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Manuel Segade, director del Museo Reina Sofia: ‘Panamá tiene una escena artística que intenta vibrar’ (I parte)

  • 05/04/2026 09:16

La Segunda semana del PINTA Panamá Art Week tuvo grandes aciertos, tales como la presencia del historiador del arte y curador español Manuel Segade, así como las exposiciones y performances que se presentaron durante la inauguración en la Ciudad de las Artes, y en galerías y museos de la ciudad capital.

Sin embargo, debido a evidentes altibajos en su organización y al hecho de que su apertura coincidiera con Macrofest —otro destacado festival cultural—, la segunda edición de PINTA Panamá no logró el mismo impacto ni la misma participación del público y estudiantes de arte que el año anterior.

Buena parte de la responsabilidad recae sobre el Ministerio de Cultura, que parece haberse dormido en sus laureles. Y es que no aprovechó el entusiasmo que ya se había ganado ni desarrolló proyectos artísticos con centros de enseñanza que a lo largo del año hubieran podido apoyar y acompañar la organización de PINTA, cuya sede se encuentra en Miami.

Manuel Segade, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía desde 2023, es uno de los curadores y gestores con mayor proyección en España. Tras una década al frente del CA2M de Móstoles (ciudad de la Comunidad de Madrid) —donde recibió el premio CIMAM a la excelencia museística— y etapas previas en Barcelona y Santiago de Compostela, ahora lidera la renovación del Reina Sofía.

Su objetivo es hacer un museo más amable y abierto a los públicos diversos, y más conectado con las realidades contemporáneas.

En febrero de 2026, Segade presentó la primera gran fase de la reordenación de las colecciones del museo, titulada “Arte contemporáneo 1975-presente”. Más de 400 obras de 224 artistas —con una notable presencia latinoamericana y de artistas mujeres (35%, cifra récord), voces no normativas, perspectivas de género y minorías— ofrecen una lectura más amplia, diversa y conectada con las transformaciones sociales de las últimas décadas. Todo ello fruto de un trabajo profundamente colectivo con su equipo.

Este reordenamiento se da en un momento en que el Reina Sofía refuerza su atención a los contextos latinoamericanos, junto a la actual subdirectora artística, la mexicana Amanda de la Garza, y a la cubana Suset Sánchez, responsable de la colección de arte latinoamericano.

Además, no olvidemos que hay más de cuatro millones de personas nacidas América Latina residiendo en España. Sin contar a quienes ya adquirieron la nacionalidad española, representan el 60% de toda la población extranjera.

Pese a la apretada agenda de Manuel Segade en Panamá, la curadora y escritora panameña Adrienne Samos y yo conseguimos entrevistarlo durante un delicioso almuerzo de tapas veraniegas. Entre risas, tapeo y buena conversación, hablamos de todo un poco antes de entrar de lleno en materia. Junto a un hombre de semejante calidez, hondura intelectual y amplitud de criterio, el tiempo voló.

¿Cómo te sentiste en Panamá? ¿Cuál fue tu impresión de la Segunda Semana del Arte PINTA Panamá?

Me interesa sobre todo esa pregunta fundamental sobre Panamá. Pues he encontrado una escena mucho más rica y amplia de lo que yo pensaba. No tenía ninguna idea preconcebida. No existía en mi cerebro, aparte del canal, una imagen de Panamá.

Aquí encontré una escena contradictoria y, precisamente por eso, con una complejidad que me ha parecido cautivante. He encontrado una raíz histórica importante, un deseo de historicidad, de marcar el pasado y de entenderlo dentro de un contexto que busca producir un presente que está ahí. Descubrí muchísima voluntad privada y una incipiente voluntad pública, a la que todavía le queda mucho para arrancar.

Hay proyectos que están intentando articular una escena artística de muchas maneras. También he notado que, aunque los artistas busquen una vocación en la proyección internacional, intentan situarse en lo local. Siento que Panamá está en un momento valioso en que esas reflexiones son importantes.

PINTA me ha permitido hacer esta cartografía. También me ha permitido tener un encuentro con vosotros. La institución que dirijo me da un acceso que otros no tienen y me permite salir hacia otros lugares. Gracias a este viaje, he podido venir y mantener estas conversaciones, con lo cual, de verdad, he sentido Panamá.

En suma, veo que Panamá tiene una escena artística que intenta vibrar. No podría decir que ya sea vibrante. Pero la intención me parece sólida y muy sana.

¿Cómo piensas revisar críticamente la genealogía de la colección latinoamericana del Museo Reina Sofía?

Creo firmemente que el diálogo con Latinoamérica debe ser estructural y transformativo para Europa. Para nuestra posición de antiguo imperio colonial. Creo que hay algo muy fascinante: dos puntos fundamentales que deben tomarse en cuenta. El primero es la historia del arte latinoamericano, que, obviamente por ser una historia del llamado “Sur”, no cumple con las cronologías que dictamos en la historia del arte europeo. Este me parece que es un primer punto clave. Yo diría que es una herramienta muy estimulante porque nos va a permitir contar algo que va a contradecir, o complicar, una historia oficial.

El segundo punto tiene que ver, por ejemplo (y lo pensé mucho), con la exposición de Fernanda Laguna, que inauguró hace nada en Buenos Aires, en el Malba, y que presentaremos el año que viene en marzo. Fernanda Laguna establece unas formas materiales que demuestran un enorme valor puesto en la precariedad como una parte central de su trabajo. Una fragilidad que se constituye en una energía política.

Creo que los artistas latinoamericanos reivindican otras formas, incluso no solo de lenguaje, sino materiales. Son espacios del arte contemporáneo ajenos en ciertos modos a la tradición oficial. Pero, en realidad, no ajenos a nuestra tradición. O sea que nos van a permitir releer prácticas que en Europa no habían entrado en el canon por estar feminizadas, por pertenecer a una clase que no corresponde al espacio más canónico del arte contemporáneo, que no ha permitido tanto esa interseccionalidad de la que hablábamos.

Sea como fuere, vamos a tener una sección muy grande de arte latinoamericano que inauguraremos el año que viene en noviembre. Esa parte va a estar comisariada por Amanda de la Garza, nuestra subdirectora artística, y por Suset Sánchez, la conservadora de la colección de arte latinoamericano. Ahí estará ese espacio de diálogo con el propio museo, que, creo, será absolutamente fascinante. Esto va a ocurrir en el corazón de la propia colección: en la planta intermedia. Para que funcione como un nudo en el relato.

Nos interesa muchísimo otro punto que tiene que ver con esas cronologías de las que hablaba: cómo se construye el paso de lo moderno a lo contemporáneo en Latinoamérica. Además, la crítica a la modernidad está implícita en toda esa contaminación con lo moderno europeo que se produce en las modernidades de Latinoamérica.

Creo que allí se encuentra algo del nacimiento de ese régimen nuevo, por un lado, casi importado o forzado por el régimen internacional. Pero que a la vez apunta al arte contemporáneo como emancipación.

En la segunda entrega de esta entrevista, Manuel Segade profundiza en cómo el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía exhíbe y adquiere arte contemporáneo de América Latina, y en el papel que desempeña en la construcción de un relato más integrado y dialogante con el continente europeo. Además, el director del Reina Sofía nos comparte su posición respecto a la reciente petición que hizo el lehendakari (presidente) del Gobierno Vasco, Imanol Pradales, de trasladar de forma temporal el ‘Guernica’ (1937), de Pablo Picasso, al Museo Guggenheim de Bilbao. Esta emblemática obra, que representa el brutal bombardeo del pueblo vizcaíno Guernica durante la Guerra Civil española, ha vuelto a generar un intenso debate sobre memoria histórica, conservación y el rol de las instituciones culturales.

El autor es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA).

Manuel Segade
Director del Museo Reina Sofía
He encontrado una raíz histórica importante, un deseo de historicidad, de marcar el pasado y de entenderlo dentro de un contexto que busca producir un presente que está ahí”,
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