Consecuencias indeseadas

  • 30/08/2015 02:00
Un país no se puede mantener así, queriendo mano dura pero exigiendo misericordia

Me molestan muchas cosas. Acepto que mi paciencia es casi inexistente y que mi empatía con la estupidez humana es más bien frágil. No logro entender la incoherencia y las tonterías. Y reconozco que hay veces que la estulticia me supera y estoy de acuerdo con Boromir en los memes en los que, con cara de frustración, se lamenta de la poca inteligencia de los seres inteligentes de este planeta. Pues bien, asumida mi culpa y entonado el miserere mei correspondiente, paso a entrar en harina: que los boten. A los bellos durmientes del auto patrulla. Sin más. Sin debate.

Aquí empieza la incoherencia, los gritos oponiéndose, la gente clamando al cielo. Pobrecitos, dicen, con todo lo que se esfuerzan, dicen. Con lo mucho que trabajan, dicen. Con la cantidad de turnos que hacen, dicen. Ellos también necesitan dormir, dicen.

Y sí. Yo alucino. Porque esas mismas voces son las que no hacen más que quejarse de la inseguridad y protestar cuando las cifras de inseguridad crecen, y los robos o los asaltos les tocan a ellos.

Esos mismos incoherentes son los que aplauden el aumento de la cuantía en las boletas y luego se quejan cuando el policía los para y les clava su multa por llevar aliento alcohólico, (a propósito de esto, ¿nadie más que yo se ha dado cuenta de que los del ‘aliento alcohólico' es una licencia abierta para que los tongos coimeen a diestra y siniestra? ¿Cómo se comprueba el dicho aliento? ¿Y si te está matando el dolor de muelas y has hecho buches con seco para calmarlo mientras llegas al dentista? El aliento alcohólico no implica que hayas ‘ingerido' alcohol. Te huele la boca, por ejemplo, si has hecho gárgaras con enjuague bucal… Pero prosigamos) Esos mismos amos de la contradicción son los primeros en sacar la coima para terminar de una vez con esa vaina. Y encima se quejarán de que los policías son corruptos. (Y sí, si cogen la coima lo son, igualito, igualito que el que se la paga, o sea, usted, señor ilógico).

Los incoherentes que gritan e increpan al gobierno cuando éste no hace nada para abrir las calles cuando un par de buenos para nada deciden trancar la vía, pero luego, estos mismos meapilas son los que se echan las manos a la cabeza si en el transcurso del rifirrafe alguien resulta contusionado. Y exigen derechos humanos y demás hierbas aromáticas.

Me cabrean los incoherentes que se escandalizan cuando sale la foto de los tipos roncando, pero me cabrea mucho más saber que estos mismos seguramente pedirían su inmediata restitución cuando les contaran una historia de mujeres embarazadas, de hijos chiquitos en casitas humildes y de mamases inválidas de las cuales son los únicos valedores.

Un país no se puede mantener así, queriendo mano dura pero exigiendo misericordia. Un país no puede alzarse indignado ante la imagen de un profesor abrasado en el transcurso de unos disturbios estudiantiles y luego, apenas unas semanas después, pedir que los estudiantes responsables se vayan a su casa porque la cárcel no es lugar para unos chicos.

Debemos empezar a decidir qué queremos como sociedad, si queremos ser la aldea pitufa, todos blanditos y buenos, debemos asumir que cada uno va a poder hacer lo que le salga del forro, (incluso dormir en el carro patrulla cuando le pegue la regalada gana); si queremos un país de derecho, entonces todos y cada uno de los individuos que vivimos en él tenemos que respetar las normas y asumir las consecuencias en el caso de que las vulneremos.

Dura lex sed lex. Eso.

COLUMNISTA

Lo Nuevo