La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

El origen del cine animado en Panamá

‘El Brujo' es la primera cinta nacional de animación. Conquistó el festival de cine de Costa Rica. Sus creadores cuentan cómo inició todo

Durante su infancia, Felix Guardia miraba el cuadro de Julio Zachrisson en casa de su abuela. ‘Me parecía la cosa más fea que había visto', recuerda el hoy cineasta. A medida que fue creciendo, enfocó la mirada en los detalles, en las sombras, en los múltiples personajes que vivían dentro del extraño pero hermoso universo que creó ‘el maestro del aguafuerte y la agua tinta'.

‘Cuando pasaron los años me quedé con las ganas de ver a todos estos muñequitos moviéndose', dice Guardia, desde la oficina del colectivo de cineastas y productores panameños, ANIMAL. Con ellos produce la primera película panameña de animación ‘El Brujo', que le da vida a los personajes de Zachrisson —creados durante cinco décadas— y se estrenará en 2019.

El artista polaco ‘Kiszkiloszki' se encarga de animar el largometraje. Aún está en fase de producción. Pero ya es conocido fuera de Panamá: ‘El Brujo' fue premiado por el Ministerio de Cultura de Costa Rica como mejor proyecto centroamericano, a través de la sección de industria del festival CRFIC.

‘Al jurado le gustó mucho. Se notaba el interés por algo tan único y especial. No habían visto algo así y los sacó un poco de su lugar común', recuerda Tomás Cortés-Rosselot, el productor de la película, que ha ganado recientemente fondos de la Dirección Nacional de Cine (Dicine) y el Instituto Nacional de Cultura (INAC).

Fue la primera vez que ‘El Brujo' se presentó en público, continúa. Y fue significativo hacerlo fuera del país porque a los realizadores les dio mucha perspectiva sobre el trabajo que realizan.

Cortés-Rosselot revela que para entender en qué contexto fueron creados los personajes y definir qué comunicaban, la película exigió mucho análisis de la obra de Zachrisson.

Para esto, recibieron apoyo del Museo de Arte Contemporáneo y la Galería Allegro. Lo más difícil, según el productor, fue darle forma a la historia que iban a contar con figuras zachrissonianas. Allí surgió una figura clave: el toro volandero.

En 2015, la curadora de arte Gladys Turner compartió con La Estrella de Panamá una lectura sobre la figura del toro en la obra de este artista: ‘En la serie ‘Toro volandero' Zachrisson invita al espectador de su obra a mirar la otra cara de la moneda en un gesto de simpatía hacia la noble bestia'.

‘Es un animal muy irónico. Nace con las mejores condiciones del mundo y termina en su vida siendo un mero entretenimiento para los humanos', describe Guardia. ‘Y la forma en que lo imaginamos, impaciente, bravo, que se deja llevar por sus emociones, lo hace un animal perfecto para este tipo de personaje, que tiene que sufrir, confundirse y aprender algo al final'.

La película no tiene diálogo. Es una cinta cuyo género oscila entre la aventura, la acción, el cine experimental y el arte. La música cumple un papel fundamental. Hoy, a la par que ‘Kiszkiloszki' anima los más de 150 grabados de Zachrisson en Holanda, en Panamá el compositor francés de música contemporánea, Frédéric Filliatre, se encarga de la partitura. El equipo también planea incluir otros sonidos del mundo, con el músico Luis Carlos Pérez.

‘El Brujo' es un desafío por donde se le mire: es el primer largometraje del colectivo Animal; y, aunque en Panamá han habido piezas cortas de animación en internet y televisión, esta es la primera película de animación del país. Sin diálogos. Con música original. ‘Para adultos, surrealista, erótica, y en blanco y negro. Un largometraje bien particular', en palabras del productor.

‘‘El Brujo' es un proyecto que quiero que le rinda tributo a mi maestro y amigo Julio Zachrisson y sirva para que las siguientes generaciones de artistas conecten con su obra, en Panamá y el mundo', concluye el director.