Tratan de regular los productos tóxicos y desechos electrónicos

  • 07/05/2015 02:00
La Convención de Rotterdam regula las importaciones y exportaciones de algunos productos, aunque no los prohíbe

Cerca de 1,500 expertos de más de 180 países tratan de regular productos químicos y desechos peligrosos como el amianto, los pesticidas y la basura electrónica, durante la conferencia internacional que se inició este lunes en Ginebra.

Esta reunión, que se prolongará hasta el 15 de mayo, agrupa a representantes de los Estados miembro de tres convenciones que administran este sector: la de Estocolmo sobre los contaminantes orgánicos persistentes, la de Rotterdam sobre el comercio de productos químicos peligrosos, y la de Basilea sobre el control de movimientos transfronterizos de desechos peligrosos.

Durante las dos próximas semanas, nuevas sustancias serán sometidas a la legalización internacional, como el hexaclorobutadieno, con propiedades insecticidas y fungicidas, y el pentaclorofenol, utilizado como disolvente o como biocida en los productos fitosanitarios.

Dos productos, el amianto crisotilo y el paraqua t, volverán a ser propuestos para ser integrados en la Convención de Rotterdam, con la esperanza de que los países se pongan de acuerdo, explicó a la prensa Rolph Payet, secretario ejecutivo de las tres convenciones.

El amianto crisotilo, también conocido como amianto blanco, es un material resistente al fuego utilizado en la construcción, pero que está asociado a algunos tipos de cáncer. El paraquat es, por su parte, un producto químico utilizado en la producción de herbicidas. Puede ocasionar la muerte en un lapso de 30 días desde su ingestión. Está prohibido en la Unión Europea y en Suiza, sobre todo.

La Convención de Rotterdam regula las importaciones y exportaciones de algunos productos, aunque no los prohíbe: esto significa que un producto químico en esta categoría sólo puede ser exportado con el consentimiento previo del importador.

Durante la reunión, los expertos tratarán de ponerse de acuerdo para crear un sistema de control del respeto de las obligaciones relacionadas con las convenciones de Rotterdam y Estocolmo. Este sistema solo existe en el caso de la convención de Basilea.

Igualmente, tratarán de definir qué son desechos eléctricos y electrónicos y cómo tratar estos productos altamente tóxicos.

En lo que respecta a los desechos peligrosos (Convención de Basilea), Suiza e Indonesia abogan por una iniciativa conjunta para que estos desechos solo acaben en los países con capacidad para eliminarlos.

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