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18 de Sep de 2020

Cultura

Hable de sexo y guíe

L as relaciones sexuales entre los padres son un verdadero mundo insondable, silenciado, para los hijos. Recuérdelo. El sexo es lo más n...

L as relaciones sexuales entre los padres son un verdadero mundo insondable, silenciado, para los hijos. Recuérdelo. El sexo es lo más natural, pero lo más callado.

Los padres (algunos) se quejan de que los hijos aprendan de este tema en la escuela, en la calle, pero a ellos les cuesta adelantarse, empiezan a hablar a los hijos a los 14 años y en ocasiones es tarde.

La masturbación, las relaciones completas, el uso del preservativo, la píldora del día después ya han sido parte de su desarrollo, pero creemos que el hijo por serlo es muy niño. Craso error.

Debemos hablar sin tapujos, sin la sombra del pecado ancestral, asentando los pilares del respeto a uno mismo, al otro, a los demás.

Educar en el respeto a las distintas orientaciones sexuales, a la capacidad de amar, de hacer feliz, de sentir lo que el otro percibe, de asumir las rupturas y fracasos con disgusto pero con admirable aceptación positiva.

Más allá del pene, la vagina, las zonas erógenas, los tiempos, el entorno, el antes, el después -pero sin obviarlos- está la relación, la comunicación verbal y gestual.

Los silencios acordados u ofrecidos. No todo es explícito ni debe serlo.

Creo que los padres han de hablar, desde la verdad, de lo que se quieren, de cómo se conocieron, del porqué de traerte a ti, hijo, al mundo, de los miedos o dudas cuando fueron adolescentes, de los riesgos del alcohol y otras drogas.

En conexión con el maestro abordaremos las diferencias entre el hombre y la mujer, la fisiología, los ciclos, la adolescencia, poluciones, la regla... Confiarán más en nosotros.

Todo niño se ha preguntado qué hacen los padres en la cama (algunos se han escondido debajo de la misma).

No seamos ultra conservadores hablemos con claridad, mostremos nuestra disposición, pero no violentemos, no perturbemos.

Son niños, no vayamos más allá de sus intereses, de lo que internamente se preguntan.

Claro que hay que hablarles del sexo de pago, del sida, y de los abusos sexuales a menores, de su derecho a la intimidad.

La sexualidad trasciende, disfrutamos de orgasmos, pero también de miradas, de roces. Eduquemos.

Los padres que se dejan desbordar por otras instancias se sienten mal, deslegitimados. Sépanlo y actúen en consecuencia.

Los padres son la mejor voz para transmitir educación sexual, es un error esperar a que sea adolescente.

Hay que empezar desde que es pequeño. Llamando pene al pene y vulva a la vulva, y no de mil maneras estúpidas. Hay que ayudarle a que entienda su cuerpo, que hay órganos que, aunque ahora no lo siente, de mayor le darán placer, que todo eso tiene que ver con la procreación.

Eso ayudará a que, cuando sea adolescente, se pueda seguir hablando. Porque hoy en día, los chicos están sobre informados, pero no formados. Muchos padres piensan: 'Yo qué voy a hablar con éste, si sabe más que yo'. Y no es cierto.

Se ha demostrado que por más que los adolescentes quieran cortar el cordón, lo que dicen los padres lo toman muy en serio y les hacen más caso del que parece.

Pero muchos padres han dejado todo este asunto en manos de los colegios, que suelen llegar tarde.

Las primeras clases de educación sexual las reciben a los 14 o 15 años, una edad a la que algunos adolescentes tienen ya experiencia".