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01 de Feb de 2023

Cultura

Jhafis Quintero: 'Es lo que al final buscamos: transformar una experiencia personal en algo mucho más universal'.

El artista panameño continúa ofreciendo proyectos a título personal como en un colectivo con Johana Barilier con quien acaba de contraer matrimonio. Cierra el 2022 con una exposición en Madrid y un fondo otorgado por la CIFO

Jhafis Quintero: 'Es lo que al final buscamos: transformar una experiencia personal en algo mucho más universal'.
Jhafis QuinteroCedida

Ha sido un gran año para Jhafis Quintero. Expone actualmente y hasta el 22 de enero la muestra Máximas de Seguridad en el Museo La Neomudejar en Madrid, con la curaduría de Gladys Turner y Pancho López. Se hizo merecedor de un fondo a mediana carrera en arte contemporáneo de la prestigiosa Cisneros Fontanals Art Foundation. Además visitó Panamá por algunas semanas para contraer matrimonio y pasar unos días en compañía de su familia en Panamá (vive actualmente en Suiza). La vida le sonríe, hoy por hoy se atreve a decir que es completamente feliz. Sobre sus proyectos y su forma de encarar la vida y su trabajo artístico, conversó con La Estrella de Panamá.

¿Cómo funciona el fondo que has recibido?, ¿Qué representa para ti haberlo logrado?

La Fundación Cisneros es muy prestigiosa y es una fundación que ofrece premios para artistas emergentes, artistas de media carrera y artistas consagrados. Uno no puede postularse como artista. Para eso hay un jurado y uno tiene que ser recomendado por historiadores de arte especializados que ven a artistas con potencial y según sus criterios los proponen a un jurado compuesto por tres personas que finalmente determina si un artista merece este estímulo para que continúe creciendo. Eso luego significa ser visible para coleccionistas, galerías, instituciones, otros artistas y otros historiadores de arte. Yo fui propuesto por un curador, un historiador de arte y eventualmente obtuve el premio de artista de media carrera. Fui el único premiado en esta categoría y eso, digamos, es un plus al premio. Voy a realizar un proyecto que aún no puedo describir del todo pero que tiene las características que me gustan en los trabajos de arte: simple, sintético, preciso. Y será expuesto a finales de julio de 2023.

¿Tenías en mente el proyecto, había que presentarlo a consideración o sencillamente recibes el fondo y luego decides en qué lo usas?

En realidad, recibes el fondo. La idea del proyecto ya yo la tenía en la mente. Pienso que los artistas somos como una antena que de repente recibe esta idea que comienza a gestarse casi que de manera independiente dentro de uno. Esta idea estaba creciendo ya desde hace un buen rato, ya estaba madura. Me avisan que he sido seleccionado y hago la propuesta de trabajar esta idea y es aceptada. Ahora viene la etapa en que la hago material. Pero sí, uno envía una propuesta y alfundación apuesta por ella. Esta pasará inmediatamente a ser parte de la colección, lo que embellece el currículum vitae del artista. Estar en la colección Cisneros es una gran oportunidad.

¿Cómo se establecen estas diferentes categorías? ¿que se considera un artista emergente (beginner),  uno de media carrera (middle carreer) y uno consagrado (achieved)?

Que un artista sea emergente no se relaciona con la edad de la persona, se trata de un artista que está empezando a hacer arte, que está descubriendo técnicas, descubriendo su identidad. Está empezando a investigar y no ha estado en muchos sitios importantes, pero que ya inicia a dar señales de que tiene algo que decir y lo está haciendo bien. Un artista de carrera media es uno que ya dejó atrás esos procesos, ya sabe lo que quiere como artista y conoce la disciplina. Estoy convencido que la sensibilidad y la creatividad son músculos que uno va desarrollando con la carrera. Ejercitas un músculo, este crece y luego vas con esa sensibilidad receptando cosas. Tengo los músculos en el sentido de la sensibilidad y de la creatividad para realizar una obra, y he estado ya en museos, estoy en colecciones de los cinco continentes: en grandes museos, en la Bienal de Venecia de 2013, en el Centro de Bellas Artes de París. He estado representado a Panamá en muchos de estos sitios. Pero no he llegado a ese nivel tipo MOMA (Nueva York) o Documenta (Alemania). Un artista consagrado es del que se puede escribir o que entra en los libros oficiales de la historia del arte contemporáneo- Son esos que ya están en sí que están situados en un pedestal del que nadie nunca más lo bajará y que aparecerán en los libros de la historia oficial en primera lista. Luego probablemente aparezcamos los todos los demás.

Jhafis Quintero: 'Es lo que al final buscamos: transformar una experiencia personal en algo mucho más universal'.
Imagen de Poem 2, Jhafis Quintero y Johana BrilierCedida

Se tiene la percepción de un artista como alguien que está eternamente pensando, ¿cómo es la vida de un artista?

Un artista es una persona que trabaja las 24 horas al día, 7 días a la semana. Nosotros estamos trabajando siempre. Afortunadamente donde yo vivo, en Europa, aunque soy un panameño con toda la cultura panameña, con todo este background panameño, vivo en una sociedad donde puedo darme el lujo de levantarme y contemplar, que es súper importante para el artista contemplar, meditar y empezar el trabajo de arte. Hay muchos colegas que tienen que ser artistas de medio tiempo porque tiene que ganarse la vida en ese otro medio tiempo. Entonces yo tengo por digamos que por ahí esa ventaja.

Es una gran ventaja estar en un centro como Europa…

Estoy cerca de algunos puntos neurálgicos del mundo del arte, veo qué está pasando, veo cómo funciona. Hay secretos a voces que nadie los dice, pero están pasando. Crear obras de arte tridimensionales tienen un costo en el sentido de transporte y seguros… nadie asume esto como una realidad, pero sabemos que los trabajos digitales son más fáciles de mover. Además, es la lengua que hablan las nuevas generaciones, la lengua digital. Ya a los chicos de estos tiempos, de esta sociedad actual no les interesa o casi no le interesa la imagen fija; les interesa más en movimiento porque es la forma como se comunican ahora.

Pero más allá de esa contemplación, ¿cómo te planteas ese trabajo para tener una producción constante?, ¿cómo estableces tus plazos?

Jhafis Quintero: 'Es lo que al final buscamos: transformar una experiencia personal en algo mucho más universal'.
Imagen del video Knockout de Jhafis QuinteroCedida

Aprendes a sentir, a escucharte y es una cosa que lleva tiempo. Contemplar es una cosa que lleva tiempo, mientras correr es lo que todo el mundo quiere hacer, andar a gran velocidad, pero correr es simplemente un estado más de caminar. Ahí no hay creatividad. Bailar es una cosa totalmente diferente. Aprendo a contemplar, a llevar el tiempo. Las ideas llegan somos como antenas. desarrollamos tanto la sensibilidad de la creatividad, que estas cosas llegan y comienzan a gestarse y ahí comienza este proceso de creatividad, a veces consciente a veces inconsciente. Luego va creciendo, creciendo y es como estar poseído por esta idea que comienza a tomar forma y tienes que sacarla en algún momento. Si no la sacas de tu sistema te lastima. En ese momento comienza a tomar forma material y como artista, somos eso comunicadores, así que comienzas a ver cuál es la disciplina que más se ajusta [para hacerlo]. Todas estas cosas las aprendes en el camino, con qué disciplina hacerlo, en qué lenguaje y el momento justo para hacerlo. Una diferencia entre un artista serio y uno no tanto, es que el artista serio investiga. Se empieza a excavar en el concepto hasta que llegas a la raíz más profunda y una vez que ya lo tienes claro, esto lo transmites traducido en una imagen color sonido… de modo que sobrepase o que o que supere cualquier limitación cultural o lingüística. Es universal, eso es lo que al final buscamos todos: transformar una experiencia personal en una cosa mucho más universal.

En el tiempo en que llevas haciendo tu trabajo, ¿cómo ha sido esa evolución en términos tanto de forma, como de fondo?

Pasas de ser un soñador ingenuo a ser un soñador consciente. Inicias como un soñador ingenuo pensando que puedes cambiar el mundo y que puedes evitar las etiquetas. Luego te enteras de que las etiquetas no te la vas a quitar porque un día te vas a detener, no puedes seguir en movimiento todo el tiempo para que no te las pongan. Lo otro es que no vas a cambiar el mundo. Si piensas que lo vas a hacer eres súper naif. Puedes cambiar tú o tu entorno, pero el mundo va a seguir siendo lo que es. Picasso con el Guernica que era un pueblo bombardeado en aquellos tiempos, denunciaba la matanza de la guerra y el día de hoy seguimos bombardeando. Si Picasso no lo logró, probablemente nosotros tampoco. En el camino vas aprendiendo un montón de cosas una de las cosas más importantes es que adquieres una visión cenital de ti mismo. Sé quién soy como ser humano y las cosas de las que soy capaz, soy consciente del entorno. Ahora sé, como artista, que si hago ABC voy a tener cierto éxito y no quería seguir en ese en esa zona de confort. Así que cuando conocí a Johanna [Barilier, la mujer con quien recién se casó] una mujer con una sensibilidad, decidimos armar un colectivo artístico, que es una identidad que se construye con varias identidades. Juntos creamos un nuevo sujeto que no me permite ser totalmente yo ni totalmente ella. Este sujeto que conformamos nos ha permitido, no solamente comunicarnos con las personas, sino que nos ha permitido sobrevivir a nosotros mismos.

Les ha ido bien… acaban de casarse…

Jhafis Quintero: 'Es lo que al final buscamos: transformar una experiencia personal en algo mucho más universal'.
Imagen del video 'Poem 8' Jhafis Quintero y Johanna BarilierCedida

Me había trasladado de Torino, al norte de Italia a Suiza, en la región francesa y llegó la pandemia. Nos vimos de frente uno al otro sin posibilidad de irnos a izquierda o derecha. Johana tiene una condición borderline, una persona con dificultad para gestionar una enorme cantidad de emociones, una situación muy compleja de administrar. Y yo, un exconvicto que pasó 10 años en prisión por robo bancario en Costa Rica que tiene también una percepción del tiempo también atrofiada. Teníamos que buscar la manera de que funcionara porque si no, nos terminábamos matando, porque ya la cosa iba grave (ríe). Siempre aclaró en mis entrevistas que yo no creo que el arte sea terapia. Esto significaría que a ver que van Gogh era un loco que hacía dibujos y Van Gogh era un artista no obstante su condición mental. Prefiero pensar en el arte como una forma de exorcismo, te sacas todos esos demonios que tienes y lo metes en prisiones bidimensionales.

Y, ¿qué han logrado exorcizar?

Hemos hecho dos series de videos, uno se llama Amor y otras patologías compatibles y tienen que ver con la realidad de las parejas; no con estas cosas positivas color rojo y corazones, sino la construcción diaria, la cotidianidad de las personas. El amor no es un caramelo, el amor es una lucha y negociación constante, no esa imposición de la sociedad de que todo tiene que ser perfecto. Y Conceptual jokes, (bromas conceptuales) es el paso lógico siguiente de nuestro colectivo. Apela mucho con la estética al lenguaje de la sociedad actual de los jóvenes de las redes sociales. Utilizamos la envoltura hermosa del arte y el estética como un gancho para entregar un mensaje pesado, quiero decir utilizamos la estética como un digestivo para entregar temas mucho más complejos.

Tienes Máximas de Seguridad corriendo hasta el próximo mes en Madrid…

Es una exposición basada en un libro que era un manual de cómo sobrevivir en prisión que hice ya hace algunos años. Es un proyecto editorial que nace como performance. Yo imprimía 2,000 de estos libros. Iba de visita a las prisiones y los repartía y utilizando mis contactos, hacía que se moviera dentro del sistema para que llegara las manos justas quiero decir a jóvenes que llegaban ahí, que no sabían qué hacer. Las prisiones son sociedades muy fuertes muy difíciles, todos los errores que puedas cometer los vas a pagar y eso quiere decir que puedes morir en el proceso de aprender, cómo vivir en esa sociedad. Hace poco El Museo de la Neomudéjar en Madrid entró en contacto conmigo y quería mostrarla. Y bueno, ha sido un éxito absoluto. Como continuación vamos a hacer un ciclo de vídeo como con el colectivo, pero además vamos a hacer una mesa redonda y vamos a hablar de un libro que escribí que se llama 'La casa de los geckos' que es una un libro autobiográfico. Es un antes, un durante y un después de la prisión.

Jhafis Quintero: 'Es lo que al final buscamos: transformar una experiencia personal en algo mucho más universal'.
Imagen del video 'Metamorfosis'Cedida

¿Mantendrás tus trabajos propios además de los del colectivo?

Ambas cosas. Tengo una responsabilidad conmigo mismo. No puedo no seguir haciendo mi trabajo como Jhafis y también tenemos varios proyectos y varios compromisos con museos para los trabajos como colectivo. Habrás notado que me gusta hablar un montón, me gusta comunicarme un montón y a ella también. La única cosa que no hay en casa, es silencio. Hablamos todo el día. Y acá, pues vinimos a hacer nuestra obra más importante. Nos casamos.

Pues, ¡mis felicitaciones!

Gracias. De verdad que estoy contento, si alguien me preguntara hoy en día si soy un tipo feliz, yo pienso que soy feliz en todos los costados posibles: como ser humano soy feliz, como hijo, como artista, como hombre, como esposo… soy feliz por todo lo posible costado de una criatura en este planeta. Y soy feliz con lo que hago. Esto suena a cliché, pero no lo es. Es lo que le da sentido a mi vida. Creo que si no hiciera eso estaría haciendo otro montón de cosas, no tan buenas. El arte y el crimen tienen en común la necesidad de transgresión. Es mi condición natural, no todos nacemos con esas precondición o predisposición de ser artistas.