24 de Feb de 2020

Cultura

Teatro Amador se viste de calipso

Este miércoles 8 de octubre se realizará un evento que plantea el rescate del género musical

Si hay algo que caracteriza al panameño, es que sabe reír en medio de la calamidad. Todo indica que esto fue algo heredado de nuestros ancestros, así como el calipso.

En honor a ese ritmo que tiene la particularidad de describir pesares cotidianos de forma graciosa, este miércoles 8 de octubre se realizará la ‘Noche Calypso’. ‘Un evento que conecta la historia, la música y la cultura’.

Desde las ocho de la noche se reunirá en Teatro Amador a los máximos y últimos referentes del género en Panamá. Entre ellos Leslie George con el Grupo Amistad y Ringing Bell.

LOS ARTISTAS

El destino de George casi estaba predicho desde antes de nacer. Viene de una familia de músicos en la que su padre y su tío fueron pianistas. Con esa genética no pudo ser menos que profesor, investigador y director de orquesta. Actualmente es el líder y voz de Grupo Amistad. ‘En Panamá el calipso se fusionó con lo latino, el bolero y con el idioma español. Es testimonial, recoge acontecimientos, anécdotas’, platica el intérprete acerca del legado musical.

En la hoja de vida de Ringing Bell ha quedado marcado el mítico enfrentamiento con Lord Cobra, éste fue un duelo de calipso que ha quedado grabado en las historia de los ‘calypsonian’.

El talento de grueso calibre se toma la velada. La noche del miércoles también se dejará oír Idania Dowman, ‘La dama del jazz’, hija de Lord Byron. Ella es considerada una de las mejores voces locales.

Y para complementar el show con sabor afro, se sumaron al festejo Renato Aulder, líder la banda los ‘Beachers’ de Bocas del Toro; Lloyd Galimore y Samuel Acher.

Claudio Croney, un maestro del ukelele del calipso panameño, y Abdiel Valdés, profesor de la escuela Ritmo de Portobelo, son otros de los músicos que atenderán la cita.

EL LEGADO DE GUERREROS DE ACERO

Todos estos músicos fueron herederos de una tradición gestada por hombres y mujeres valientes, que se tuvieron que enfrentar a los pesares manteniendo la frente en alto. Si hubo quienes pasaron vicisitudes, sin duda alguna se tiene que nombrar a los trabajadores del Ferrocarril y del Canal de Panamá, quienes llegaron al istmo en busca de oportunidades.

Estos primeros afro se hallaron con condiciones complicadas, pero una vez aquí debían sacar fuerzas para subsistir y para ser felices, aún cuando el panorama no fuera alentador. Así fue que las jornadas explotadoras, la poca comida y la mala paga se convirtieron en las musas perfectas para los primeros calipsos cantados en esta nación.

Estos hombres provenientes de las antillas no traían consigo más que las ganas de trabajar y su cultura, por lo que para darle el ritmo a sus versos improvisaban tambores con cubos metálicos. De hecho, si se va un poco más atrás en la historia, lo mismo le tocó hacer a sus ancestros, quienes tuvieron que usar tanques de petróleo para sacar esa necesidad tenían de percutir.

Este género es originario de Trinidad y Tobago, las islas y costas del Caribe centroamericano y de Venezuela, pero aquí en la nación canalera se cantaron por primera vez calipsos en español.

Ya poco se escucha el contagioso ritmo, y los veteranos músicos del ritmo que se alistan para el miércoles en Teatro Amadortemen ser los últimos guerreros.