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29 de May de 2020

Fútbol

El gran silencio del ‘Maracanazo’

Según el relato de muchos brasileños, ‘solamente tres personas han hecho enmudecer al estadio Maracaná. Ellas son el Papa, Frank Sinatra...

Según el relato de muchos brasileños, ‘solamente tres personas han hecho enmudecer al estadio Maracaná. Ellas son el Papa, Frank Sinatra y Alcides Ghiggia’, este último fue el salvador de Uruguay y el villano de Brasil en el Mundial de fútbol de 1950 celebrado en el país de la samba.

Más de 170.000 personas llegaron al mítico estadio de Río de Janeiro con todo listo para celebrar la primera Copa del Mundo para la ‘verdeamarelha’, que en ese entonces jugaba con camiseta blanca, pero el fútbol tenía otros planes.

Solamente 13 selecciones participaron del cuarto Mundial de la historia, que fueron divididos en cuatro grupos, de los cuales sólo los líderes se medirían en una ronda final para definir el campeón.

Dicho grupo lo conformaron los locales, Uruguay, España y Suecia.

A diferencia de los últimos años, en aquél entonces el campeón no se consagraría por medio de una final, sino quien terminase primero en el cuadrangular final.

Disputados dos partidos, Brasil y Uruguay quedaron a un punto de diferencia en la última jornada, por lo que los brasileños se harían con la copa Jules Rimet con tan sólo conseguir un empate.

EL PARTIDO

La gran final entre brasileños y uruguayos se jugó el 16 de julio de 1950.

Culminados los primeros 45 minutos, el marcador permanecía 0-0. En ese entonces, Jules Rimet, presidente de la FIFA, se retiró para preparar el discurso de felicitaciones a Brasil, pero cuando regresó al final del juego se encontró con un enmudecido Maracaná y sólo unos cuantos festejando.

A los 49 minutos, Friaça abrió el marcador para los locales, y la Copa del Mundo parecía local.

Pero a los 66’ Juan Schiaffino empató el juego y a los 79’ Alcides Ghiggia sentenció la épica remontada de los uruguayos contra todo pronóstico.