Mares y océanos desde la perspectiva de ‘Una Salud’

  • 29/08/2025 00:00
La salud humana depende directamente de la salud del ambiente y de la fauna del planeta. La contaminación, la sobrepesca y la pérdida de biodiversidad comprometen el bienestar de todos

En un planeta cambiante y con una población que ronda los 8,2 mil millones de personas, los mares, océanos, arrecifes de coral, playas y otros ecosistemas conexos, como los manglares, estuarios y ríos, resienten las presiones ambientales y humanas, como el cambio global y la contaminación.

El concepto de “Una Salud” implica que la salud de las personas, de los animales y el ambiente están estrechamente interrelacionada. El desequilibrio entre esta tríada puede aumentar el riesgo de que aparezcan y se propaguen nuevas enfermedades en humanos y animales.

Actualmente, la situación de los océanos es una alerta legítima. La contaminación, la sobrepesca y la pérdida de ecosistemas marinos y de biodiversidad, comprometen el bienestar de todos los habitantes del planeta.

Los mares y océanos aportan recursos y beneficios ambientales, son fundamentales para la estabilidad climática, el ciclo del agua y la generación de oxígeno, también albergan el 80% de la biodiversidad mundial y son esenciales para la seguridad alimentaria. Alrededor de 3 mil millones de personas en el mundo dependen de los recursos marinos como fuente de proteínas para subsistir.

Además, proveen energía renovable de las mareas, olas y corrientes, y sustentan actividades económicas como el transporte, turismo, comercio, deportes y la identidad cultural. Según la agencia de comercio de las Naciones Unidas (Unctad), la economía oceánica alcanzó 2,2 billones en exportaciones en 2023.

Aproximadamente 60 millones de personas trabajan directamente en la pesca y acuicultura, y se estima que 200 millones de personas dependen de actividades relacionadas, como el procesamiento, transporte y comercio. En América Latina y el Caribe, aproximadamente 2,3 millones de personas participan en actividades pesqueras.

Por otra parte, organismos marinos como los corales, esponjas y microalgas, son de interés porque poseen moléculas o compuestos bioactivos para desarrollar tratamientos cosméticos y farmacéuticos.

Los científicos también estudian los fósiles marinos para dilucidar cómo era el pasado, los animales que existían y qué procesos evolutivos ocurrieron en esas comunidades, para hacer predicciones de la vida marina en el futuro con las presiones actuales.

El documento Panorama del océano, los mares y los recursos marinos y su contribución al desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) 2025, indica que esta región, donde cerca del 80% de la población reside en zonas urbanas, los residuos y contaminantes generados por las actividades terrestres impactan cada vez más los mares y sus recursos.

A nivel global, la contaminación es uno de los mayores problemas. Desde de la contaminación lumínica en las costas, que interrumpe la reproducción, orientación, alimentación y migración de la fauna marina —incluyendo tortugas y aves— pasando por basura, pesticidas, detergentes, fertilizantes, metales pesados, hidrocarburos, aguas residuales, artes de pesca y plásticos.

Se estima que cada año, de 8 a 10 millones de toneladas métricas de desechos plásticos ingresan a los océanos del mundo y se prevé que la contaminación aumentará cuatro veces para 2050.

Según el Programa de Naciones Unidas del Medio Ambiente (Pnuma), los océanos se han convertido en inmensos depósitos de desechos plásticos. “El 80% de la basura marina proviene de fuentes terrestres, principalmente plásticos asociados a empaques de alimentos y bebidas. América Latina y el Caribe generan diariamente 17.000 toneladas de residuos plásticos”, publicó el Pnuma en el contexto del Plan de Acción de Basura para el Pacífico Nordeste 2022-2026.

En el Pacífico panameño, se encuentra la bahía de Panamá, un sitio Ramsar, área protegida y sitio importante para aves playeras migratorias. Abunda la contaminación por residuos sólidos, especialmente plásticos. Datos de la oenegé Marea Verde, señalan que se ha logrado interceptar más de 425 mil kilos de residuos entre 2022 y 2025 en la cuenca del río Juan Díaz con su sistema hidráulico Wanda.

En los manglares de Panamá Viejo se recogieron 35 toneladas de basura en jornadas de limpieza en 2024. Esta basura proviene de la parte alta y media de los diferentes ríos que atraviesan la Ciudad de Panamá.

Los contaminantes orgánicos persistentes y los químicos, como metales pesados se bioacumulan en los organismos marinos y entran en la cadena alimentaria a través del consumo de peces y mariscos. Desde los más diminutos animales hasta los grandes mamíferos marinos pueden quedar enredados en residuos, redes y sogas; otros consumen bolsas plásticas u otros objetos y mueren.

Por otra parte, los nutrientes agrícolas que se filtran de la costa a los océanos favorecen los afloramientos de algas tóxicas, que inciden en la seguridad alimentaria y la salud pública, y agotan los niveles de oxígeno, creando zonas muertas y destruyendo hábitats marinos.

Aguas residuales

Todos los sectores de la sociedad contribuyen a los problemas de la contaminación de aguas residuales. Estas pueden contener contaminantes biológicos, químicos y físicos, incluyendo orgánicos biodegradables, sólidos inorgánicos, metales pesados, microplásticos, macrosólidos, emulsiones, productos farmacéuticos, patógenos, nanopartículas, disruptores endocrinos, orgánicos refractarios y nutrientes (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y GRID-Arendal 2023. Aguas residuales: Transformando el problema en solución. Una evaluación de respuesta rápida del Pnuma).

El Dr. Albert Bosch, del Laboratorio de virus entéricos de la Escuela de Biología de la Universidad de Barcelona (España), dictó la conferencia “La vigilancia de las aguas residuales dentro del contexto de Una Salud” en el reciente congreso organizado por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) “Un mundo, una salud salud, ciencia que conecta vidas”.

Explicó que, diferentes virus son excretados en heces humanas y llegan a los cuerpos de agua a través de las aguas residuales no tratadas, entre ellos, virus de influenza, SARS CoV-1, SARS-CoV-2, MERS-CoV, dengue, chikungunya, poliovirus, hepatitis A y hepatitis E, norovirus, rotavirus y adenovirus. Una preocupación que manifestó fue la posibilidad de contraer el virus de polio, especialmente en lugares con baja vacunación.

Desafíos

Proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos, así como el tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización, son algunas de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 6) “Agua limpia y saneamiento”.

El ODS 14 (Vida submarina) se refiere a prevenir y reducir significativamente la contaminación marina de todo tipo; gestionar y proteger sosteniblemente los ecosistemas marinos y costeros; minimizar y abordar los efectos de la acidificación de los océanos; reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y las prácticas pesqueras destructivas, entre otras.

El informe Aguas residuales - Transformando un problema en solución. Una evaluación de respuesta rápida del Pnuma (Pnuma & GRID-Arendal 2023) identifica tres áreas de acción que deben ser abordadas en conjunto y en múltiples niveles de gobernanza, involucrando a individuos, empresas, sectores industriales y gobiernos para reducir el volumen de aguas residuales producidas; prevenir y reducir la contaminación de los flujos de aguas residuales; y gestionar de manera sostenible las aguas residuales para la recuperación de recursos y su reutilización segura.

Se trata de la transición hacia un enfoque circular, que procura recuperar y reutilizar de manera segura, ingredientes que conforman las aguas residuales, como nutrientes, energía y agua.

La FAO aboga por una transformación azul que promueve la ordenación eficaz de todos los recursos pesqueros; la intensificación y la expansión sostenibles de la acuicultura; la eficiencia, la transparencia y la rastreabilidad de las cadenas de valor, así como una mejora de su inocuidad alimentaria.

En conjunto, la comunidad científica, que genera conocimientos, realiza monitoreos y vigilancia epidemiológica, incide en políticas de conservación y propone soluciones innovadoras; los tomadores de decisiones que crean políticas, leyes, asignan los recursos y se encargan de la fiscalización; instituciones, el comercio, industrias, comunidades y la sociedad en general, son parte de la solución. ¿Qué más se necesita para lograr las metas de los ODS y tener un planeta donde la humanidad, el ambiente y los animales coexistan en equilibrio con “Una Salud”?

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