25 de Sep de 2022

Cultura

¿Desaparece la música ranchera?

En su inicio las letras hablaban de la revolución mexicana pasando por letras cargadas de despecho, dolor, de desamor

Aunque el género musical se remonta al siglo XIX, no sería hasta después de la revolución mexicana en el año 1910 que alcanzaría su máxima expresión como música tradicional mexicana y como parte de los gustos musicales de todos los mexicanos y del mundo entero.

Puede ser interpretada por un conjunto norteño, banda o un mariachi completo, éste último es el más popular y gustado por el público. Es el mariachi el usualmente acompaña las canciones interpretadas por cantantes del género ranchero y se compone de más de 10 músicos de manera regular.

En su inicio las letras hablaban de la revolución mexicana pasando por letras cargadas de despecho, dolor, de desamor, además de cantar a las costumbres mexicanas, siempre al hombre del campo y sus tradiciones.

Se expande fueras de las fronteras gracias a la época del cine de oro de los años 1930 a 1970 donde se pierde de nuestra retina este maravillo marco casi artesanal de lo que fue este género de cine, en blanco y negro.

Ha sido cantada por grandes como Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejía, Vicente Fernández, recientemente retirado del canto, el compositor José Alfredo Jiménez a quien recordamos frente a una copa de tequila, hasta la española Rocío Durcal quien le debió parte de su fama al incursionar en la música tradicional mexicana, expresándose con su linda voz y con dejo español que nunca perdió. Juan Gabriel, nos dejó una gran pérdida, pero quedaron sus hermosas letras, hoy interpretadas por Aída Cuevas.

Hay anécdotas muy concretas del mariachi, hasta dónde se expandió y la importancia que el mundo le ha dado a este género musical.

Hernán Rivera Letelier, escritor Chileno escribió un libro titulado La Reina Isabel Cantaba Rancheras ; es sabido que en Francia hay un fuerte aprecio por esta música y se dice que los estudiantes franceses al terminar sus clases de fin de curso, contrataban mariachis.

Esta preferencia se pone en evidencia en toda Latinoamérica donde hemos adoptado esta música tanto para ser llevada a entierros, como cumpleaños y bodas y ¿por qué no? Simplemente darse el gusto de ambientar una fiesta con este grupo musical que además se engalana con el vestido de charro y los hace significativamente diferentes al resto de los grupos musicales.

Esta música tiene una distinción especial y es el uso del el falsete, una técnica vocal utilizada para alcanzar las notas más agudas, lo que hace un notable cambio en el color y timbre de voz. Para hacer un falsete se necesita una escuela especial y son los cantantes mexicanos los que usan esta técnica con gran destreza.

Fue declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año el 2011 el ‘Mariachi música de cuerdas, canto y trompeta' pero contradictoriamente se está perdiendo en México la cultura del cantante de rancheras y esto supone varias razones más que todo económicas, pues cantar con un mariachi es costoso; significa contratar más de 10 músicos.

Esto ha llevado a que este género no tenga sucesores y en este momento casi solo se encuentran dos cantantes muy reconocidos fuera de México, ambos ganadores de Grammys, los que se dedican al mismo: Aida Cuevas, y Alejandro Fernández quien realiza la última parte de sus conciertos con un mariachi, lo que levanta todas las pasiones y enciende el escenario.

Si bien es cierto que hay muchos cantantes de rancheras en México, tal vez estos dos son los más conocidos y los que han sabido exportar este género. Vale la pena mencionar que es Chile quien hace un festival del canto mexicano en la región de Maule.

Es lamentable el poco interés de las nuevas generaciones de mantener este legado cultural que tiene 108 años y si estos dos cantantes se nos van habrá que cerrar la puerta y botar la llave, porque son sin duda los mejores exponentes de la música mexicana en el sentido más purista.

¿Nos quedaremos sin ésta hermosa música? Es la pregunta que nos hacemos todos los que la amamos, la cantamos y la llevamos en la piel como si fuera nuestra.

COLUMNISTA