La Estrella de Panamá
Panamá,25º

15 de Oct de 2019

Cultura

Pasteles y palominos

En estos días deben haber estrenado la adaptación panameña de la revolución francesa. ¿Se acuerdan ustedes de la revolución francesa, verdad?

Hoy toca revisar la historia, no sé si se han fijado en que, a veces, los paralelismos son tan evidentes y tan exactos que casi estoy por pensar que los dioses se divierten preparando nuevas versiones de los éxitos históricos. Ahora sacan una de guerra, mañana toca una de amor, al otro día estrenan una de asesinos seriales o una de desastres naturales. Y en estos días deben haber estrenado la adaptación panameña de la revolución francesa.

¿Se acuerdan ustedes de la revolución francesa, verdad? Cuando en Francia se lavaron las calles con sangre y los oprimidos decidieron hacer rodar cabezas, literalmente, y aplacar su hambre de justicia con grandes bocados de violencia. ¿Recuerdan que los niños jugaban a la pelota con las cabezas de los miembros de la clase que hasta ese momento había estado en el poder? Seguro que sí les suena, oigan, que en la escuela debe ser una de las pocas cosas que aún no han eliminado del pénsum. La reina, en aquel momento era Maria Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen, más conocida como María Antonieta. Pues bien, esta madamisela, era aborrecida por todos en Francia, en la corte la odiaban por ser más guapa y más poderosa y por tener pocos mejores amigos y tener muchos vestidos mucho más bonitos que las demás. Y por ser reina, claro, y poder permitirse el gastar en todas esas cosas. Y los pobres la odiaban por lo mismo. La llamaban l'autre-chienne , un juego de palabras entre autrichienne , austriaca, y autre chienne , otra perra. Y también ‘Madame Déficit' y la ‘loba austriaca'.

La historia apócrifa afirma que la sublevación comenzó cuando, ante el clamor de la plebe hambrienta por no tener pan, ella exclamó, Qu'ils mangent de la brioche , ‘¡Que coman pasteles!'.

¿Aún no se dan cuenta del absurdo paralelismo? Ya, jolines, (¡hey!, felicítenme, me he contenido de escribir una interjección malsonante, creo que voy por el buen camino), ya sé que Noriel Salerno no se parece en nada a la frágil y bella austriaca, pero lo de que ‘¡Hagan sopa de palominos!', es calcado, en fondo y forma. Aunque dudo mucho que el honorable sepa la leyenda, o, en caso de que la sepa y haya querido hacer la gracia, sepa cómo de mal terminó la cosa para la perrita. Sopa de palomino, dice, y se queda tan ancho. Si leyera un poco más (inserten aquí risita sardónica), sabría que lo que mucha gente quiere hacerle comer ahora a él es precisamente sopa de palomino, sí, pero de la segunda acepción del término.

Al parecer, los que dizque trabajan en la Asamblea no se dan cuenta del nivel de cabreo que está alcanzando la población pedestre. Yo creo que ellos creen que todo es jauja y que los que soportamos sus estupideces, sus despilfarros y sus salidas de tono nos chupamos el dedo mientras dejamos que nos lo metan.

Así que es un buen momento para recordarles a todos que, si leyeran algo más, (inserten aquí carcajada sarcástica, por favor y gracias), podrían saber que el barón Pichler, el que fue secretario particular de la Emperatriz María Teresa, escribió sobre Madame Déficit: ‘Ella no quiere ser gobernada, ni dirigida, ni siquiera guiada por las personas entendidas. (…) no reflexiona demasiado, y el uso que ha hecho, hasta el momento, de su independencia es evidente, pues sólo se ha preocupado de la diversión y la frivolidad'.

Si cambiamos el sujeto del párrafo anterior y ponemos ‘Asamblea' en lugar de ‘María Antonieta' podríamos estar hablando con completa precisión de la jarca de golfos apandadores que nos deslegislan.

COLUMNISTA