03 de Dic de 2022

Fútbol

Una final previsible, dos inesperadas

El Mundial Femenino, la Copa América y la Copa Oro, coronan sus campeones el domingo. Estados Unidos aspira a dos títulos, Brasil y México a recuperar la supremacía en su región, Holanda y Perú a romper los pronósticos

Se definen este domingo tres torneos que han acaparado la atención de la actividad futbolera mundial desde el pasado mes de junio. Dos de ellos: la Copa Oro y la Copa América, posibilitan evaluar el momento por el que atraviesa el fútbol en el continente americano. El tercero, la Copa Mundial Femenina Francia 2019 ha permitido, como nunca antes, apreciar la enorme evolución del fútbol femenino.

El pálpito general que dejan los dos torneos del Continente (Copa Oro y América) se inclina a confirmar que su fútbol no ha perdido arraigo, pero que necesita un replanteamiento para que no merme el interés cayendo en la monotonía. El panorama para el balompié femenino es halagador, se vislumbra un crecimiento que seguramente va a permitir a las mujeres hallar una posibilidad laboral plena en este deporte.

Copa Oro, buenas intenciones

El máximo torneo de selecciones de la Concacaf buscó en esta versión alternativas de innovación para ampliar su impacto regional. La programación de dos fechas en la apertura del torneo para jugarlas en países distintos a la sede (Estados Unidos), con jornada en Costa Rica, el 16 de junio en el Estadio Nacional de San José, y al día siguiente la otra con el Estadio Nacional como escenario, en Kingston, Jamaica, fue una propuesta interesante, aunque sin la repercusión deseada.

Un paso adelante y un paso atrás. Si bien presentar sedes anexas para el torneo se percibió como un paso adelante, la no introducción del videoarbitraje VAR no tiene justificación argumental. No se puede pretender darle actualidad y modernidad a un torneo si se siguen utilizando métodos que van camino a la extinción como el arbitraje solo ‘al ojo del referí'. Desde el Mundial pasado, hace un año, había tiempo para prepararse.

Nivel de los protagonistas. El Caribe fue la región que más protagonismo tuvo en el torneo, ha crecido. Todavía tiene deficiencias técnicas y tácticas pero sus selecciones poseen un irrenunciable carácter competitivo que las lleva a jugar sin complejos independientemente de si está al frente México o Estados Unidos. Digno de imitar. Le falta regresar a competir en un Mundial. Centroamérica dejó signos de interrogación.

La final de siempre. A la final llegan Estados Unidos con seis títulos y México con siete, amos de un torneo al que solo ha quebrado en este dominio Canadá en el 2000. La presencia de ambos es el colofón económico que hace exitoso el torneo. Sin embargo, ni el México del técnico Martino, ni la Estados Unidos del entrenador Berhalter exponen un fútbol que haga suspirar, lejos aún de sus mejores épocas. A un torneo sin finalistas sorpresa le ha faltado igualmente un jugador estrella emergente.

Copa América, la garantía de tener figuras

Si un elemento ha influido para que esta versión Brasil 2019 perdiese brillo, ha sido el deplorable estado de la mayoría de las canchas. Las grandes figuras suramericanas que gravitan en Europa se encontraron con unos campos de juego que no facilitaban exponer ampliamente sus cualidades. A ello hay que sumarle estadios semivacíos, salvo en ciertos partidos. La Copa Oro por las condiciones de los estadios y la respuesta en asistencia le ganó la partida a la Copa América.

Suramérica en modo avión. Algunas selecciones suramericanas presentaron variantes encaminadas a la renovación, aunque su estructura principal estuvo cimentada en los jugadores que actuaron en las pasadas eliminatorias o el último Mundial. Se está a la espera de que aterricen nuevos protagonistas para darle un aire fresco al fútbol suramericano. Brasil y Argentina demostraron estar adelante. Brasil porque posee un equipo aún joven y con protagonismo internacional, Argentina porque emprendió una transición interesante en esta Copa América.

Brasil-Perú, el buen fútbol puede reinar. La selección brasileña estará en el Estadio Maracaná buscando seguir espantando los fantasmas de su mítico escenario. Allí obtuvo en el 2016 la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, Río de Janeiro 2016. Perú por su particular estilo le debería presentar un partido más abierto de lo que hubiese significado hacerlo contra Chile o Uruguay. Durante la fase de grupos, los brasileños derrotaron 5-0 a los peruanos, este es un duelo aparte. Perú vuelve a jugar una final de la Copa América 44 años después de haberla ganado, tendrá que superar su nivel defensivo y demostrar nuevamente la capacidad de contrataque alcanzada ante Chile, para salir airoso.

Estados Unidos contra la revolución naranja

La final de la Copa Mundial Femenina Francia 2019 ha citado a un candidato previsible al título: Estados Unidos. Las estadounidenses siempre estuvieron durante el torneo a la vanguardia y respondieron a las expectativas que se tenía de ellas. Son un conjunto compacto. La gran sorpresa son los Países Bajos, se esperaba que iban a dar de qué hablar en el torneo aunque no como para llegar a la final; el fútbol que es parte de la vida no deja de sorprendernos gratamente.

Sigue o termina en La Final. La percepción que ha dejado esta Copa Mundial Femenina es que marcará un antes y un después. La acogida obtenida, el involucramiento decidido de la dirigencia del fútbol y, sobre todo, el nivel futbolístico presentado por las jugadoras en el campo de juego ha estado a la altura de las contiendas masculinas. Incluso haciendo gala de una deportividad perdida en el fútbol masculino donde a veces impera más la lucha y el forcejeo que el fair play .

Subcampeones...siempre subcampeones. Seguramente desde la mañana del domingo, en muchos diarios deportivos, estén algunos editores pensando cómo titular ante un previsible triunfo estadounidense. Holanda, que ha sido desde el mundial masculino Alemania 1974 uno de los países que más ha aportado a las revoluciones tácticas en el mundo del fútbol, nunca ha recibido el premio mayor a su osadía. Jugaron tres finales mundiales 1974, 1978 y 2010. Todas las perdieron. Esta vez las orange tienen la posibilidad de romper el récord negativo. Si pierden también habrán ganado, ya impactaron en el fútbol mundial femenino.