Temas Especiales

17 de May de 2022

Cultura

‘Soy un activista de corazón'

El premio Nobel de la paz 2014 tiene como meta que esta generación sea la primera en gozar de la libertad absoluta de la niñez.

El entusiasmo de Kailash Satyarthi es contagioso. Basta su sonrisa plácida para compartir su optimismo por el futuro de los niños de todo el mundo y su cruzada decidida contra cualquier forma de esclavitud y trabajo infantil, a la que ha dedicado los últimos cuarenta años.

META

Panamá, libre de trabajo infantil en 2020

Durante su intervención en el conversatorio ‘Visión del país en el tema de erradicación del trabajo infantil', el ministro de trabajo y desarrollo laboral, Luis Ernesto Carles, destacó los esfuerzos de la cartera para cumplir con la meta trazada de convertirse en el primer país de Latinoamérica en erradicar el trabajo infantil, entre ellos el Decreto 1 de 5 de enero de 2016 que enlista las actividades peligrosas que no son permitidas ejercer por menores de edad. Además, se eleva a 18 años el mínimo de edad para realizar trabajos domésticos.

Carles se refirió también a la denominada ‘ruta local' que permitirá declarar algunos municipios como ‘libres de trabajo infantil', ofreciendo respuestas ajustadas a las realidades de cada territorio y proporcionando soluciones existentes en cada territorio.

‘La producción de banano es libre de trabajo infantil así como la de los ingenios formales', anunció el ministro, que también elogió los esfuerzos de algunas empresas productoras de café. ‘Geográficamente se ha avanzado, pero todavía queda defender unos 26 mil niños que deberían estar en las escuelas', agregó.

La disminución de esta cifra sitúa a Panamá como el país latinoamericano con la cifra más baja de niños trabajadores y con una clara meta de, con la ayuda de otras entidades del gobierno y ONGs, declarar Panamá libre de trabajo infantil.

Sentado en el anfiteatro de la Presidencia de la República, en compañía de la primera dama Lorena Castillo de Varela, el ministro de trabajo Luis Ernesto Carles y Angélica Lavítola, directora de Casa Esperanza, luce fresco y confiado como en todas las imágenes que los medios internacionales han reproducido desde que en 2014, en compañía de Malala Yousafzay, recibiera el premio Nobel de la Paz por su lucha contra la supresión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación.

Castillo de Varela coincidió con él y otras personalidades de talla mundial en Delhi, durante su participación en la cumbre ‘Laureates & Leaders for children', donde se determinó tomar acciones y experiencias para erradicar todas las formas de esclavitud y tráfico de niños y la devolución de todos sus derechos. Satyarthi aceptó la invitación de la primera dama panameña para conocer de primera mano los esfuerzos que en Panamá se realizan a través del Comité para la erradicación del trabajo infantil y protección de la persona adolescente trabajadora (CETIPPAT), que ella preside.

‘Lo que he visto en estos tres días me hace percatarme de que están en el camino correcto', dijo durante el conversatorio ‘Visión de país en el tema de la erradicación del trabajo infantil', celebrado la semana pasada y en el que participaron ministros, directores de ONG y de instituciones relacionadas con el tema. ‘Tienen todos los ingredientes para poder resolver este problema, sobre todo, tienen gente cálida y buena trabajando en ello', agregó.

Satyarthi visitó los centros de atención que ha establecido Casa Esperanza en Boquete, Chiriquí, donde se atiende a los niños ngäbe y le ofrecen educación mientras sus padres trabajan en la cosecha de café. ‘Hoy me encuentro aquí para apoyar la labor que está realizando el presidente Juan Carlos Varela, el ministro de Trabajo y mi amiga y hermana la primera dama, el reto es difícil pero no imposible, estoy seguro Panamá se convertirá en el primer país de Latinoamérica en erradicar el trabajo infantil', dijo el experto, sobre un compromiso que Castillo anunció en Nueva Delhi, en pasado mes de diciembre, en nombre del país. Para el Nobel, estas iniciativas ‘saben a miel'.

Los esfuerzos de concienciación sobre los derechos de la niñez, así como de la tan indispensable educación para romper el círculo de la pobreza ya han calado en la sociedad. No era así cuando él decidió empezar su trabajo. Con 26 años (1980) y solo uno de ser ingeniero, dejó la carrera y creó la revista The Struggle Shall Continue (La lucha debe continuar), como un primer medio de denuncia en su natal India.

Así se le acercó un hombre desesperado pidiéndole ayuda para rescatar a su hija, que por una deuda pendiente sería vendida para trabajar en un burdel. ‘Si ella fuera mi hija, ¿qué haría?', contó a la audiencia que se preguntó en ese momento. ‘No voy a escribir esta historia, voy contigo a rescatarla', dijo que hizo.

Se involucró la policía, los golpearon. ‘Salí de allí con las manos vacías', recuerda, ‘pero no con el corazón vacío', agregó. Satyarthi se dio cuenta en ese momento que se trataba de un esfuerzo en el que había que involucrar a abogados y a la corte. Aunque no lo logró inmediatamente, fue capaz de conseguir la libertad no solo de esa niña de 15 años, sino de 35 más.

‘Cuando vi a esos niños saltar de alegría al verse libres, en ese momento entendí la libertad', detalló. ‘Me estoy liberando… estos niños me están liberando', apuntó.

Tres años más tarde fundó Bachpan Bachao Andolan (BBA) que lucha contra la explotación infantil realizando redadas en fábricas y talleres donde trabajan niños o ayudando a los padres a pagar las deudas por las que sus hijos tienen que trabajar a edades cada vez más tempranas. De India, su radio de acción se extendió a la fundación de la Coalición del Sur de Asia contra la Esclavitud Infantil y el Movimiento Salvar a la Infancia.

Al día de hoy, Satyarthi ha rescatado a más de 80,000 niños principalmente del sur de Asia.

En 1989, consigue que su causa se hiciera mundial, con la Marcha Global contra el Trabajo Infantil. Este potente movimiento social, uno de los mayores del mundo, comenzó en 1989. Más de 10.000 asociaciones, ONG y sindicatos de 140 países marcharon n Manila (Filipinas), Sao Paulo (Brasil) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica). para presionar a gobiernos, empresarios e importadores para acabar con las prácticas laborales ilegales e inmorales que afectan directamente a los niños. El movimiento a los que se unieron otros países en África, Asia, Europa, América Latina y América del Norte, culminó en Ginebra para llevar su mensaje a los más altos organismos internacionales.

Y aunque en cada niño ‘liberado', Satyarthi ve ‘un destello de Dios', es consciente de que no es suficiente. La solución no está en la caridad. El líder destaca que tienen que hacerse buenas leyes, y lograr que se cumplan e invertir en educación, la herramienta que "libera y da poder'.

‘La educación es la clave, sin ella no se podrá lograr la erradicación del trabajo infantil', sostiene. ‘No se puede competir en el mercado mundial sin educación, hay que pulir habilidades, enseñar emprendimiento y también valores. Además, ‘la comunidad debe estar involucrada, unida', asegura. ‘No se pueden resolver solo los problemas que son globales'.

Satyarthi está convencido de que la victoria está cerca. ‘Se puede lograr, pero no podemos esperar. Esta debe ser la última generación que conozca la esclavitud infantil', defiende.

Kailash Satyarthi a ‘La Estrella de Panamá'

ENTREVISTA

‘Sé que ustedes tienen la capacidad de erradicar el trabajo infantil, ustedes son los que van a hacer que el trabajo infantil en Panamá sea historia', dijo el activista a los presentes recordando que se requiere del aporte de toda la sociedad. Así alabó los esfuerzos de Casa Esperanza cuando visitó los proyectos en el área cafetalera. De manera más privada, respondería algunas preguntas a La Estrella de Panamá .

SU CRUZADA EMPEZÓ HACE MUCHO TIEMPO, CONTRA UN PROBLEMA GLOBAL QUE PARECE NO TENER FIN. ¿EN ALGÚN MOMENTO SE HA SENTIDO ABRUMADO?

Siempre he creído que cada niño importa. Y en mis humildes esfuerzos he estado liberando niños y sentido que estos niños me liberan a mí. Tengo un tipo diferente de sentimiento de logro en hacerlo, un impulso. Finalmente he podido ver que si un niño ha sido liberado, el mundo tiene menos niños sufriendo de esclavitud infantil. Así es que sigo haciéndolo. Y esto me da un gran optimismo, veo un tipo de posibilidad abierta de que si un niño puede ser liberado, 100 niños pueden ser liberados, 300 o tal vez mil o un millón o 100 millones pueden ser liberados.

PARECE NO HABER UNA SOLA RESPUESTA AL PROBLEMA DE LA ESCLAVITUD Y EL TRABAJO INFANTIL...

Así es, no hay una sola respuesta porque es un problema complejo y profundamente enraizado. Hay que encontrar nuevas soluciones, nuevas energías, innovación. Por ejemplo, me di cuenta que la concienciación en la sociedad es importante, la comunicación estratégica, la movilización masiva. Luego, el establecimiento de alianzas, coaliciones con diferentes actores: las ONG, la sociedad civil, sindicatos, maestros, el sector corporativo, el gobierno. También entendí que el poder de los consumidores puede ser utilizado para presionar a quienes siguen malas prácticas en la industria, en los negocios. Entendí que hay una necesidad de leyes a nivel de país y a nivel global, y hemos trabajado para que existan y para que se hagan cumplir. Hay muchas estrategias que funcionan. Hace solo unos 16 años, el número de niños trabajando era de 260 millones y se ha reducido a 160 millones. El número de niños que no atiende a la escuela se ha reducido a la mitad, de 130 millones a 60 millones. Las cosas se están moviendo en al dirección correcta. Es abrumador, pero casos en los que los padres han perdido toda esperanza de volver a ver a sus hijos, hasta después de 10 años de separación y logran recuperarlos, te dan esperanzas.

¿ES EL CIUDADANO COMÚN CONSCIENTE DE LAS CONSECUENCIAS QUE DEJA LA ESCLAVITUD Y EL TRABAJO INFANTIL?

Todavía hoy hay una necesidad muy seria de movilización masiva, de educación social, concienciación para acabar con esta muralla. Mucha gente no tiene idea de que la esclavitud infantil existe en sus formas más crueles, muchos no saben que tal vez 150 billones en ganancias de empresas, de acuerdo con estadísticas no gubernamentales, provienen de la esclavitud humana, mayormente de niños, así que sí, creo que la gente todavía tiene que conocer más de este problema.

EN UNA ENTREVISTA ANTERIOR DIJO QUE SIENDO UN NIÑO SE DIO CUENTA DE QUE ‘SI TIENES IDEAS Y CONVICCIONES, LA GENTE ESTÁ ALLÍ PARA AYUDAR'. ¿HA PODIDO CONFIRMAR ESTO LUEGO DE 37 AÑOS DE LUCHA?

Claro que sí, claro que sí. No se trata de un sermón, pero en mi experiencia, si tienes tres cosas: entendimiento de la situación, metas y objetivos claros, el respaldo que te da el liderazgo y la pureza del corazón que alimenta una fuerte convicción, la gente va a apoyar. Cuando empecé fue muy duro, y hay que ver que la esclavitud ha existido por cientos de años, los niños han sido tratados mal por miles de años, por sus debilidades intrínsecas, pero ahora podemos ver los cambios. Ahora nadie podría creer que no había leyes internacionales contra la esclavitud infantil, tráfico y otros problemas que afectan a los niños hasta 1999. Es algo muy nuevo, pero finalmente ha habido una intervención mundial y hemos establecido convenciones internacionales sobre trabajo infantil. Mucha gente no podría creer que no había una convención de la Naciones Unidas sobre los derechos de los niños hasta 1989. La historia del reconocimiento de la dignidad, libertad, respeto y derechos de los niños no es muy larga. Si se han podido lograr tantos avances en tan poco tiempo, estoy convencido de que el trabajo infantil terminará muy pronto.

¿CÓMO HA CAMBIADO SU VIDA PERSONAL Y SU TRABAJO POR LOS NIÑOS RECIBIR EL PREMIO NOBEL?

¿Después del premio Nobel?, nada ha cambiado. Vivo en la misma casa, uso la misma ropa, mi esposa, mis hijos, nada ha cambiado, todo está igual. Mis colegas, mis amigos, los amo, los he amado desde antes, sigo haciendo lo mismo, nunca he creído en ningún tipo de barrera ni fronteras ni límites. He estado trabajando a través de 140 países, por muchos años y lo hago ahora.

PERO AHORA ESTÁ BAJO UN REFLECTOR...

Bueno, puede que las cosas hayan cambiado un poquito… el premio Nobel me ha dado una ventaja, como una milla extra, para tratar con personas de puestos relevantes: presidentes, primeros ministros, primeras damas, ministros alrededor del mundo. Pero yo tengo una sola agenda en mi mente, no soy un sacerdote, no soy un político, no soy una celebridad, soy un activista de corazón, quiero continuar así, uso toda mi energía y mi tiempo, mis conexiones y el respeto que me he ganado para hacer de esta generación la primera en disfrutar la libertad de la niñez y una educación completa Y eso va a ocurrir.