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29 de Jun de 2022

Cultura

Proyectitos

Hay tantas estupideces que muchas semanas no sé cuál escoger, cuál comentar, se me salen de las teclas en cataclismo desaforado, se desbordan de la pantalla...

No deberíamos sorprendernos de nada de lo que hagan o digan los parrampanes que nos desgobiernan. Ya han demostrado por activa y por pasiva en todas y cada una de las eventualidades que se les han presentado en los tres años que llevan al frente de los destinos de la nación su absoluta impericia, su malicia y su impudicia.

A mí no me asombra cada una de las nuevas ocurrencias, pero entro a las noticias con un ojo cerrado y el otro apenas abierto. Y tapándome la nariz con dos deditos para que el tufo a depredación y estulticia no me tumbe. Hay tantas estupideces que muchas semanas no sé cuál escoger, cuál comentar, se me salen de las teclas en cataclismo desaforado, se desbordan de la pantalla; no hemos terminado de tragar una y ya nos empujan la nueva cucharada de mierda entre los labios y hasta la glotis.

La que esta semana me tiene ojiplática y patidifusa es la del desmán que está pretendiendo cometer el tarado que regula el Ministerio de Cagadas Impúdicas, de sus dos y saltándose regulaciones y leyes, sin presentar nada a consulta ciudadana, (muy malos ejemplos están siguiendo del que lleva la vara mayor en la ciudad capital, lo bueno no lo imitan, no, sino que se fijan en los pazguatos que no son capaces de hacer la o con un canuto), quien pretende tirarse una vía de cuatro paños por Clayton. Una cinta infame de concreto para reventar los parques naturales, cargándose el hábitat de miles de especies y poniendo en peligro a los animales que hasta ahora se han librado de ser atropellados porque las carreteras que hay son estrechas y obscuras y los conductores van despacio, pero que terminarán espachurrados frente a las ruedas del progreso y la riqueza que acabará en los bolsillos de los firmantes del proyecto.

“EA mí no me asombra cada una de las nuevas ocurrencias, pero entro a las noticias con un ojo cerrado y el otro apenas abierto. Y tapándome la nariz con dos deditos para que el tufo a depredación y estulticia no me tumbe”.

Porque de eso se trata señores, no les quepa ni la más mínima duda, no hay dinero en reparar los agujeros que están terminando de cagarse en la paupérrima economía de los que necesitamos el carro para poder generar ingresos, no. En tapar baches no hay dinero, ¿ah?, a nadie le interesa, ¿verdad? y al que dirige el ministerio correspondiente le interesa menos que a nadie, que usted, señora, reviente el eje de su carrito, o que usted, señor, no pueda pagar ni una llanta nueva más, no le interesa a nadie. No, ahí no está la plata, pero la plata sí está en un nuevo proyecto al que sacar jugosas coimas, sobrecostos y mordidas a tutiplén.

Al sinvergüenza que mal gestiona la cartera ministerial no le interesa hacer vías allí donde realmente se necesitan, para que miles de niños y maestros en las comarcas no tengan que arriesgar sus vidas yendo al colegio, por ejemplo. No, él quiere quedar bien con los lerdos que salen todos los días del edificio de la Caja del Seguro Social con prisa y que se pasan por el arco de triunfo la señal de alto que para ellos es mandatoria, y lo que podría resolverse con un policía, (quítelo de algún retén coimero y póngalo ahí), o con un semáforo, (¿en el semáforo tampoco hay rebusca, sinvergüenza?), lo quiere arreglar con un desmadre de concreto y asfalto que nadie ha pedido y nadie quiere.

Señor ministro, que le quedan apenas dos años, y cuando estos dos años terminen, cuando usted ya no sea honorable de primer nombre, solo será aquel patán que no hizo nada y que lo poco que pretendió hacer no fue nada más que una mierda pinchada en un palo.