Avelino Muñoz, ‘Mi Pajarita', de Joaquín, ‘Chin' Carrizo e ‘Historia de un Amor', de Carlos Eleta. Sobre este tema afirma Patricia que ‘me parece importante cuando una canción trasciende que lo haga con ese espíritu con el que se escribe. A veces no basta la trascendencia del tema. Es importante la trascendencia de la historia porque las canciones son historias, historias de la gente y el contenido que rodea la canción'.

Considera Patricia que el panameño ha logrado que su música se mueva y vaya a otros sitios pero ‘no sé si hemos sido capaces de contar esa canción como historia para que quien recibe eso sepa que detrás de la canción hay un país, una cultura que la abraza. La canción es justamente eso, una salvaguarda de la memoria'.

Dentro de esta temática también está ‘Sentimientos del Alma', de Francisco ‘Chico Purio'Ramírez, un tema que habla mucho de cómo es el panameño, que aun su sufrimiento por el amor lo refleja con el ritmo más pegajoso. ‘Hasta el dolor más terrible se dice medio en broma, el ‘te quiero mucho', nos cuesta…, decimos, ‘se le quiere', ‘se le extraña', es una lectura profunda de cómo somos', cuenta. También está ‘Cabanga', de Gonzalo Brenes.

Otras canciones están agrupadas en un tema denominado ‘Nuestras Paradojas', con ‘Palito de Uvero' de Francisco Changmarín y Pille Collado y ‘Mi Chola no Quiere Cholo' de Arturo, ‘Chino' Hassán.

El último aparte es ‘Legados', con un tema de Ana Lucía Vlieg, ‘Retratos de su alegría' y ‘Patria', de Rubén Blades, un tema que sin ser necesariamente de raíz folclórica, en su rítmica es un tema muy emblemático, casi un himno para nosotros y para toda América Latina.

Además de Patricia Vlieg, la producción cuenta con la colaboración de músicos de la talla de Popi Spatocco, director musical, arreglista y co-productor artístico del proyecto, Paquito de Rivera, la guitarrista paraguaya Berta Rojas y con cantoras como Lila Downs (México), Luna Monti (Argentina), Maridalia Hernández (República Dominicana) y Mónica Salmaso (Brasil). Se representa así a todas las regiones de Latinoamérica, para junto con Patricia hacer una versión compartida del tema ‘Patria'.

Con esta producción Vlieg quiere establecer esa responsabilidad que tiene el panameño de que su música trascienda. ‘Una canción trasciende en la medida en que nosotros valoremos nuestro propio patrimonio, que sea un bien que cuente la realidad de quiénes somos, y que lo abracemos'. Agrega la compositora que esto probablemente no se ha dado porque ‘somos una cultura que vive muy a corto plazo y nuestro sentido de trascendencia va muy ligado a un sentido de aprobación inmediata y aprobación masiva, pero ‘si hay un lugar donde esa mirada no es la única es en el arte y en la historia'.

Además, la trascendencia no solo debe ser vista hacia fuera de nuestras fronteras sino hacia adentro, pues las canciones también deben trascender las fronteras generacionales. ‘Las canciones son un hilo que nos van conduciendo a través de las generaciones, y es lo que hace que la gente se pueda sentir vinculada al que vino antes y que nuestros niños tengan una memoria', afirma.

‘Panamá en el corazón' tiene que ver justamente con ese tema de trascendencia, cómo llevamos esa música en el corazón, cómo nos mueve y como nos ayuda a aglutinarnos y a reconocernos', concluye.

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‘Sentimos cabanga por un lugar hecho de memorias, de elementos tangibles y realidades intangibles, de calidez sencilla entre muchas otras cosas; un espacio al que nos remiten y nos conducen nuestras canciones',

PATRICIA VLIEG

CANTORA

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CABANGA

UN INVITADO EN LAS AULAS DE MARCOS

El proyecto Cabanga de la serie ‘Panamá en el corazón' consta de un disco, un espectáculo y una gira de conciertos que inicia el 15 de agosto en la ciudad de David, Chiriquí y culmina el 21 de agosto en el Teatro Anayansi en la ciudad de Panamá. Una propuesta de concierto innovador con audiovisuales que acompañan todas las canciones producidos por Cine Animal. Un espectáculo, una experiencia diferente en luces y efectos de la mano de Mindtech y Libélula Frac.

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