24 de Feb de 2020

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Cuantificar es la solución

Estas pruebas son muy importantes, pues la mayoría de los casos son ganados por los involucrados, por fallas técnicas y legales.

Estas pruebas son muy importantes, pues la mayoría de los casos son ganados por los involucrados, por fallas técnicas y legales.

Desde hace más de 20 años, se habla de modernizar nuestro reglamento de control de drogas. Como todos saben, la ciencia en este campo avanza a pasos agigantados.

La cuantificación de los casos es para mí la solución de este problema. No es un capricho de este servidor. Es lo que se hace en los hipódromos más famosos del mundo, y hablo de la hípica americana, a la cual conozco por trabajar durante más de tres años en diferentes hipódromos y en diferentes estados de ese país.

Allí el tema de la cuantificación es una realidad. No es posible que en nuestro hipódromo el jefe del laboratorio cante positivos o negativos, sin entrar en detalles.

Es increíble que se castigue a un propietario y a un entrenador de las misma manera en casos donde se le encuentran altas dosis de drogas prohibidas en su ejemplar y en los que claramente sólo se le encuentran trazas, que según la opinión de los mismos laboratoristas, no harían ningún efecto positivo o negativo en el animal.

Sabemos que hay medicamentos que son de uso prohibido para las competencias. Eso no quiere decir que no deben usarse, sólo que hay que regular su consumo, sobre todo en nuestra hípica, donde nuestros caballos —que no son de hierro— corren con más frecuencia.

En Panamá, nuestros caballos sufren más y están más sujetos a lesiones, razón por la cual los veterinarios y entrenadores nos vemos obligados en muchas ocasiones a estar medicándolos para que soporten nuestra demanda.

Por este motivo, y usando el sentido común, le pedimos al jefe del Laboratorio de Análisis de Drogas que lleve este tema a la Comisión de Carreras y que no se limite a encontrar negativos o positivos. Es indispensable explicar que en muchos casos la cantidad de droga encontrada no habría cambiado el resultado de la carrera.

Es mucho mayor el perjuicio que se le hace al espectáculo, pues le resta credibilidad y aniquila el sueno de muchos dueños que, al verse envueltos en estos casos, les provoca salir corriendo, para no volver más.