• 18/07/2021 00:00

Pelear

Empecemos de nuevo a enseñar y a aprender que uno no empieza la pelea, pero si otro comienza, debes defenderte porque nadie lo va a hacer por ti

Considero que, de entre todos los errores terribles que la sociedad lleva cometiendo en las últimas décadas, uno de los más peligrosos es el haberse creído a pies juntillas aquello de que el hombre es bueno.

Habernos creído que dentro de todos y cada uno de nosotros existe un ser de luz y de paz, una burbujita irisada llena de purpurina borboteante pugnando por salir mientras hace borborigmos al ritmo de 'Quiero tener un millón de amigos'. Y como todos somos buenos debemos ser capaces de dialogar y ponernos de acuerdo de modo racional, claro está. Así que llevamos inculcándoles a los pequeñajos, desde hace años, insistente y machaconamente aquello de “No se pega”, “No os peleéis”, “Si alguien te pega, díselo a la maestra”, “Por favor, Perenceja, no le pegues a tu hermanito, ni a mami. A mami no se le pega, mi amor luminoso, princesita de mami”.

¿Y saben qué? Que nos estamos yendo a la misma mierda. Ya lo dijo hace siglos Vegecio, Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum, si realmente quieres paz debes prepararte para la guerra. Y yo diría algo más, solo el que conoce de primera mano la guerra disfruta la paz y sabe lo que cuesta mantenerla.

Vivimos en un corpus mitológico dentro del cual la razón y el compañerismo son los dioses universales, lo malo es que nadie nos ha avisado de que no existen las religiones universales.

A ver, estimados, siento ser yo, como siempre, la que les dé las malas noticias, pero alguien debe hacer el trabajo sucio: no todos los seres humanos son buenos. No todos son educados ni educables. Hay gente mala. Hay personas que son inmorales, otras que son amorales. Muchos disfrutan haciendo daño. Y los que son así se frotan las manos ante la sociedad de pusilánimes que tienen a su merced.

Esta semana que pasó murió, (bien muerto está, y tanta paz lleve como la que deja), uno de los ogros de la dictadura, responsable de la muerte y la desaparición de muchos compatriotas, ¿ustedes creen que vivió repudiado? No, señores. Y sus deudos le desean que repose en la paz del dios de Israel. ¿Ustedes creen que se arrepintió? Pues miren que yo estoy segura de que no. Él estaba convencido de que estaba actuando como se debía, repartiendo la plata, el palo y el plomo correspondiente a quienes se lo merecían.

No se crean que la maldad no les puede tocar a ustedes solo porque son buenos, educados y honestos, porque no todos aquellos con los que convivimos son buenos y honestos y educados. Así que debemos espabilar como ciudadanos y entender que, por ejemplo, una orden de alejamiento no va a mantener a raya a un hijo de puta, quizás un arma no es la mejor solución, ¿qué tal un perro de guarda y defensa bien entrenado? Basta de acoquinarnos, la policía a su 'chif' está cuidando, los retenes son absurdos y no sirven para nada, los policías no están ni entrenados ni motivados para defendernos, los criminales campan a sus anchas, y mucho más ahora que a los honestos nos tienen encerrados para que los malos puedan moverse a su antojo. No, queridos míos, el Estado no puede poner un guardaespaldas detrás de cada ciudadano, no, papito o mamita no van a vivir para siempre para ir a hablar con los papás de aquellos que se metan con vosotros.

Basta de criar niños buenos, y amilanados. Basta. Empecemos de nuevo a enseñar y a aprender que uno no empieza la pelea, pero si otro comienza, debes defenderte porque nadie lo va a hacer por ti.

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