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31 de Oct de 2020

Planeta

¡Singita! Lugar de milagros

PANAMÁ. Esta es la última de tres entregas sobre una empresa extraordinaria, Singita de Sudáfrica, que podría servir de modelo para la e...

PANAMÁ. Esta es la última de tres entregas sobre una empresa extraordinaria, Singita de Sudáfrica, que podría servir de modelo para la empresa privada del futuro. Tiene éxito como negocio, pero su fundador y dueño insiste que su meta principal es la conservación del medio ambiente.

Ha encontrado una solución para un problema mundial urgentísimo, como combinar la conservación con el desarrollo económico. Hasta ahora hemos tenido el uno solamente a costillas del otro. Nos harán falta muchas soluciones distintas si vamos a salvar nuestro planeta y civilización pero Singita ha marcado el camino a seguir.

El producto que vende Singita es contacto con la naturaleza bravía o mejor dicho reuniones, si quiere, con la madre que nos parió como especie. Adquiere y protege en su condición prístina grandes extensiones de llanos y selvas africanas y allí mantiene hoteles que han sido clasificado como los mejores del mundo. Cada propiedad tiene su cuerpo de guardabosques y su equipo de guías, los últimos seleccionados por su conocimiento del terreno y su pasión para preservar el planeta tierra. La filosofía de la empresa es ‘tocar a la tierra levemente’, y practicar el ecoturismo con la fórmula ‘mucha tierra, pocos turistas’. Así minimiza el impacto sobre el medio ambiente y enriquece la experiencia turística.

Los activos mas importantes de Singita son sus grandes extensiones de terrenos —230 mil hectáreas de tierra africana—y los animales salvajes que viven el ellos. Singita sabe que la clave de proteger estos activos queda con las comunidades indígenas locales ya que si ellas no prosperan podrían expresar sus apuros en cacería ilícita y otras actividades dañinas. Por esto la empresa se preocupa por establecer economías sostenibles para las comunidades. En un sentido real, Singita trata al medio ambiente y las comunidades locales como socios de su negocio.

Opera nueve hoteles en tres países. La mayoría de sus empleados vienen de aldeas cercanas y sus sueldos generan empleo para otros. La empresa tiene como política en todas sus propiedades contratar servicios localmente, entre ellos, los de transportar sus empleados entre sus hogares y los hoteles y de remover desechos. Compra localmente en cuanto puede, y así da apoyo a empresas pequeñas agrícolas como la cría de pollos, de peces y de abejas. En todos los lugares donde opera Singita las comunidades locales tienen su base económica.

HUÉSPEDES DE SINGITA

Un relato dice todo. En 1999, huéspedes del Singita Sabi Sand, al lado del Parque Nacional Kruger en Sudáfrica, querían conocer la gente local Shangaan. El hotel organizó excursiones a las aldeas cercanas coordinadas por uno de sus camareros, Zamani Mathebule, quien conocía a fondo la historia y cultura de su pueblo. Tuvo tan éxito como guía que la empresa le ayudó establecer s u propia empresa pequeña. Hoy Excursiones Zamani tiene de clientes Singita y otros hoteles de la vecindad.

Singita se preocupa también por la educación. Mantiene una academia donde entrena guías para conocer la flora y fauna, en rastreo y el uso de armas y en como responder profesionalmente a situaciones que podrían ocurrir en el campo. Mantiene una escuela de cocina que admite de ocho a diez estudiantes anualmente a un programa de siete meses, tiempo completo. Al final de su entrenamiento algunos se emplean con Singita, mientras que la empresa ayuda a los demás a conseguir empleos con otros hoteles.

En las Reservas Grumeti de Tanzania, donde Singita tiene tres hoteles, la empresa ha establecido un programa de becas que, comenzando este año, pagará los costos de tutoría y de viaje para que ocho jóvenes tanzanies estudiara en universidades de los Estados Unidos. En la República de Zimbabwe, el Hotel Singita Pamushana paga comidas diarias a 23 mil niños escolares.

En suma, Singita no es una compañía típica del capitalismo actual, amoral y rapaz, limitada a generar lo máximo en ganancias para sus inversores. Hay capitalistas, sin embargo, quienes aceptan ganancias modestas para poder invertir en el futuro de la planeta. Según Paul Milton, un socio de Singita, el Credit Suisse recomienda Singita a sus clientes y no hay nadie tan conservador como un banquero suizo. Apuesto yo que veremos días cuando la responsabilidad social será de moda entre empresas.

La palabra ‘singita’ viene del idioma Shangaan, que se habla en el suroeste del continente africano. Quiere decir ‘Lugar de Mila gros’.