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- 11/01/2015 01:01
Hace poco tuve una charla con una gran amiga. Ella sabe que entre mis pasiones están los medios digitales y las redes sociales. Ella, por su parte, trabaja en el mundo de las editoriales y los medios impresos. Charlamos sobre ‘transmedia’ y los cambios que ya están viviendo los medios de todo tipo.
Hoy más que nunca, el hambre por los contenidos aumenta de forma exponencial. Cientos de dispositivos permiten a la gente compartir contenidos de todo tipo. Tecnologías como RSS nos permiten seguir los artículos de gente que escribe desde lugares lejanos. ¿Cómo puede ser que mi amiga me diga que la gente no quiere leer?
Lo que vivimos hoy es un cambio de paradigmas. Los medios tradicionales quieren seguir sirviendo la mesa de una forma pero los consumidores, aunque con hambre, se niegan a comer con esos cubiertos. Los medio escritos no van a desaparecer, se van a especializar. Por ejemplo, este artículo tiene un tiempo de vida y un tipo de exposición diferentes, a los que tendría si fuese un post de mi blog. No digo que sea mejor ni peor, digo que serán opciones diferentes, como colores en la paleta del pintor.
El factor diferenciador será el contenido en sí y cómo éste se articule dentro del esquema de comunicación de los usuarios. Los usuarios de contenido de hoy tomamos todas las decisiones sobre tiempo, tema y lugar para el consumo de nuestros contenidos. Esa toma de poder por parte de los consumidores de contenido representará el fin de los medios que se resistan a entenderlo.
Para un periódico también será un gran error intentar convertirse en Twitter o Facebook. Esto sería tan ridículo como pretender analizar una noticia en 140 caracteres. Los medios escritos deberán entender que ahora hacen parte de un ecosistema de comunicación y que ya no son los únicos que hablan. Esperamos que sean interactivos y no se dediquen a monologar.
Cuando le reitero que ahora los contenidos son los que mandan, mi amiga me mira confundida. ‘Cuando no lo han hecho?’, me pregunta. ‘Bueno —le contesto— antes los reyes eran los dueños de la máquina de imprimir, luego fueron los escritores y después los editores, pero ahora como dice mi amigo Germán López, vivimos en la era del periodismo ciudadano’.
De los medios escritos espero mejor calidad y análisis de los que me pueda dar un ‘bloguero’. Le dije a mi amiga que en Panamá las revistas las regalan, ella no me creyó. ‘Eso puede generar una distorsión en el pensamiento de la gente, podría pensar que los contenidos no valen nada’ , me dijo. El riesgo real subyace en este análisis, que los medios se saturen de contenido ‘basura’, con miles de personas generando ruido, un mar de anuncios ahogando un montón de contenidos que no agregan valor alguno.