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- 05/12/2013 01:00
PANAMÁ. Cuando un actor está a punto de debutar en un escenario y está nervioso, por lo general siempre alguien se le acerca para recordarle que el público también siente lo que le pasa al actor. Porque hay cosas que se pueden actuar, pero hay otras que sólo se logran transmitir cuando hay un sentimiento real, cuando hay química, cuando se hacen las cosas con amor, con confianza, o simplemente entre viejos amigos que saben cómo divertirse.
Y, más allá del guión, de la parte técnica o de las actuaciones, eso es lo que transmite Éste es el fin, una película que comenzó entre amigos en 2007, con un corto dirigido por Jason Stone, en ese momento estudiante de la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California, y que continuó también entre amigos, cuando años después se decidió hacer con esa misma idea un largometraje.
Ya consagrados en la industria hollywoodense, el actor y guionista Seth Rogen y su socio creativo desde la adolescencia Evan Goldberg —juntos hicieron los guiones de Superbad (2007), Pinneaple Express (2008) y El Avispón Verde (2011)— decidieron reescribir la historia y hacer de este proyecto su debut como directores.
Éste es el fin cuenta la delirante historia de cómo Rogen y sus cinco amigos famosos que aparecen en el cartel de promoción de la película (James Franco, Jonah Hill, Jay Baruchel, Danny McBride y Craig Robinson) se están divirtiendo en una fiesta mientras llega el fin del mundo; y en medio del completo caos, de gente que muere atropellada o simplemente porque algo se les cae encima, deciden que lo mejor para sobrevivir es atrincherarse en la casa de James Franco, que es donde estaban haciendo la fiesta.
El argumento es sencillo y los efectos especiales no llaman la atención. En ese sentido, es un filme sin ambiciones. Pero esta película es una de las comedias del año porque las escenas cómicas y los chistes que se hacen entre ellos —muchos de los cuales sólo podrían hacerse entre amigos esperando el fin del mundo— hacen descostillar de risa. Y en esos momentos se nota que algunos de los protagonistas, como Rogen y Franco, llevan más de diez años de haber actuado juntos y se conocen muy bien.
Pero, además, Éste es el fin tiene el plus de que cada uno hace de sí mismo. Seth Rogen hace de Seth Rogen, James Franco de James Franco y Jay Baruchel hace de Jay Baruchel. Y son justamente las referencias a sus vidas, a las películas que filmaron, a su rol privilegiado en la sociedad como actores de Hollywood, las que más divierten.
Desde el principio marcan ese camino. Cuando Rogen espera la llegada de su amigo Jay en el aeropuerto de Los Angeles, en los primeros minutos de la película, aparece un paparazzi y le dice: ‘Hey, Seth Rogen. Siempre interpretas al mismo personaje en cada película... Así que, ¿cuándo actuarás de verdad?’.
Una de las mejores escenas del filme es la grandiosa muerte de Michael Cera, quien tiene un papel tan bueno que da pena que no haya sido uno de los protagonistas. Mientras busca su celular, completamente drogado y fuera de sí, un poste se desprende del suelo y lo traspasa de lado a lado. Pero él, ante el asombro de todos los demás, sigue buscando su celular, y cuando lo encuentra finalmente se lo traga la tierra.
Éste es el fin no es realmente una película de ficción sobre el apocalipsis. No es tampoco una película perfecta ni que funcionará para cualquiera. Es una comedia que sabe hacer reír, pero al mejor estilo de la nueva comedia americana: sin ambiciones, de forma honesta y con muchos chistes escatológicos y sobre drogas que finalmente se complementan con una historia de amistad. Al final, los amigos son los amigos.