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13 de May de 2021

Cultura

La historia no ha terminado

El mundo sigue moviéndose. Gracias a Dios. Después de la caída del muro de Berlín se hablaba del fin de la historia, del triunfo definit...

El mundo sigue moviéndose. Gracias a Dios. Después de la caída del muro de Berlín se hablaba del fin de la historia, del triunfo definitivo de las democracias liberales amarradas con las economías de mercado. Pero sabemos que no ha sido así. Si bien estaría completamente de acuerdo con Fukuyama, es decir, con el arribo de las democracias liberales, no estuve y ni estaría de acuerdo con el fin de la historia. Eso es una perversión hegeliana, un pesadilla de la que se han abrevado los dictadores y regímenes autoritarios y totalitarios de toda calaña. Todos estos regímenes ansían el fin de la historia. Y cuando creemos que el mundo parece dormirse en su letargo, de habituarse nuevamente a las distribuciones y reparticiones de poder posguerra fría, vemos que en una región del mundo (y no solamente en China) sale a relucir lo que se ha mantenido por décadas en silencio: las represiones de los regímenes autócratas del Norte de África y del Medio Oriente. Nos habíamos acomodado al hecho de que, con la caída de Hussein en Irak y de los talibanes en Afganistán, esa región había entrado en otro período histórico. No obstante, quedaban y quedan otras tareas pendientes, como lo están demostrando los ciudadanos de Tunisia, Jordania y Egipto. Aquí no han habido invasiones. Lo que ha habido es un levantamiento popular exigiendo democracia y, lamentablemente, algunos gobiernos occidentales con democracias liberales, que se han acomodado a convivir con esos autócratas (como en la mejor tradición de la Guerra Fría), han sido extremadamente "cautos" en sus manifestaciones. Lo que está demostrando el levantamiento popular en aquellos países es que la democracia también puede exigirse desde abajo, sin invasiones, y espero que algún día esa ola llegue a América Latina exigiéndole a sus autócratas (viejos y nuevos) que finalmente le abran paso a la democracia.