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18 de Oct de 2019

Cultura

Teatro de máscaras, máxima expresión corporal

La comedia de la olla se presentará los lunes de octubre en el Tetro La Estación. Será interpretada con máscaras elaboradas especialmente para la obra

  • Teatro de máscaras, máxima expresión corporal
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    Participan en el montaje Natalia Beluche, Hernán Gariglio y Carlos Algecira
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    La comedia de la olla tiene como tema central la avaricia. Cómo el afán de tener distorsiona la vida de cualquiera
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Las máscaras pueden ser tan antiguas como los actores, dice Carlos Algecira, director de la compañía de Teatro Proyecto Actinio, que presentará a partir de mañana y por los lunes de octubre, en el teatro La Estación, La comedia de la olla, un clásico de la comedia romana, romana, interpretado con máscaras.

“En el teatro griego se utilizaban máscaras de gran tamaño, para que el público que se sentara en la última fila de aquellos anfiteatros tuviese más detalle de las obras en escena. En las culturas orientales se trata de un elemento ancestral relacionado con el desarrollo del ser humano”, comenta Algecira. Sin embargo el entrenamiento con máscaras que este grupo teatral pone en práctica en su puesta en escena, proviene de la pedagogía de formación de actores de Jaccques Lecoq.

“El primer entrenamiento que hacemos es poniéndonos una tela en la cara, que aísla tu expresión de la persona que te está viendo y es el reto para el actor expresar, por ejemplo, que estás feliz, sin que se vea su cara; ese gesto que naturalmente haces con la cara, debes hacerlo con el cuerpo”, explica el teatrista.

Están también los entrenamientos con la llamada máscara neutra, completamente blanca y sin expresión; las máscaras larvarias que tienen formas determinadas y finalmente la media máscara que surge de la necesidad de que el actor tiene que utilizar su voz.

“Las máscaras que utilizamos en la obra, son muy parecidas a las de la comedia dell'arte, donde aparecen personajes arquetípicos de teatro italiano. En ese tiempo no existían textos ni obras de teatro, sino unos personajes con características específicas y lo que se hacía era improvisar a partir del personaje que tenías”, detalla.

La puesta en escena

Algecira asegura que ha sido un reto muy grande para los actores expresar utilizando las máscaras. La obra, una comedia romana escrita en el siglo I antes de Cristo tiene más de más de 10 personajes, pero en la adaptación que Proyecto Actinio presenta, “se han establecido 10 personajes representados por tres actores en escena, que, cambiándonos las máscaras, cambiamos de personaje”. Incluso, uno de los personajes es personificado por dos actores. “El reto para nosotros es que la gente no logre identificar que son dos actores distintos”, agrega.

Para el director, la intención es innovar con este tipo de teatro con respecto al que se hace usualmente en Panamá. “Antes se hacía este tipo de teatro pero se ha perdido un poco la exploración en un teatro distinto, alternativo”, destaca. Y para ello están utilizando el modelo de programación que se da en países como Argentina, donde los teatros alternan obras los días de la semana, lo que facilita el llenado de las salas, aportan variedad a la cartelera y permiten que el público se vaya enterando con tiempo de la oferta.

“Las máscaras que utilizamos en la obra, son muy parecidas a las de la 'comedia dell'arte', donde aparecen personajes arquetípicos de teatro italiano”,

CARLOS ALGECIRA
PROYECTO ACTINIO

“El teatro La Estación lo empezó a hacer con el director Abdiel Tapia quien ha presentado en la sala, obras clásicas aprovechando el día libre de la obra principal en cartelera. Nosotros no somos una gran productora, somos un grupo de teatro más alternativo y entramos en estos espacios” cuenta Algecira.

La obra

La comedia de la olla es una obra cuyo tema principal es la avaricia. “Trata de un hombre de bajos recursos que se encuentra un tesoro en una olla y empieza a cuidarlo mucho. Esas ganas de dinero y de tener cosas que nunca ha tenido, lo hacen prácticamente enloquecer”, detalla.

La obra se desarrolla a partir del pánico que se genera en este hombre, preocupado por que no le roben su oro, mientras que su afán de avaricia hace que descuide otras cosas importantes como su única hija, a quien quiere casar con un hombre con dinero, mientras resulta que ella está embarazada de un jovencito.

“El hombre está tan obsesionado con su tesoro que todo lo que le dicen: “cuide sus cosas… yo quiero algo que es suyo… piensa que está relacionado con el oro”, explica.

Esta comedia, con más de 2,000 años de haber sido escrita, , carece de final porque los manuscritos no se encontraron completos.

“Como compañía propusimos algo en la misma línea de la comedia para hacer un final y se propone al público que aporte ideas de cómo debe terminar esta obra”, especifica.

Otro detalle relevante es que “esta obra de Plauto marca un punto importante para el desarrollo de personajes avaros en la historia de la literatura y el teatro. Siglos después, Moliere escribiría la obra El Avaro, cuyo protagonista está basado en Euclión, el viejo avaro de La Comedia de la olla; el personaje avaro de El mercader de Venecia de Shakespeare está también basado en ese personaje. En esta obra se desarrolla es personaje de la avaricia en la literatura y en el teatro” , apunta Algecira.

En la adaptación que Proyecto Actinio presenta de La comedia de la olla “se han establecido 10 personajes representados por tres actores en escena”.

Por otra parte, a pesar de su antigüedad, no ha perdido actualidad. El texto parece escrito para hoy. “Finalmente por eso son clásicos”, admite el teatrista.

La compañía

Proyecto Actinio nació del interés de algunos actores que compartieron un proyecto de microteatro en una temporada en Moliere Petit Studio en Bethania. “Tres de esos actores me reunieron y me dijeron, queremos hacer un grupo de teatro y queremos que nos dirija”, recuerda.

Y es que en Panamá, la figura de compañía de teatro no está difundida. “Hay productoras que contratan al equipo para montar una obra, no hay equipos que trabajen con una línea definida y Actinio nace de ese sueño de tener una compañía de teatro, tener un espacio para poder debatir como artistas qué temas nos interesa contar”, ilustra.

De entonces a la fecha, algunos actores han salido del país, pero se han mantenido Hernán Gariglio y el propio Algecira y se les ha sumado la panameña Natalia Beluche, actores de La comedia de la olla.

“Es una obra entretenida por el cambio de los personajes, el nivel de sorpresa que existe en la obra, el uso de las máscaras, que no es tan normal verlo, es un teatro que usa más el cuerpo”, expresa.

El teatrista asegura que han tenido éxito porque “a la gente le gusta ver cosas diferentes”.

A Algecira le complace ver el crecimiento que ha tenido el movimiento teatral panameño en los últimos años, aunque reconoce que con una mayor formación se avanzaría mucho más. “Profesionalizar el oficio, pienso que podría aportar al crecimiento de un teatro con buena calidad”, no solo refiriéndose al trabajo actoral sino también al técnico, la producción e incluso la promoción.

Con solo la facultad de Bellas artes como oferta de profesionalización, son muchas las limitaciones, aunque se ofrece una variedad de cursos, pero, de acuerdo con Algecira, “no es lo mismo tomar cursos que formarse en una escuela de teatro”.

“Aquí hay personas muy buenas, talentosas y preparadas pero han tenido que irse a preparar a otro país; también están los empíricos, porque puedes no tener los estudios y ser muy bueno, pero a todos ellos les toca luchar haciendo a la vez un montón de cosas que en otros países cada una es una profesión; hay que empezar a pensar en el tema de que cada uno tenga su rol. Se hace todo con las uñas y sale, pero podría ser mejor si estamos preparados para hacerlo”, concluye.