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09 de Apr de 2020

Planeta

Cetáceos de paso por corredor panameño

Las cálidas aguas del Pacífico tropical panameño reciben una vez al año, en los meses de julio a septiembre, a muchos cetáceos. La espec...

Las cálidas aguas del Pacífico tropical panameño reciben una vez al año, en los meses de julio a septiembre, a muchos cetáceos. La especies migran del norte al sur en busca de sitios para aparearse y parir sus crías dice Isis Pinto, bióloga de MarViva.

La ballena jorobada, cachalotes y rorcual son especies que nos deslumbran con sus enormes saltos y cantos en el corredor biológico de Panamá formado por Parque Nacional Coiba, Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, el Archipiélago de Las Perlas, el Golfo de Chiriquí y el área de Pedasí. Aunque menos común, también transitan la ballena orca, bryde y azul, esta última pueden llegar a medir hasta doce metros de largo dice la bióloga de MarViva.

En su recorrido, las especies son seducidas por los escarceos y cantos de los machos y escogen al que les parezca el más fuerte para ser el padre de sus crías dice la página web de El País.

A nivel global existen trece especies de ballenas. En Panamá, aún no hay registros de la cantidad de ejemplares que nos visitan en está temporada, empero, ya han surgido iniciativas para referenciar los sitios transitados por las especies y convertirlos en joyas ecoturísticas.

Orlando Bernal, de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) dijo que la entidad aprobó un plan de trabajo sobre el Manejo de Avistamiento de ballenas que empezará a implementarse a partir del 2010.

El espectáculo que ofrecen los mamíferos puede representar para el país un activo de 100 millones dólares anuales, según los cálculos del Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia.

Pero, pese a los ingresos que puede aportar el avistamiento de ballenas existen peligros de que atentan contra la conservación de las especies.

La caza comercial representa uno de los mayores riesgos para la preservación de los gigantes marinos.

De acuerdo a un artículo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. (UICN) existen ballenas que están en “peligro”, entre ellas, la azul, la aleta y el rorcual boreal. Entre tanto, las jorobadas y las australes han vuelto y están regresando a sus áreas protegidas.

En Panamá, los preocupación por los cetáceos ha cobrado mucho interés en los últimos 5 años en el país, y el deseo de protegerlos para ofrecer beneficios a las comunidades costeras a través de la actividad de avistaje dice la ARAP.