El IMHPA prevé menos lluvias en el Pacífico y alerta sobre impactos en agricultura, agua potable, energía y Canal de Panamá
- 07/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Los camayoas, hombres que se vestían como mujer, en la época precolombina, eran aceptados en la cultura de los indígenas de la lengua de cueva. Convivieron tranquilos con sus coterráneos hasta la llegada de los conquistadores españoles, quienes llegaron con sus prejuicios y en nombre de la sodomía asesinaron despiadadamente a los camayoas.
Cinco siglos y 25 años han pasado. Hoy, por suerte, está prohibido matar por la orientación sexual o identidad de género que tenga otra persona, que es un ciudadano, un hijo, una hermana, una prima.
No obstante, la sociedad heterosexual continúa manteniendo una barrera fría e inamovible entre ellos (la población LGBTIQ+), y nosotros, y me pregunto: ¿Hasta cuándo vamos a permitir que la orientación sexual o identidad de género nos anule para conocer realmente al ser humano que tenemos al frente?
Soy periodista y escritora, y desde hace 13 años trabajo como consultora de comunicación estratégica, este trabajo me ha permitido trabajar por los grupos eternamente más vulnerables (mujeres, niñas y adolescentes, indígenas, afrodescendientes, personas adultas mayores, personas con discapacidad y población LGBTIQ+), pero nunca había tenido la oportunidad de unirme a una fundación que trabajara 100% por la población diversa, queer.
Estoy aprendiendo mucho sobre la población diversa, sobre sus luchas y qué los movió a levantar la voz por sus derechos, y, sobre todo, quiénes son, qué los mueve y sobre sus aportes en conocimiento al país.
Invité a varias amistades a la develación de la bandera queer y ninguna respondió “sí”. Panamá tiene una peculiaridad. Acá no se da la violencia salvaje y explícita contra la población LGBTIQ+ que vemos en los noticieros de otras latitudes, pero en nuestra cotidianidad, la hostilidad hacia las personas diversas es pasivo-agresiva. Es una marea baja, pero constante, de violencia institucional y discriminación social. Es una playa que te arroja una botella con mensajes de discriminación institucional: “Muéstreme su cédula”, “En Gran Bretaña serán esposos, aquí no”; y mensajes con discriminación social, pues nunca estás preparada para que tu vecina te diga: “Estamos jodidas, mi hijo preso y el tuyo cueco”.
“Ser gay no es fácil”, me dice mi amigo B. Hay mucho estereotipo, cliché en nuestras mentes y tiene razón. A la gente parece no molestarle al gay que se trepa al grillo a bailar y ser objeto de mofa, pero considera una banalidad que marchen por su derecho a unir sus vidas en matrimonio civil con la persona a la que aman.
Me dice una colega bisexual que, apenas se define así, su interlocutor le habla sobre los peligros de la infidelidad. Ella me dice ¿desde cuándo bisexual e infidelidad son sinónimos?
El Centro Cultural de España/Casa del Soldado tiene en su biblioteca el libro “En un mundo raro”, es un híbrido de textos de ensayos, historias y poesía de voces queer iberoamericanas. Muy buen libro, que me ha hecho reflexionar sobre quiénes hacemos el mundo raro, la población diversa o nosotros al marginarlos como adefesios y no mirar a su yo interno.
Soy humana y cometo errores constantemente, pero si lucho por algo es por sacarme los prejuicios del pensamiento, porque eso te impide conocer realmente a tu vecino, a tu compañero de trabajo y a tu hijo/a que no te dice a quién ama por no herir tu mundo hetero.
M te dedico este escrito.