Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
Panamá en el mapa global del aire limpio: El desafío de proteger un ‘recurso frágil’ frente a la crisis climática
- 31/03/2026 13:58
Respirar aire limpio se ha convertido en un privilegio global. El Informe Mundial sobre la Calidad del Aire 2025 de IQAir ha colocado a Panamá en una posición privilegiada pero de alta responsabilidad, situándolo entre el selecto grupo de naciones que logran respirar un aire dentro de los parámetros de salud internacional.
En un análisis exhaustivo que evaluó 9,446 ciudades en 143 países, regiones y territorios, los datos revelan una realidad global alarmante: de las naciones estudiadas, 130 superaron los valores anuales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para partículas finas (PM2,5).
Esto significa que solo 13 territorios en todo el mundo —la mayoría ubicados en América Latina y el Caribe— cumplieron con la directriz de seguridad atmosférica. Panamá, con un registro de 4,8 microgramos por metro cúbico (4,8 μg/m³), se ubica en este mapa de cumplimiento junto a Polinesia Francesa (1,8), Puerto Rico (2,4), Islas Vírgenes de los Estados Unidos (2,5), Barbados (2,6), Nueva Caledonia (3,6), Islandia (3,7), Bermudas (3,8), Andorra y Reunión (4,3), Australia (4,4), Granada (4,7), Estonia (4,9), .Nueva Zelanda (5,1), Finlandia (5,2), Suecia (5,5), Trinidad y Tobago (5,5), Costa Rica (6,1), Noruega (6,2), Honduras (6,3), Bolivia (6,4), Irlanda (6,8), Islas Canarias (7,2) y Estados Unidos (7,3).
Esta cifra contrasta drásticamente con los niveles de toxicidad en los países más contaminados del planeta, como Pakistán (67,3), Bangladesh (66,1), Tayikistán (57,3), Chad (53,6), República Democrática del Congo (50,2), India (48,9), Kuwait (45,7), Uganda (43,0), Egipto (40,6) y Uzbekistán (38,1).
Sin embargo, detrás de este logro estadístico, la experta local Franchesca González Olivardia, investigadora científica de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), advirtió en una reciente entrevista con SERTV que la calidad del aire en la ciudad de Panamá no debe tomarse a la ligera, calificándola como un tema “crítico para la salud pública”.
González resaltó que, a nivel internacional, la contaminación atmosférica es responsable de más de 4 millones de muertes prematuras anuales y es un factor determinante en enfermedades como el asma, la EPOC y el cáncer de pulmón.
A su juicio, los registros puntuales de una hora no bastan para una evaluación precisa; por el contrario, el país requiere estaciones de monitoreo que operen continuamente y midan diversos contaminantes de forma simultánea.
La investigadora identificó que los niveles de partículas en suspensión aumentan peligrosamente durante la temporada seca debido a las quemas de herbazales e incendios no controlados, mientras que los óxidos de nitrógeno ya superan en algunos puntos los 25 microgramos por metro cúbico diarios, incumpliendo la normativa vigente.
Ante esto, la UTP lidera actualmente un proyecto para identificar fuentes específicas de emisión —vehículos, industrias, vertederos y quema de basura— con el fin de sustentar políticas públicas que protejan la salud ciudadana.
El informe de IQAir, por su parte, subraya que la calidad del aire en 2025 no es un logro estático, sino un “recurso frágil” amenazado por la volatilidad ambiental. En este periodo, la actividad de incendios forestales degradó gravemente regiones que históricamente gozaban de aire limpio, provocando que solo el 14% de las ciudades globales cumplieran con la directriz de la OMS (un máximo anual de 5 μg/m³), una caída frente al 17% registrado en 2024. Este retroceso, afirma, es un “recordatorio contundente” de que mantener el aire puro exige una administración activa.
El 2025 marcó además un punto de inflexión institucional: el Foro Económico Mundial dedicó por primera vez una sección específica a los contaminantes del aire en su Informe de Riesgos Globales, clasificando la crisis como un riesgo de primer nivel.
Simultáneamente, la Asamblea General de la ONU elevó la contaminación a factor de riesgo principal para cardiopatías y accidentes cerebrovasculares, con un énfasis especial en el daño irreversible que sufren los niños en sus años de desarrollo.
Aunque la Asamblea Mundial de la Salud ha trazado una hoja de ruta para reducir a la mitad las muertes por contaminación del aire para 2040, los desafíos crecen con las emisiones récord de biomasa en Europa y Canadá, que liberaron 1,380 megatoneladas de carbono a la atmósfera.
En conclusión, el estudio de IQAir —que amplió su cobertura en un 33% incluyendo datos de Asia Occidental— advierte que el aire limpio es un compromiso incremental y a largo plazo, más que una meta estacional alcanzada.