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15 de Apr de 2021

Cultura

Centros de democratización del conocimiento

Leer la entrevista de la profesora Nitzia Barrantes da motivo de reflexión

Centros de democratización del conocimiento
Centros de democratización del conocimiento

Leer la entrevista de la profesora Nitzia Barrantes da motivo de reflexión. Ellas tienen futuro. Lo que no tiene futuro es la visión tradicional o convencional que tenemos de ellas.

Una biblioteca moderna es un lugar de estudio, de encuentro, de intercambio, de creación de redes.

Una biblioteca moderna puede ofrecer todo lo que la sociedad necesita en todos los órdenes del saber, del conocimiento y de la cultura.

No solo compila, clasifica y ordena, sino que también produce y, sobre todo, es el lugar ideal para estar conectados con el mundo: universidades, centro de investigaciones, becas, instituciones culturales y otras bibliotecas.

Una buena biblioteca está relacionada con muchas otras más para compartir los catálogos por acceso virtual.

Es muy fácil eliminar bibliotecas o hacerlas invisibles. Dirán que no es sexy, que los jóvenes no se sienten atraídos por ellas, pero lo que se olvida es que la existencia de la biblioteca —como de la cultura en general— no solo es una conquista civilizatoria, sino que es un hecho cotidiano que se accede solo si hay la voluntad y la visión de su importancia.

Las bibliotecas son grandes centros democratizadores, pues el conocimiento circula horizontalmemte, rompe fronteras, elimina jerarquías y libera energías.

El conocimiento cruza nuestro mundo y de allí es la reacción global contra ellas de los más radicales. Pero no es necesario llegar tan lejos porque a las bibliotecas, como ocurre en nuestro país, se las mata lentamente.

Habría que preguntar, por ejemplo, ¿cómo andan las bibliotecas escolares? La Biblioteca Eusebio A. Morales es el ejemplo de la desidia institucional, a pesar de tener una directora que daría todo por ella.

Son muy pocos los que saben dónde está esta biblioteca, el significado que tiene para el país, y por ello alego por su defensa como biblioteca. Quien llega a ella y disfruta de sus espacios comprenderá lo que digo.

Recuerdo hace muchos años atrás haber estudiado en ella muchos tardes bajo la brisa que entraba entre sus amplias puertas y ventanas. Recuerdo su piso de madera que, hasta hoy día, se conserva.

En efecto, solo la existencia de una biblioteca es, además, un paso en el largo camino de la movilidad y la emancipación social. Castiguemos a una comunidad, quitémosle la biblioteca o dejémosla estrangulada sin medios ni recursos, como ocurre en muchos lugares de nuestro país.

No puede ser que las bibliotecas sen lugares muertos, simple repositorio de libros olvidados, donde no están conectadas con nada en este mundo.

Revivir las bibliotecas debería ser una prioridad institucional, hacerles saber a la comunidad que el mismo nombre Biblioteca es un lugar para estudiar y soñar, conversar y amar.