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09 de Apr de 2020

Economía

Sentirse ‘sin voz e invisible'

No creo que usted comprenda plenamente la situación de una persona que ha recibido una buena educación y que queda excluida de la economía

WASHINGTON – Los columnistas reciben quejas. Después de mi última columna (que sostenía que tal vez la economía esté mejor de lo que pensamos), me llegó una de ellas enviada por Alice Lang, de Spartanburg, Carolina del Sur. Me acusó (cortésmente) de ignorar a los desempleados a largo plazo, entre los cuales se encuentra ella. Después de nuestra conversación, le pedí que reuniera sus comentarios en un email.

He aquí lo que escribió, ligeramente editado. Es un poderoso contrapunto, para mí, y pienso, para mis lectores. (Nota: Lang, defensora de los desempleados a largo plazo, presentó quejas similares a un columnista de Forbes en 2015.).

(BASTARDILLAS)Estimado Mr. Samuelson:

No creo que usted comprenda plenamente la situación de una persona que ha recibido una buena educación y que queda excluida de la economía. Lamentablemente, hay miles de personas como yo, que no pudieron reiniciar sus carreras después de la Gran Recesión y que experimentan frustración y desesperación mientras siguen desempleadas en el largo plazo.

Tengo 54 años. Obtuve una Maestría en Historia y un Certificado para la Enseñanza del Inglés como Segunda Lengua [ESL, por sus siglas en inglés]. Trabajé como periodista y me desempeñé como instructora de ESL durante cinco años en una universidad local, antes de que se eliminara mi puesto en 2014 debido a recortes presupuestarios. Desde entonces, no pude encontrar un puesto de tiempo completo, aunque he establecido contactos y solicitado empleo diligentemente. En este momento redacto una columna mensual de negocios para The Spartanburg Herald-Journal (gratis) sobre temas laborales, y también redacto contratos para intentar seguir siendo solvente.

Aunque estoy de acuerdo con que nuestras expectativas económicas se elevaron durante la bonanza de la década de 1990, no creo que es una expectativa falsa que los norteamericanos deseen puestos de trabajo a tiempo completo y de buena remuneración. Lamentablemente, muchos de los 14 millones de puestos creados [desde el punto de empleo más bajo], que usted menciona en su columna, son puestos de servicios, a tiempo parcial y de baja remuneración, que no son lo que necesita la gente a fin de mantener a sus familias y a sí mismos. En Spartanburg, se crearon muy pocos puestos administrativos o profesionales. Los nuevos puestos, en cambio, son en restaurantes de comida al paso y en centros de distribución, que están apareciendo por doquier debido al bajo costo de la tierra.

Todos los días, leo artículos en diarios nacionales y continuamente me siento enojada y consternada por periodistas que aceptan, sin cuestionarlas, estadísticas del gobierno que indican un brillante éxito en la creación de puestos de trabajo. ¿Qué sucedió con el periodismo investigativo? ¿Por qué los reporteros no van más allá de las estadísticas, a las miles de personas reales que aún sufren del desempleo a largo plazo?

La cólera que impulsa este ciclo electoral proviene de electores [que pasan] penurias económicas. Los medios están mal informados cuando declaran que solo los obreros e individuos con poca educación apoyaron a los candidatos anti-establishment Bernie Sanders y Donald Trump. Los de la clase media, que están siendo empujados a la pobreza, también los apoyan.

El desempleo a largo plazo me importa sobremanera porque conozco de primera mano el daño que inflige en la salud y el bienestar de un individuo. Me preocupa mucho que ninguno de nuestros líderes admita la severidad de este asunto. En recesiones pasadas, contar con un título universitario le daba a uno una ventaja para volver a trabajar. Esta vez, miembros de la clase media bien educada fueron dejados al margen. Por ser una de las desempleadas a largo plazo, puedo decirle que nos sentimos sin voz e invisibles.(TERMINAR BASTARDILLAS)

Es difícil no conmoverse. Pero también vale la pena recordar que la situación del empleo ha mejorado. Las estadísticas básicas son las siguientes: En junio, había casi 2 millones de trabajadores desempleados por más de 27 semanas—que es la definición habitual del desempleo a largo plazo, dice la Oficina de Estadísticas Laborales. Eso representa alrededor de un cuarto de los 7,8 millones de desempleados. Ambas cifras descendieron de sus picos. En abril 2010, los desempleados a largo plazo sumaban 6,8 millones, alrededor del 44 por ciento de los 15,3 millones de desempleados de aquel momento. Aun así, las cifras no significan nada si uno no puede encontrar trabajo.

THE WASHINGTON POST WRITERS GROUP

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... No creo que es una expectativa falsa que los norteameri- canos deseen puestos de trabajo a tiempo completo y de buena remuneración...

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El desempleo a largo plazo me importa sobremanera porque conozco de primera mano el daño que inflige en la salud y el bienestar de un individuo.