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24 de May de 2022

Economía

Propuestas de reforma del BM son valiosas, pero insuficientes

La institución modificará su organigrama para no perder relevancia mundial ante el capital privado

Siempre habrá necesidad de un Banco Mundial, que ayer martes celebró su cumpleaños, por así decirlo. No hay necesidad de un Banco Mundial con más de 10 mil empleados.

El presidente Jim Yong Kim está tratando de reformar el banco, una de las instituciones financieras globales que surgieron del histórico acuerdo de Bretton Woods firmado el 22 de julio de 1944. Está enfrentando una fuerte resistencia de las filas protectoras de sus subsidios para estacionamiento, viajes en clase ejecutiva y generosas asignaciones para comidas. El mayor peligro para Kim es, empero, que será demasiado tímido.

Kim tiene razón cuando afirma que la misión dominante del banco debe ser ayudar a los alrededor de mil millones de personas que subsisten con menos de 1.25 dólares diarios. La mejor forma de hacerlo es complementando al sector privado, no compitiendo con él.

El banco, que combate la pobreza prestando a los países en desarrollo para rutas, escuelas, represas y otros proyectos de obras públicas, está inflado y es burocrático. Y esos no son sus mayores problemas.

El propio banco admite que está luchando por mantener su relevancia ahora que muchos de sus clientes ya no lo necesitan. El avance de la clase media en el mundo en desarrollo está atrayendo capital privado y reduciendo la necesidad de los países de pedirle prestado al Banco Mundial.

Más de mil millones por año ingresan actualmente del sector privado y grandes obras filantrópicas a las economías en desarrollo. La ayuda oficial al desarrollo, en cambio, asciende a 125 mil millones. El año pasado, los nuevos préstamos del Banco Mundial alcanzaron menos de 35 mil millones.

14 ESTUDIOS GLOBALES

En los últimos meses, países africanos emitieron miles de millones de dólares en bonos públicos para financiar proyectos de obras públicas. Kenia vendió 1,500 millones de dólares de eurobonos a inversores internacionales en junio y podría haber colocado una cantidad cinco veces mayor. El banco de desarrollo rival anunciado la semana pasada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica es otro signo de que el Banco Mundial ya no ocupa el centro de gravedad económico.

A partir de este mes, Kim está cambiando la organización de seis regiones geográficas a 14 estudios globales, o áreas de conocimiento, como salud pública, energía, agricultura y gobierno. La idea es estimular una mayor colaboración transnacional de modo que un experto en generación de electricidad, por ejemplo, pueda asesorar a cualquier gobierno, ya sea en Asia o África.

Kim también piensa recortar 400 millones de dólares, o sea un 8% del presupuesto y unos mil empleados en los próximos años. Al mismo tiempo, está circunscribiendo el objetivo del banco a erradicar la pobreza extrema y aumentar los ingresos de los más pobres un 40% en el mundo entero para el año 2030.

Este cambio de objetivo es útil y muy esperado. Podría, no obstante, ser más ambicioso. Si el capital privado está dispuesto a intervenir, por ejemplo especialmente en los países de ingreso mediano como China e India, el banco debería dar un paso al costado.

Más importante todavía, el banco debe repensar su metodología básica para financiar proyectos públicos.

En África oriental, el banco está colaborando con otros grupos de ayuda y la Unión Europea para financiar un proyecto hidroeléctrico. Será propiedad pública de Burundi, Ruanda y Tanzania, pero será operado en forma privada.

Del puñado de instituciones surgidas de la reunión de fin de semana siete décadas atrás en el Mount Washington Hotel de New Hampshire (cobró 11 dólares por día, por habitación doble, con las comidas incluidas), el Banco Mundial es la que ha quedado más obsoleta. No obstante, para volver a ser relevante, deberá hacer mucho más que modificar su organigrama.