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- 02/08/2015 02:00
Cada cierto tiempo, regreso a Bach. Se me hace necesario, algo así como reencontrarme con un viejo amigo. Esta vez tuve la buena fortuna de dar con un sitio maravilloso dedicado a su música (www.allbach.com) y comencé a escuchar el Magnificat .
Nada más oír las primeras notas y todo volvió a mí. Como en una película, me vi sentada, arreglándome para salir, mientras escuchaba el Magnificat , a todo volumen. De repente, se abre la puerta de mi cuarto de par en par, y entra mi hijo Daniel, de apenas 2 años, recién salido del baño, entoallado, empapado y en plena escapada de la nana. Se detiene en seco, yo con blower en mano, él simplemente extasiado escuchando la música. Y así, sin más, ese pequeño enano que todavía no entendía de etiquetas a tal o cuál música, comienza a bailar y reírse con esa alegría contagiosa que solo puede tener un pedacito de gente envuelto en una toalla que, obvio, no duraría mucho en su lugar.
Unos veintitantos años después, escuchar esa pieza fue pasaporte expedito a ese momento. Vívidamente regresó a mí la imagen de ese pequeñín y su nana, también escuchando atenta esa celebración a la vida, pero no sólo la imagen: volví a sentir la alegría de ese instante en cada pedacito de mí, como si el tiempo no hubiera pasado.
Seguro todos han experimentado algo similar. Basta escuchar unos acordes para sentirse en aquel baile del bachillerato, una rumba entre amigos, o la cita con el primer noviecito, ese puesto que jamás podrá ser de otro. La música te transporta a ese momento, pero logra mucho más: te hace recordar quién eras y cómo te sentías entonces, te conecta con tu pasado, con tu identidad, con la esencia que te hace único.
Esta sensación me llevó a investigar y leer más sobre el poder de la música para evocar recuerdos y los descubrimientos que se han hecho en el campo de esa nefasta enfermedad que nos roba a tanta gente querida: el Alzhéimer.
HERRAMIENTA EFICAZ CONTRA EL ALZHÉIMER
¿Cómo es posible que una persona no recuerde su nombre, no reconozca a su familia o cómo regresar a casa, pero sí logre tararear una canción o iluminarse cuando escucha una melodía de su niñez o juventud? Lo que antes comprendíamos desde la intuición, ahora podemos medirlo científicamente.
Gracias a las nuevas tecnologías que nos permiten analizar la actividad del cerebro mientras la gente escucha, imagina o, incluso, compone música, estudios neurológicos recientes se plantean la posibilidad de que la música se procesa desde la emoción y se guarda en áreas diferentes al resto de los recuerdos.
A pesar de la devastación que provoca esta enfermedad en el cerebro y, en particular, en la memoria, una gran parte de quienes la padecen conserva sus recuerdos musicales aún en las fases tardías. ‘Los aspectos cruciales de la memoria musical son procesados en áreas cerebrales que no son las que habitualmente se asocian con la memoria episódica, la semántica o la autobiográfica', afirma Jörn- Henrik Jacobsen, neurocientífico del Max Planck Institute (Alemania) y coautor de uno de los estudios más importantes sobre el tema.
El neurólogo británico, Oliver Sacks, médico y profesor de Neurología en la New York University School of Medicine, escribió en su libro Musicophilia que ‘… todos (los pacientes) sin excepción, responden a la música… El pasado no es recuperable de ninguna otra manera; pero podríamos decir que es como si la música lo mantuviera incrustado en ámbar, y a través de ella, la gente puede recobrar un sentido de identidad, al menos por un tiempo… a pesar de sufrir demencia senil severa.' Los recuerdos que más perduran son los ligados a una vivencia emocional intensa y profunda, y la música está muy unida a las emociones.
Cada día se publican más estudios al respecto. Estos descubrimientos y los resultados que están obteniendo programas como Music & Memory ( www.musicandmemory.org ), ofrecen una herramienta esperanzadora para abrir ventanitas a la identidad y memoria de nuestros seres queridos, mientras se continúa investigando sobre las causas y curas para esta plaga del siglo XXI.
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MÚSICA Y MEMORIA
El documental ‘Alive Inside: A Story of Music and Memory', disponible en YouTube. El fragmento sobre Henry, uno de los casos, es potente y conmovedor.