Temas Especiales

23 de Sep de 2020

Economía

Desabastecimiento o especulación

De este argumento se desprenden varios elementos que pretendo analizar brevemente:

De este argumento se desprenden varios elementos que pretendo analizar brevemente:

Otra vez el gobierno opta por medidas simplistas y cortoplacistas en lugar de apuntar hacia la solución real del problema.

La única manera de evitar que los inventarios de combustible se utilicen como herramienta de especulación es que el Estado retome el control de los tanques de almacenamiento y con oportunas y periódicas auditorías garantice el abastecimiento estratégico del país.

Detrás del argumento de las petroleras lo que hay es una amenaza de desabastecimiento. Es decir, están diciendo que si les regulan el precio ellas van a dejar de abastecer el mercado sin importarles afectar la Economía Nacional. Frente a esto el Gobierno tiene la obligación de hacer cumplir su mandato utilizando las herramientas que le da la Ley 45 de Octubre de 2007 para detectar y castigar el acaparamiento y la especulación.

Lamentablemente en lugar de atacar el problema en sus causas, el Gobierno comete el error de atacar el último eslabón en la cadena: las estaciones de combustible, soslayando el hecho de que la forma en que funciona este mercado permite una integración vertical de las petroleras haciendo que estas puedan manipular el mismo creándose distorsiones que nos afectan como país.

El Gobierno debe modificar el decreto 36 de 2003. Debe retomar el control de los tanques de almacenamiento. Debe hacer rescindir aquellos convenios de concordato que inhiben la participación de nuevos agentes en el mercado ya que las estaciones tienen compromisos de exclusividad que impiden que les compren producto a nuevos importadores.

El Sector de Hidrocarburos es de suma importancia para nuestra economía. No podemos permitir que el mismo siga siendo objeto de la especulación salvaje. Con el barril de crudo a $67 esta situación es cada vez más absurda e insostenible. No solo deben bajar los precios de los derivados del petróleo sino también la electricidad, la canasta básica y el costo de la vida en general.

El Gobierno por acción u omisión se ha convertido en cómplice de esta situación. Los subsidios y las medidas cosméticas solamente han maquillado el problema mientras el mismo subyace en nuestra realidad.