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04 de Dec de 2020

Cultura

Viajero del lenguaje

PANAMÁ. Cuando la tarde del lunes pasado, el poeta santeño Salvador Medina Barahona recibió un llamada de la escritora Gloria Melania R...

PANAMÁ. Cuando la tarde del lunes pasado, el poeta santeño Salvador Medina Barahona recibió un llamada de la escritora Gloria Melania Rodríguez, quien le comunicó que había sido seleccionado como el ganador del Ricardo Miró en la sección de poesía, pensó que todo se trataba de una broma.

Segundos después, cuando la autora le reveló el nombre del poemario con el que participó, el escepticismo inicial del vate comenzó a disiparse. “Cuando me llegó un chat de la teatrista Isabel Burgos, pensé que la cosa iba en serio. Después me llamó el escritor Carlos Fong, del departamento de letras del Instituto Nacional de Cultura (INAC), quien me recriminó: ‘¿cómo es eso de que llaman para decirte que te ganaste el Miró y no te lo crees?’”.

Minutos después de esta llamada, Barahona, autor de obras como “La hora de tu olvido” y “Vida en la palabra vida en el tiempo”, hacía acto de presencia en el salón del Hotel Granada donde tenía lugar la lectura del fallo del Concurso Ricardo Miró 2009. Fue felicitado por algunos de los periodistas que se encontraban presentes y se sentó en una silla cuando ya finalizaba el acto, por lo que no pudo escuchar el fallo de Aristides Turpana, el salvadoreño Jorge Galán y el peruano Winston Orrillo, integrantes del jurado en la sección de poesía.

Los tres coincidieron en su apreciación del poemario “Pasaba yo por los días”. Consideraban que en esta obra, Barahona exhibía un gran “maestría del lenguaje poético”. “La obra contribuye al afianzamiento de la nueva poesía panameña”, manifestó Orrillo, en quien recayó la responsabilidad de la lectura del fallo.

El poeta considera a este galardón como un “espaldarazo” que puede servir para abrir puertas, aunque subraya que al final del día lo que importa es esforzarse por escribir lo mejor posible. “La poesía es un trabajo. Si se recibe una retribución en metálico por ella, bienvenido sea”, comenta.

Asegura que las 150 páginas de “Pasaba yo por los días” las escribió durante un período de varios meses durante los que experimentó cambios radicales en su vida.

Hotelero de profesión, señala que tomó la decisión de “dejar por segunda vez mi vida de saco y corbata”, alejándose así del trabajo de oficina. Otro cambio significativo que se registró durante este tiempo fue su separación de su compañera sentimental, la violinista Graciela Núñez. “Una de las partes del libro está dedicado a con mucho cariño a ella”, explica el autor.

La obra galardonada está dividida en tres libros o secciones: “Las elegías del agua”, donde la referencia a este líquido es empleada como una alegoría de un elemento ausente; “Pasaba yo por los días”, que le da su nombre al poemario; y “Agenda para el último viaje”, en el que se utiliza la metáfora del viaje, un elemento que ha estado presente en su literatura desde sus primeros libros, como es el caso de “Mundos de sombra” y “Viaje a la península soñada”, publicados en 1999 y el 2001, respectivamente.