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27 de Jun de 2022

Farándula

Miss Canadá: víctima del 'Body Shaming'

La máxima representante de la belleza canadiense, ha sido víctima de fuertes críticas por parte de la opinión pública

De tez clara, melena castaña, ojos azules y figura voluptuosa, Siera Bearchell  de 23 años y representante de Canadá en el Miss Universo 2016, pareciera el ideal de belleza para cualquier mortal;  la realidad es que se ha convertido en una de las participantes más controversiales del certamen al verse envuelta en toda una avalancha de críticas en torno a su condición física.

Fuera del tradicional estándar 90-60-90 , Bearchell se paseó por la pasarela del Miss Universo, mostrando lo que algunos han catalogado como "aumento de peso", aspecto que para nada pasó desapercibido ante la mirada de la opinión pública.

Con 1,75 metros de estatura, la canadiense también empresaria y estudiante de leyes, ha sabido lidiar con firmeza, entusiasmo e inteligencia, con el fuerte bombardeo al que ha estado sometida a través de las implacables redes sociales.

Algo tan común

La amplia penetración de las redes sociales, ha dado un enorme impulso a la incidencia del 'Body Shaming', que ya llega a parecer una conducta natural y legitimable socialmente.

El pasado 17 de enero, publicó a través de su cuenta de Instagram, un comentario en el que manifestó sentirse "más confiada, capaz, sabia, humilde y apasionada que nunca. Tan pronto como empecé a amar a quien yo era en lugar de intentar siempre encajar en lo que yo pensaba que la sociedad quería que fuera, gané sabiduría en un nuevo aspecto de la vida", en respuesta a las diversas críticas de la comunidad digital.

Bearchell ha participado en numerosos certámenes de belleza involucrándose en paralelo con actividades de servicio social, aspecto que según afirma, es uno de los que más le apasionan en la vida, llevándola a ser parte del voluntariado de más de 7 organizaciones de caridad.

'Body Shaming' y el estándar social

Que si luce o no adecuadamente, que si su cuerpo y medidas están bien proporcionadas, que si su imagen se corresponde con todo aquello socialmente aceptado, son solo algunas de las premisas del 'Body Shaming', un término empleado para no más que englobar una conducta y tendencia cada vez más común en los entornos digitales.

Y es que la existencia y auge cada más mayor de las redes sociales y plataformas 2.0, ha elevado lo que parece ser una necesidad intrínseca en el ser humano, a las escalas más altas, al tener la posibilidad de masificar mensajes con remitentes muchas veces incógnitos; sin ley, sin reparo, sin freno.

Las críticas enmarcadas en el Body Shaming a nivel mundial, han sido tema de discusión para expertos como Renee Engeln, psicóloga, profesora de la Universidad de Northwestern, y directora del Laboratorio Cuerpo y Medios de la mencionada casa de estudios, quien afirmó ante la cadena de noticias CNN, que el ser humano siempre le ha dado importancia a la apariencia, particularmente las mujeres, pero la tecnología ha hecho que el foco se vuelva cada vez más fuerte.

"Solía haber una clase de persona que debía preocuparse constantemente por cómo lucía, debido a su trabajo; ahora no tenemos una línea divisoria entre aquellas personas y el resto", afirmó la experta e investigadora de los asuntos que competen a la imagen del cuerpo de la mujer.

"En países que cuentan con muchas cosas, no es difícil ganar peso; es difícil mantenerse delgado. De tal manera que ser delgado se convierte en una marca de estatus, porque significa que puedes costear un gimnasio o comida saludable u orgánica y que vives en algún lugar en el que es seguro salir cada noche a tomar una caminata", aseguró.

En 2012, la escritora Robyn Silverman afirmó que "el odio a la gordura se ha convertido en algo tan penetrante que es parte de la estructura de nuestro lenguaje e interacciones", según reseñó CNN en el trabajo "Why we can't stop Body-Shaming" (¿Por qué no podemos detener el Body Shaming).