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29 de Jun de 2022

Economía

Concentración económica en cadenas alimentarias

Un pantallazo del control de las grandes empresa alimentarias en el mundo, hoy, en el Día Mundial de la Alimentación

Concentración económica en cadenas alimentarias
A nivel mundial la oferta de pan la dominan el Grupo Bimbo y Flowers Food.

Si usted entra en un supermercado y camina hacia a la nevera donde se encuentra la margarina, es muy probable que vea una docena de marcas diferentes. Pero si mira el empaque, sin embargo, encontrará que la mayoría de ellas son propiedad de Unilever o ConAgra. Ambas dominan el mercado mundial de margarina, Unilever con 38% y ConAgra con 14%, pero su verdadero poder económico se oculta en la ilusión de que existen numerosas marcas en un mercado supuestamente competitivo cuando en realidad está concentrado.

La margarina no es un caso aislado, y aunque el número de opciones que se ofrecen pueden ser diferentes, lo mismo se aprecia en casi todas las categorías de alimentos y bebidas. Los estantes de pan, por ejemplo, pueden proporcionar un poco más opciones, pero igualmente oculta el hecho que Grupo Bimbo y Flowers Food poseen cada uno más de una docena de marcas líderes y controlan aproximadamente la mitad del mercado global de pan de molde. El pasillo de vino puede contener, literalmente, cientos de marcas, pero es muy difícil discernir que las mismas están controladas por sólo tres compañías: Gallo, The Wine Group y Constellation.

En casi todas las demás fases del sistema alimentario, incluyendo venta al detal, distribución, agricultura, insumos agrícolas, fertilizantes, semillas y pesticidas, un número limitado de empresas tienden a aglutinarse y acaparar la mayoría de las ventas.

¿Es esto un problema? Un número creciente de estudiosos del sistema alimentario y grupos organizados de consumidores argumentan que de hecho lo es: las empresas que dominan estas industrias son criticadas por una larga lista de supuestos impactos negativos sobre la sociedad y el medio ambiente. Algunos ejemplos incluyen:

Walmart, que controla el 33% del comercio minorista de comestibles de Estados Unidos, es famosa por la explotación de sus proveedores.

McDonald, que controla más del 18% de las ventas de comida rápida, también es criticada por salarios extremadamente bajos.

Tyson, que controla más del 27% del procesamiento de pollo, carne de cerdo y carne de Estados Unidos, y cuyas marcas están distribuidas en los cinco continentes, se le reprocha por la contaminación, el mal trato a los agricultores y su casi inexistentes contribución a las comunidades rurales.

Monsanto, que controla más del 28% del mercado mundial de semillas comerciales, es denunciado por su influencia en las políticas de gobiernos, espiar a los agricultores que usan sus semillas y negar los impactos ambientales de sus herbicidas.

Además, está comprobado que las mayores afectaciones de estas empresas ocurren de manera desproporcionada en personas más desfavorecidas. Por tanto, con este artículo pretendemos exponer a una industria conformada por empresas que han adquirido poder dominante en sus mercados y con ello han trastocado su estructura económica y perjudicado a sus consumidores.

PODER CONCENTRADO

La concentración es un término usado para describir la composición de un mercado determinado, y en especial sus posibles repercusiones en la competencia. En un extremo del espectro están los mercados que se describen como no concentrado, que los economistas consideran que son de libre competencia. En este tipo de mercado, los vendedores son ‘tomadores de precios' y carecen de la capacidad para aumentar los precios. En el otro extremo del espectro están los mercados concentrados, que en su forma más extrema son monopolios controlados por una sola empresa.

Existen estudios dentro del sistema alimentario que documentan claramente la fuerte tendencia en el último siglo a alejarse de los mercados competitivos y moverse hacia niveles más altos de concentración. A medida que los mercados pasan por este proceso de consolidación, el tamaño promedio de la firma aumenta, las barreras de entrada para otras empresas suben y la capacidad para influir sobre los precios se multiplica.

AFECTACIONES DE LA CONCENTRACIÓN

Los gobiernos y las autoridades regulatorias a veces intervienen cuando las industrias alcanzan un nivel alto de concentración debido a una competencia limitada que puede conducir a numerosos resultados negativos. Consecuencias en el mercado incluyen, además de precios más altos, pérdida de capacidad de innovación y reducción de calidad de servicios y productos. Igualmente, con el fin de aumentar precios al consumidor, los ejecutivos de estas industrias no siempre se reúnen en una habitación cerrada y conspiran para lograr estos márgenes de beneficio. A veces basta y sobra con indicar simplemente las intenciones en una declaración o comunicado escrito para que las demás firmas entiendan y sigan al

‘POR UN LADO ESTAMOS LOS QUE PENSAMOS QUE LA COMPETENCIA ES LA CLAVE PARA EL PROGRESO Y EL ÚNICO CAMINO PARA LLEVAR A LAS NACIONES POR EL RIEL DE LA MODERNIDAD',

RAFAEL CARLES

EMPRESARIO

líder. Existe también una regla no escrita en la cual los supuestos rivales compiten en publicidad y espacios de estantería, pero mantienen acuerdos en precios. Incluso, tienen su propio vocabulario y códigos secretos, que en algunas instancias las autoridades regulatorias han descifrado para dar pistas sobre sus comunicaciones públicas y hasta los han sorprendido en ocasiones cuando conspiran para fijar precios. Algunos ejemplos incluyen:

La Comisión Federal de Comercio de EE.UU. descubrió en la década de 1960 que panaderías y minoristas en el estado de Washington se había reunido con frecuencia y acordaron aumentar el precio del pan en un 15-20%.

En 2013, Hersheys se declaró culpable de trabajar con otros fabricantes de chocolate (Mars, Nestlé y Cadbury) para elevar los precios en Canadá.

La Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor de Panamá allanó en 1997 las oficinas de cuatro empresas harineras y encontró documentos que comprobaban acuerdos para fijar precio del quintal de harina con intenciones de manipular el precio del pan. Aunque la demanda pedía una multa por daño triple, el fallo judicial otorgó clemencia y minimizó el efecto sancionatorio.

Varios gobiernos de Europa occidental informaron el año pasado de numerosos esquemas para aumentar los precios de alimentos en los últimos años de cerveza, harina, plátano, chocolate y productos lácteos, lo cual ha resultado en multas por valor de cientos de millones de dólares.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

A pesar de sus efectos adversos en la sociedad y el bienestar de los consumidores, el aumento de la concentración en el mercado de alimentos es un tema que se debate arduamente en materia de política económica. Por un lado estamos los que pensamos que la competencia es la clave para el progreso y el único camino para llevar a las naciones por el riel de la modernidad, y que el poder dominante de empresas en un mercado y su concentración en una industria no es patente de corso para fijar precios y que deben ser ejemplarmente castigados por la ley cuando infrinjan esta norma.

Por otro lado existen historiadores y científicos que afirman que ‘los oligopolios globales son tan inevitables como la salida del sol', y que existe una tendencia patética que los ‘ricos se hacen cada vez más ricos', que sus ventajas iniciales se magnifican y que el efecto de bola de nieve los lleva a tener un éxito aún mayor.

Lo curioso, sin embargo, es que estas tendencias no han sido iguales para todos los rubros de alimentos. Por ejemplo, el cultivo de granos básicos y la distribución de muchos alimentos especializados puede todavía caracterizarse como mercados competitivos, lo que sugiere que el establecimiento y el mantenimiento de un oligopolio no siempre son tan fáciles como se explica. La pregunta interesante es, entonces, ¿por qué algunos segmentos se han convertido en oligopolios y otros no?

Las respuestas son importantes porque pueden ayudar a retrasar o incluso revertir la tendencia actual hacia la concentración. Además, una mejor comprensión de cómo se produce la concentración podría ayudar a dar forma a su dirección y mejorar algunos de sus efectos negativos. Desafortunadamente, la creciente preocupación pública sobre estos asuntos no han sido originados por las autoridades ni por los políticos, sino a raíz de la publicación de libros de autores de gran éxito como Michael Pollan y Barbara Kingsolver, y de numerosas películas documentales que critican los actuales sistemas alimentarios. Desafortunadamente, al hacer evidente estas concentraciones en las cadenas alimentarias han hecho que muchas empresas tomen medidas cada vez mayores para ocultar su dominio. Revistas especializadas ahora son menos propensas a informar de las cuotas de mercado y las empresas agrícolas que normalmente generaban comunicados de prensa prefieren en la actualidad pasar debajo del radar.

MÁS FISCALIZACIÓN Y MÁS CULTURA DE COMPETENCIA

Debido a que dependemos de la comida para vivir, la concentración en el mercado de alimentos plantea una mayor preocupación que otros sectores de la economía. La importancia en este mercado hace también que sea un punto crítico para la reflexión en torno a las fuerzas económicas, políticas y culturales que allí convergen. Prácticamente todos los gobiernos han adoptado mecanismos legales para garantizar que los alimentos se produzcan en cantidades suficientes y disponibles a precios asequibles, preservando el bienestar de sus agricultores.

Las sanciones y multas ejemplares deben seguir siendo la tónica para los casos donde se comprueba el abuso económico de las empresas y sus afectaciones a los consumidores. La necesidad de crear un mercado competitivo no puede quedar limitada únicamente a una buena legislación o una mejor autoridad de competencia. Hacen falta recursos para una mejor fiscalización. Igualmente, lo que debemos hacer todos como empresarios es cumplir con las reglas, no sólo porque sabemos que nos pueden sancionar sino porque nazca de nosotros mismos cumplirlas, porque las reglas de competencia tienen contenido valorativo, ayudan a crear una cultura nacional de competitividad y garantizan un profundo sentido de igualdad social.