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19 de Feb de 2020

Cultura

Una experiencia de horror

Radicado en Europa el escritor venezolano, Juan Carlos Méndez Guédez habla sobre su novela, ‘Los Maletines'

No se puede comentar una obra desde el final y, mucho menos, traicionarlo en un comentario. No se puede quitar el placer del lector de descubrir una novela o un texto. Tiene que recorrerlo por sí mismo. Pero, entonces, ¿cómo podríamos comentar la novela Los Maletines de Juan Carlos Méndez Guédez? Facetas conversó con este venezolano, que, sin estruendo y tenazmente, ha venido escribiendo una narrativa de alto vuelo en el continente.

VIVES EN EUROPA DESDE HACE MUCHOS AÑOS. ¿TE AYUDA A ESCRIBIR TUS NOVELAS COMO ‘LOS MALETINES' ESTA DISTANCIA FÍSICA?

Con sinceridad, no lo sé. Pero luego me pregunto desde dónde escribía Guillermo Cabrera Infante. Si miras su biografía podrías concluir que desde Londres, pero me pregunto si él no había creado dentro de sí una ciudad propia hecha de cotidianeidad, memoria, calles antagónicas, mapas, fotos, ensoñaciones. Pienso que Cabrera Infante escribió hasta el último de sus días desde La Habana, una Habana donde también estaba de un modo invisible Londres. Un lugar que era los dos lugares y ninguno. Escuché una vez a Miriam Gómez contar que antes de escribir La Habana para un Infante Difunto , Cabrera Infante pasaba mucho rato mirando un mapa de su ciudad porque sentía que la estaba olvidando y desde esa distancia y esa angustia le nació un precioso libro. Bueno, yo vivo en Europa hace muchísimos años, pero te diría que en ocasiones escribo desde Madrid, y a veces desde Caracas, o desde Barquisimeto, o desde un Madrid que es Barquisimeto y es Caracas y es Salamanca y es Madrid. Así que lo que me ayuda a escribir es esa sensación de desdoblamiento continuo: estoy en un sitio que en mi imaginación y memoria son muchos lugares.

¿'LOS MALETINES' PUEDE CONSIDERARSE COMO LA NOVELA DE LA CORRUPCIÓN DEL SIGLO XXI?

Para decirlo claramente, podría ser la novela de la corrupción de los militares venezolanos cuando jugaron a ser socialistas. Los militares de ese país han pasado por todos los matices o partidos; han sido bolivarianos, conservadores, liberales, lo han sido todo porque desde 1830 siempre su único fin ha sido conservar el poder y saquear al país. Si en algún momento les dicen que para seguir gobernando deben optar por el budismo, llenarán las plazas de figuras de Buda y decretarán obligatoria la búsqueda del Nirvana. De todos modos, yo pienso que ‘Los Maletines' es también una novela sobre la amistad. Una amistad que en este caso sucede en un ambiente oscuro, feroz, lleno de corrupciones, asesinatos, robos, torturas, y que por eso mismo se convierte en un modo de la belleza y la resistencia. Frente a un mundo tomado por el horror, dos amigos comparten la alegría de estar juntos y de inventarse un plan para despojar a los poderosos de un jugoso botín. Es una historia muy antigua y es una historia muy actual.

DONIZETTI EN LA PRIMERA PARTE DE LA NOVELA PARECE UN ULRICH TROPICAL, UN ‘HOMBRE SIN PROPIEDADES'. PERO EN LA SEGUNDA PARTE DE LA NOVELA PARECE QUE ÉL TOMA SU VIDA POR LAS MANOS. PARECEN DOS PERSONAJES DIFERENTES, ¿CIERTO?

Creo que en una novela el personaje debe transformarse. No le veo sentido a escribir trescientas páginas si el personaje que cierra la historia no ha sufrido un cataclismo interior o una mutación considerable. En efecto, Donizetti vive una experiencia de horror y eso lo transforma en un padre coraje que para salvar a sus propios hijos es capaz de poner el mundo de cabeza. Algo que me interesaba de este personaje es que a pesar de vivir hundido en la abulia, cuando lo real hiere su paternidad, él responde como un león furioso. La parte noble de Donizetti, que a grandes rasgos es un sinvergüenza; es ese modo suyo de ser padre; un padre entregado, noble, de una ternura infinita. Me agradan mucho ese tipo de personajes; hay una novela preciosa de Jesús Díaz, La piel y la máscara; es una novela protagonizada por un personaje detestable, pero su pasión, su entrega al cine, a la creación es conmovedora.

HAY UNA ESPECIE DE FINAL FELIZ CUANDO DONIZETTI Y MANUEL ENCUENTRAN EL TESORO, ¿QUIZÁS UNA PARODIA DE VENEZUELA QUE VIVE DEL PETRÓLEO?

De modo sintético te diré que la gran fantasía de muchas infancias, en muchos lugares del mundo es conseguir un hermoso y refulgente tesoro. Yo quise conectarme con ese espacio de la niñez, vincularme con esa promesa que venía contenida en muchos relatos infantiles y que tiene infinitas resonancias simbólicas. Aquel que logre superar el miedo, los peligros terribles del bosque, quizás obtenga una recompensa. Algo así pretendía al escribir ‘Los Maletines'. Cierto es que puede hacerse una lectura de lo venezolano a partir de la búsqueda de la riqueza fácil que viene debajo de la tierra. José Ignacio Cabrujas lo hizo en una maravillosa obra de teatro. Y yo también tuve presente al escribir mi novela esta imagen, pero lo cierto es que mis personajes deben superar muchas pruebas, deben vencer en innumerables combates para alcanzar su recompensa. La relación que tiene el venezolano con la riqueza se encuentra en mi novela, pero yo siento que permanece allí de manera oblicua.

¿PUEDE HABLARSE DE FUTURO EN VENEZUELA?

Prefiero hablar de presente. Cada vez que en mi país de nacimiento alguien lee un maravilloso poema de Cadenas o de Montejo, o una novela de José Balza, el presente es una energía purificadora. La idea de futuro nos hizo mucho daño. Pensadores como Carrera Damas dijeron que el venezolano no contactaba con el presente, porque depositaba sus glorias en un pasado heroico y sus felicidades en un futuro donde retornaría ese pasado. La cruel realidad es que la actual Venezuela es una herida, un inmenso dolor. Así que ahora te diría que los venezolanos tienen futuro, cada uno de ellos, en su intimidad, en su esfuerzo individual, en su resistencia. Ojalá Venezuela como conjunto humano también lo tenga.

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RESEÑA

Una novela dividida en capítulos que son como ‘rounds'

No es que este tipo de narrativa necesite un ‘tema' para que haga este salto, sin embargo, Venezuela cuenta con un excelente narrador para convertir ese ‘tema' en una verdadera joya literaria. Se trata de Venezuela, de un país que ha estado ya por muchos años en el centro del debate latinoamericano y global, de un personaje, Donizetti, que trabaja en una agencia de noticias en Caracas y que además debe transportar maletines sin preguntar qué llevan y cuál es su destinatario final.

Solo recibe órdenes por su Blackberry, una extensión de su propio cuerpo, que dirige su vida sin que él pueda determinar la dirección y el sentido de sus movimientos. Es como si estuviera alienado de sí mismo y la única recompensa, que la necesita para mantener los gastos de sus familias (tiene dos), es el pago que recibe por transportar por medio mundo esos maletines.

La novela está dividida en dos grandes bloques que son nombrados como rounds , porque, en efecto, se intercalan escenas famosas de boxeo, donde se mencionan a boxeadores como Muhammad Ali, Sugar Ray Leonard y al panameño Roberto ‘Mano de Piedra' Durán, conocido realmente, más que por sus victorias, por sus grandes derrotas.

Y aquí entra Donizetti, un personaje que ha sufrido derrotas en la vida, que es humillado por un sistema, pero está dispuesto a soportar todas las vejaciones posibles en aras de mantenerse medianamente a flote. Recibe todos los golpes posibles, tanto en el trabajo como en su familia, y anodadado uno solo observa cómo va resistiendo todos los asaltos.

En efecto, como lector, sólo se puede compadecer y sentir lástima por este personaje que está destinado a ser noqueado y besar la lona con el protector salido de su boca.

Se espera, por misericordia, que el entrenador (que no existe) lance al tinglado la toalla blanca para dar terminada la desigual pelea. Pero no. Como buen personaje que es Donizetti (hay que recordar la pelea de Ali con Foreman), uno comprende que tampoco se le puede desestimar, pues, como todo buen personaje-boxeador, tiene una capacidad de asimilación de golpes, que no terminan de noquearlo, y solo espera su oportunidad de dar su golpe.

Y es así que resiste los golpes de su poderoso adversario (los generales y la maquinaria del poder), y el personaje, apoyándose contra las cuerdas del tinglado, encuentra a un viejo amigo con quien diseña un plan para darle un giro a la pelea a su favor. Y lo logra. Es una novela bien lograda, una de las mejores que hemos leído en mucho tiempo.

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LITERATURA

Nombre completo: Juan Carlos Méndez Guédez

Nació en Barquisimeto, Venezuela en 1967.

Ocupación: Escritor

Resumen de su carrera: Es doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca y escritor afincado en Madrid. Como novelista es autor de ‘Arena Negra' (Libro del año en Venezuela en 2013), ‘Chulapos mambo', ‘Tal vez la lluvia' (Premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro), ‘Una tarde con campanas', ‘Árbol de Luna', ‘El libro de Esther y Retrato de Abel con isla volcánica al fondo'. También ha publicado cuentos y ha sido traducido en varios idiomas.