La mujer, una constante

El mexicano Rodolfo Naró conversa sobre la exploración que hace a través de su obra, para llegar a comprender a la mujer

Lo que más extraño de ti / es tu pecho, tan perfecto/ como el corazón que hay dentro;/ grande como bocanada de viento;/ firme, como el amor que por ti siento.

Este es un fragmento del poema ‘Lo que se llevó tu adiós', que aparece en la antología Lo que dejó tu adiós , del poeta mexicano Rodolfo Naró.

Naró visitó recientemente nuestro país al participar como jurado del concurso literario Ricardo Miró, en el género poesía. Aprovechó para conversar con La Estrella de Panamá sobre su poemario antológico, que recoge 6 libros escritos en un lapso de 10 año, de 1995 al 2005.

‘No hubo una selección, es la colección de 6 libros que habían publicado anteriormente en otras editoriales, algunos en Buenos Aires donde pasé una temporada. En Lo que me dejó tu amor se reunen todos estos poemas se centran en la producción de esos 10 año, sin embargo, hay libros anteriores y un libro posterior inédito que no están incluidos en esta antología', detalla.

EL AMOR, LA MUJER

El tema central de la antología: el amor y el desamor. ‘Soy el caso típico del poeta autobiográfico, escribo sobre lo que voy viviendo y soy el típico poeta que necesita de una musa para inspirarse para escribir', admite.

Cada apartado del libro —que son 6—, está dedicado a una relación. ‘Hay un poco esta vertiente de amor, del desamor, del abandono, del erotismo en cada uno de estos libros', detalla. Lo interesante, según el poeta, es que queda en evidencia que con cada relación, con cada mujer, el amor no se concibe de la misma manera. ‘No se vive el amor y el abandono de la misma forma cuando eres un jovencito de 25 años que cuando ya tienes 35 años, o un poco más. Hay una evolución en la manera de concebir estos temas a lo largo de las páginas del libro', asegura.

¿Las palabras han evolucionado tanto como los sentimientos? De acuerdo con Naró, sí. ‘Ahora no escribo la misma poesía que escríbía hace 10 años, tampoco amo de la misima manera. Creo que en las dos cosas ha sido para mejorar, la vida también me ha ido dando lecciones y enseñando a ser mejor amante así como a ser más responsable con mis letras‘, cuenta.

Y es que para Naró se escribe lo que se siente, ‘solamente así puedes transmitir lo que quieres expresar. Si no sintiera lo que estoy escribiendo, haría una poesía fría, distante, una poesía armada con tornillos y el lector vería esos tornillos y esas tuercas puestas por allí',

‘ESCRIBES DESDE ESAS MARIPOSAS QUE COMO LUGAR COMÚN DECIMOS QUE SENTIMOS EN EL ESTÓMAGO CUANDO ESTAMOS ENAMORADOS, O CON EL VACÍO QUE SE SIENTE EN EL ESTÓMAGO CUANDO VIENE EL ROMPIMIENTO.

describe. El poeta asegura no solamente escribir con el corazón, sino desde las entrañas. ‘Escribes desde esas mariposas que como lugar común decimos que sentimos en el estómago cuando estamos enamorados, o con el vacío que se siente en el estómago cuando viene el rompimiento, ese vacío que no podemos llenar ni con el alimento. Creo que el amor y el desamor se sienten en el estómago'.

Actualmente Naró se dedica a una poesía más existencial, que podría llamar incluso anti-religiosa, ‘una poesía más de reclamo y más dura. Sigo escribiendo poemas de amor, pero tratando de no repetirme, he estado explorando esos otros caminos preguntándome sobre la existencia del hombre en la tierra', comenta.

TAMBIÉN EN PROSA

Sin embargo, su tema favorito es la mujer, el universo femenino. Su curiosidad por descubrir el alma de las féminas lo llevó a escribir en el género de novela, la historia El orden infinito , con la que fue finalista del Premio Planeta Argentina 2006, obra cuyo principal personaje es una mujer que a través de su historia permite hacer un recuento de 100 años de historia mexicana. Con su segunda novela, Cállate niña , el reto fue mayor, porque además de ser una mujer su protagonista, ‘fue una novela que escribí como mujer, en primera persona'. Cuenta la historia de una pareja, desde su rompimiento pero hace también una elipsis que permite contar la historia de ambos hasta que se conocen y luego se dejan.

‘La escribí en un momento de gran incertidumbre de ella, el momento en que él la deja. En toda la novela ella siempre está en un estado de ánimo, de morir o de matar', explica.

CON MIRADA DE MUJER

Para Naró su trabajo es que una exploración para entender a la mujer, tratando de acercarse más y más a ella, tanto que ‘en esos años en que escribí la novela, digamos que me convertí en mujer para poder escribir desde la entraña de una mujer adolorida', afirma.

Este proceso incluyó estudiar a las mujeres que de alguna manea han ocupado un espacio en la vida de Naró. ‘Me basé mucho en las mujeres que he conocido y, sobre todo, exploré mi parte femenina para poder dar en el clavo con el personaje, muchas de las parejas que he tenido y mis amigas cercanas me dicen que yo amo como las mujeres, que me enamoro como una mujer', y algo de ello es evidente también en su antología Lo que dejó tu adiós. ‘Sufro igual a como sufren las mujeres, me ilusiono de la misma manera, así es que no me costó mucho trabajo mimetizarme y ponerme en la piel de una mujer', sostiene.

La cultura latinoamericana permite a las mujeres expresar sus sentimientos, ser abiertas en cuanto a sus emociones. Esto está vedado a los hombres. ‘Creo que ambos géneros nos enamoramos y sufrimos y nos ilusionamos de la misma manera, solo que las mujeres lo pueden expresar, lo tienen más permitido y el hombre no. El hombre tiene que ser recio, de una pieza', analiza Naró, pero aclara que él se ha negado a ello.

‘Me niego rotundamente a eso, puedo decir que soy muy llorón, lloro en la películas, en los velorios, en todos lados lloro', confiesa. ‘Creo que es lo más sano, es una cualidad enorme que tienen las mujeres y que les envidio mucho: la facilidad para llorar. A los hombres nos han coartado ese bálsamo', agrega.

UN GRAN ADMIRADOR

Nuestra conversación evidencia la admiración que Naró siente por la mujer. ‘Soy un gran admirador, sobre todo de la fortaleza de las mujeres. Creo que los grandes pueblos se han construído con la fortaleza de las mujeres. Las tengo en ese concepto de fuerza y de valentía', afirma.

Para el poeta no ha pasado desapercibido que las mujeres asumen responsabilidades muy temprano en su vida, mientras que los hombres las posponen lo más posible.

‘En México se contrata más a las mujeres en las fábricas porque son más responsables, a las mujeres se les presta dinero a la palabra porque no se van a beber ese dinero y van a pagar a tiempo. Me preguntaba por qué esa diferencia. Haciendo una observación con mis sobrinos, a los 15 años de edad -y lo mismo me pasó a mí- lo único que les procupaba era estar guapos frente al espejo, empezaban a ilusionarse con las chicas, querían ir al gimnasio a hacer pesas y lo demás les importa un carajo. Mientras mi sobrina, ya tenía un par de años de tener una responsabilidad con ella y su propio cuerpo desde la llegada de su primer período. Puede ocurrirle una cosa tan simple como que si se le olvida que en las próximas horas lo tendrá y no está rpeparada, será el hazmerreír de la preparatoria, o le puede suceder una cosa tan dramática como quedar embarazada...', comenta.

Luego de este análisis, que el escritor hizo para un medio mexicano, concluyó que es por ello que los hombres no pueden competir con las mujeres. ‘A los veinte años seguimos siendo unos totales irresponsables, mientras que las mujeres para ese momento tienen ya unos 10 años de tener la responsabilidad de hacerse cargo de su propio cuerpo'.

Naró está convencido de que en el período, ‘en esa cosa dada por la naturaleza a las mujeres radica su gran fuerza, capacidad de resistencia y responsabilidad que tienen. La regla para mí es algo sagrado dentro del universo femenino', concluye.

El poeta, su vida y sus versos.

La poesía, como todo arte ha evolucionado a lo largo del tiempo. Pero más allá de los estilos poéticos, está esa decisión personal que tiene cada autor.

‘Hay diferentes estilos, yo tengo este estilo más diáfano, y más cercano a los lectores. Me nutro mucho de las imágenes poéticas y del ritmo en la poesía, pero hoy los jóvenes están escribiendo una poesía más bien de narrativa, una poesía con casi total ausencia de ritmo, y una poesía en que los poemas pueden ser más bien la introducción de un cuento o de una novela', comenta Naró.

El poeta observa que la tendencia que están siguiendo los jóvenes entre 20 y 30 años es ‘una poesía en prosa'. ‘A mí no me gusta tanto, me gusta la musicalidad que tiene la poesía con rimas asonantes pero esa musicalidad se rompe o está ausente en esta poesía más narrativa como le llamo yo, que ahora se está escribiendo', agrega.

¿Es el poeta ese ser atormentado que permanece en las imagen estereotipada?

De cierto modo sí, afirma Naró, porque ‘hay muchos temas que nos lastiman, que nos duelen y el poeta es de nimiedades, de fijarse en cosas simples; tiene un poco mirada de insecto, nos fijamos en detalles que para otras personas, con otros oficios pueden pasar desapercibidos', sin embargo, Naró especifica que el hecho de azotarse, drogarse, emborracharse o ser pendenciero no es una condición exclusiva de los poetas sino del ser humano en sí.

‘No creo que tengamos que ser así atormentados que tengamos que estar al borde del suicidio para poder escribir', asegura Naró. Lo que sucede, de acuerdo con el vate, es que a veces el artista crea un personaje de sí mismo ‘y nos creemos ese personaje, cuando trabajamos en el oficio, pero hay que tener cuidado de saber cómo quitarse esa careta, dejarla en el escenario, y salir al mundo con la vestimenta de un hombre de calle'.

Naró seguirá haciendo poesía, aunque de ella no se vive. ‘Económicamente no se vive de la poesía pero espiritualmente es inevitable no escribirla, no ejercerla , no leerla, o no buscarla en los libros y en las cosas más simples. Uno escribe poesía y uno hace lo que hace pro pasión. Es la pasión lo que a mí ma mueve para escribir. Yo vivo de otras cosas también relacionadas con la escritura y con el arte, hay otras formas de vivir alrededor del oficio, que es lo que nos da de comer, sin embargo la poesía se ejerce por una necesidad casi vital de expresión de decir este soy yo', concluye.

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