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01 de Mar de 2021

Cultura

El nuevo teatro panameño despierta

Maestros, teatristas y jóvenes talentos cuentan cómo se forma la nueva generación de esta industria, la más audaz de nuestras artes

Eduardo Aguilar está parado sobre el escenario del Teatro En Círculo. Al joven aspirante a bailarín y actor lo envuelven las luces, se siente nervioso y feliz a la vez mientras él y sus compañeros dan vida al musical de Broadway ‘Fama'.

TEATRO

Cuando el amor se vuelve trabajo

Para Edwin Cedeño, es importante evadir la distintción entre ‘comercial' o ‘no-comercial' cuando se habla de teatro panameño, puesto que una obra generalmente busca patrocinios para poder pagarle a sus actores y sostener la industria.

‘¿Cómo vamos a hablar de profesionalización del medio si no existe una retribución monetaria por el trabajo que realizars', cuestiona el director. Y justamente la profesionalización viene por varias cosas, entre ellas, la formación académica y la experiencia. ‘El teatro no es un hobby, el público paga y hay un compromiso por que ese espectáculo tenga ciertos estándares, eso incluye empezar a tiempo y aprenderse el guión cuando el director lo solicita', agrega Cedeño.

Según Ramón Serrano, presidente de la Asociación de Teatristas de Panamá (ASTEP), hay una gran variedad de academias e instituciones educativas enfocadas en teatro, desde lo más básico hasta lo más completo en precios de $30 a $125. Mientras que, las grandes producciones teatrales panameñas se realizan con un presupuesto de $119 ,000, aunque hay las que rondan el medio millón de dólares, como lo fue ‘El Fantasma de la Ópera' (2016). ‘De la constante de 60 a 70 obras teatrales por año en Panamá, la empresa privada —que gran parte son grupos de 2, 3 o 6 personas— invierte casi el 95% de lo que se aprecia en cartelera', dice Serrano.

‘Hemos sido más audaces que la danza y la música en la búsqueda de recursos financieros para sostener el espectáculo teatral en cartelera, llámese comercial, profesional, independiente, y demás', añade Cedeño.

De hecho, actualmente el Instituto Nacional de Cultura (INAC), donde él ocupa el puesto de director de las artes, posee una plataforma para someter proyectos a fondos concursables, y —a través de Iberescena— se cuenta con $48 mil dólares que se pueden invertir en proyectos de teatro y danza. Asimismo, el Ministerio de Economía y Finanzas posee otra plataforma para aplicar a fondos.

En cuanto a la difusión del teatro, menciona que el INAC, durante la caravana de arte, llevó talleres de formación a todo el país, ‘de Daripen a Bocas del Toro', para aplicar a los fondos que menciona; además de retomar este verano el Festival de Teatro Panameño, y también está la iniciativa PROFE, que incluye a Edgar Soberón Torchía formando nuevos dramaturgos todos los sábados.

Cuando el extracto de la adaptación llegó a su fin, explotó con euforia una singular ovación, como de quienes asisten a la graduación de un pariente. Atrás del público, dentro de la cabina que controla el sonido del teatro, Raquel Rosas sentía por fin que culminaba con éxito una presión muy grande sobre sus hombros.

Ambos jóvenes, desde el escenario y tras bambalinas, se graduaban así de la escuela de teatro Estudio PTY, en medio de una ola de aplausos que les retribuía por haberlo producido todo: desde grabar las voces de las canciones y vender los boletos, hasta diseñar la iluminación, el vestuario, el maquillaje, la escenografía.

‘Yo soy real creyente de que nosotros somos responsables del relevo generacional, llámese formar escuela o formar público', dice el teatrista Edwin Cedeño, fundador de este proyecto educativo, en entrevista con La Estrella de Panamá .

El director recuerda el caso de Eduardo y Raquel, quienes de hecho fueron becados para estos programas que duran seis meses e incluyen teatro musical, producción, dirección, actuación y stage management.

Eduardo empezó en teatro con ‘Magia, el musical' (2016), que contaba con la participación de renombrados actores, bailarines y unos diez jóvenes del Centro de Cumplimiento y Resocialización de Menores de Pacora. Tras otra audición, hoy está en el backstage de la obra ‘Evita', que dirige Cedeño.

—¿Habías hecho teatro en la escuela?—, le pregunto.

—Participé en presentaciones de típico y bailes, pero en las escuelas que estuve (Árabe de Libia, República de Haití, Colegio Zapallal) nunca se hizo teatro muy a fondo, se hacían cosas sencillas—, responde Eduardo.

—Y, ¿qué tal la experiencia en backstage ?—, continúo.

—Bueno, no es como yo lo imaginaba porque nunca pensé que ellos hicieran el trabajo de poner escenografía, llevar todo el orden de los sonidos y eso—, responde el joven aspirante a bailarín y actor, quien agradece la oportunidad que le dieron porque ‘nunca se la habían dado'.

Eduardo había descubierto que había todo un mundo detrás del telón, y con él concuerda Raquel, quien fue becada para el programa de stage-management y que había trabajado en esta rama del teatro en 2007. ‘Allí me di cuenta que el teatro no era solo lo que veías en el escenario, sino que hay toda una logística detrás que la gente no ve. Hay todo un equipo para esto, pero incluso con mayor presión', dice la joven teatrista y asistente en Cultura Metropolitana de la Alcaldía de Panamá.

Cedeño advierte que las clases de actuación tienen una oferta alta en el medio teatral por lo que no es su prioridad, por eso se enfoca en potenciar el área técnica de este ‘arte vivo'.

‘Cuando los músicos, bailarines y actores terminan de estudiar, son artistas, ellos no producen sus propios espectáculos, así que todo el mundo espera que surjan figuras de producción que puedan encargarse de producir espectáculos', asevera el teatrista con 40 años de experiencia, quien menciona a Mónica Nieto como otro talento nuevo que promete en el medio.

RECURSO HUMANO PARA QUE EL SHOW CONTINÚE

Existen grupos preocupadas por el área técnica. Entre estos, está la Iniciativa Chale Brannan (ICB) que canaliza fondos y busca oportunidades para profesionalizar o mejorar la calidad de los técnicos y diseñadores en áreas como iluminación y sonido.

‘En años anteriores hemos enviado técnicos a estudiar a Las Vegas (EE.UU.) en cursos de un mes y medio para que se manejen en un ambiente más profesional e internacional. Uno de los chicos participó con la cantante Dolly Parton en un espectáculo', comenta César Robles, creador de la ICB y subdirector de Cultura Metropolitana de la Alcaldía de Panamá.

Este año, la ICB traerá a un profesor de la Universidad de Massachusetts para dictar clases sobre la parte técnica del teatro y enviarán a Buenos Aires (Argentina) a un estudiante panameño de maquillaje.

‘Los que trabajan en el área técnica son casi siempre los mismos y como trabajan constantemente de un evento a otro no tienen la capacidad de agarrar un break y profesionalizarse de alguna forma', revela Robles.

Es decir, hay pocos técnicos y mucha actividad teatral en el país. De hecho, en consulta a Ramón Serrano, presidente de la Asociación de Teatristas de Panamá (ASTEP), se encontró que en el país ‘se presentan entre 60 y 70 obras por año, algunas veces más'; mientras que, Cedeño complementa que para reservar un teatro hay que hacerlo con un año de anticipación, sin olvidar los tres teatros nuevos: La Estación, La Plaza y El Ángel.

‘La gran oferta académica, sino toda, es de actuación, música o dirección, no encuentras oferta para técnicos que se quieran especializar y es la base del teatro, es lo que soporta cualquier espectáculos escénico', concluye el fundador de la ICB.

EL TEATRO, UN ARTE VIVO

‘La gente cree que el teatro no evoluciona', se lamenta Cedeño. ‘Pero el teatro evoluciona con el ser humano: ya no nos vestimos igual que hace 15 años y cuando vas a montar una escena tienes que estar actualizado, igual con los equipos digitales y consolas de audio, todo eso requiere una nueva preparación', apremia el teatrista.

‘LA GRAN OFERTA ACADÉMICA, SINO TODA, ES DE ACTUACIÓN, MÚSICA O DIRECCIÓN, NO ENCUENTRAS OFERTA PARA TÉCNICOS QUE SE QUIERAN ESPECIALIZAR Y ES LA BASE DEL TEATRO, ES LO QUE SOPORTA CUALQUIER ESPECTÁCULO ESCÉNICO',

CÉSAR ROBLES

FUNDADOR DE ICB Y SUBDIRECTOR DE CULTURA METROPOLITANA EN LA ALCALDÍA DE PANAMÁ

Incluso en el plano social hay una renovación —continúa Cedeño—, al vivir en un mundo en el que las redes sociales son un factor determinante en nuestra forma de vida, un montaje escénico tiene que tener conciencia de ello, y esto también se traduce en una actualización.

‘Por ejemplo, el famoso minimalismo, que hace años empezó a invadirnos, tuvo un impacto sobre la escenografía: la presencia del vidrio, del hormigón, del concreto, estos elementos hacen las cosas modernas, contemporáneas', recuerda el fundador de Estudio PTY, que graduó a 40 personas en su primera edición y 30 el pasado 26 de marzo.

Sin embargo, a esta actualización, se suma un conocimiento riguroso de la historia de este arte. El teatro tiene 26 siglos de existir, cuenta Cedeño, y es imprescindible entender, por ejemplo, porqué se apagan las luces de una sala de teatro antes de comenzar una función.

‘Los antiguos teatristas luchaban por un realismo escénico, apagaron la luz del público para que estos se concentraran en la ilusión del escenario. Todo tiene una razón de ser, si no sabemos esa evolución, difícilmente podemos pavimentar un futuro', reconoce el además director de la Dirección Nacional de las Artes del Instituto Nacional de Cultura (INAC).

Con frecuencia, la gente que quiere incursionar en teatro le pregunta a Cedeño cómo puede participar y su respuesta siempre es la misma: entrar a alguna academia, porque este ámbito no solo ofrece técnicas y herramientas sino también da a conocer el nuevo talento, ya que los profesores muchas veces están activos en el medio teatral.

SEMBRAR LA SEMILLA DESDE LA JUVENTUD

PRETEXTOS

CUANDO LA FORMACIÓN LLEGÓ A LAS REDES SOCIALES

Otra iniciativa educativa que permanece en línea es la serie ‘Pretextos', que sigue al teatrista Roberto Quintero (Winnie T. Sittón) en diálogo con colegas sobre el oficio en la industria y sus ramas: desde dirección (Edwin Cedeño) y actuación (Nyra Soberón), hasta producción (Nikki de Roy, Diana Abouganem, Mariela Aragón y Anina Horta) y otras.

El teatro en Panamá se forma incluso desde los grupos en las universidades, así como en las escuelas. Cedeño, por su parte, dirige el teatro del Colegio San Agustín, la Academia Hebrea y el Colegio Albert Einstein, con los que suma 27 obras montadas en un promedio de 10 años.

Trabajar con niños y adolescentes —ahonda el director— significa un montón de cosas. Una de ellas es el uso del tiempo libre, que generalmente no se menciona.

‘Al usar tu tiempo libre en teatro estás desarrollando y potenciando tus capacidades artísticas y de personalidad, porque el teatro incluye expresión corporal, memoria y trabajo en equipo; y otros factores psicológicos como la pena al público y transformarte en alguien que no eres, porque tú como individuo puedes ser una persona con problema, el personaje no, así que ayuda al niño a separarse de su propio yo', dilucida el director de teatro de las tres escuelas.

Una filosofía parecida es la que tiene la productora del Teatro Aba, Anina Horta, donde también se dictan talleres de actuación para jóvenes y adultos. ‘Los cursos descubren al artista que hay en cada persona, ellas se dan cuenta si es lo de ellos o no', considera la co-propietaria del Aba, abierto hace 17 años.

‘De hecho, más de la mitad de actores que hay ahora mismo en las películas, series y obras de teatro que se realizan en Panamá, estuvieron en el curso de actuación del Teatro Aba', observa la productora con más de 30 años en el medio.

LO FILUDO DE LA ACTUACIÓN

No se podía hablar de actuación sin contar con las palabras de la experimentada actriz y maestra Nyra Soberón, quien acepta que la parte técnica es necesaria para la industria teatral, pero no se debe olvidar al actor.

Ella siempre le recuerda a sus alumnos que el actor es el que cuenta la historia y, si la historia no está bien contada, por más que esté bien montada o tenga un buen guión, no se cumple el objetivo de llevar la historia al público y que este realmente crea lo que el actor dice.

‘Veo muchos actores trabajando desde lo elemental, desde lo que dice el texto solamente, muy preocupado por una interpretación física mas no por una interpretación interior; además, la interpretación física es inventada, no pensada y amarrada en función de lo que la trama te está dando', aclara la maestra, sobre lo que puede mejorar la nueva generación que está en camino.

Hay mucho talento, admite, pero mucho talento que tiene mucho que pulir.

‘La gente trata de imitar lo que ve en el cine de Hollywood pero si estás contando una historia panameña, pues, no puedes contaminarte con lo que te ponen los medios de comunicación. En Panamá tenemos que ir en la búsqueda del código que nos identifique, pero que no nos estereotipe', propone Soberón.

La maestra, que luego de 11 años de enseñar actuación frente a cámaras retomará la clases para teatro, plantea también que muchas veces en cine el director cae en el error de decir que ‘los actores de teatro no sirven'. ‘Eso es mentira, eso significa que tú, como director, no tienes las las herramientas para hacer que ese actor pueda pasar de una técnica a otra', dice la experimentada actriz.

Finalmente, sobre los nuevos talentos del teatro, Soberón opina que estos deben buscar referentes y maestros para que se dé con éxito aquel traspaso generacional.