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29 de Oct de 2020

Economía

Empleo post covid-19, emprendimiento e informalidad

Para los especialistas laborales, el emprendimiento es y seguirá siendo el motor del empleo. Su evolución reciente plantea una nueva cara de la informalidad, cuyo perfil es imperante entender

La pandemia de covid-19 ha provocado una gran interrupción en nuestra vida laboral a corto plazo, y es probable que cambie la forma en que trabajamos a largo plazo.

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De hecho, “la crisis puede acelerar algunas tendencias de la fuerza laboral que ya están en marcha, como la adopción de la automatización y digitalización, aumento de la demanda de contratistas y trabajadores temporales, y más trabajo remoto”, señala una encuesta de la consultora McKinsey.

Para el consultor laboral René Quevedo, la principal secuela económica de la covid-19 en Panamá será una tasa de desempleo de 25%, la más alta de la historia, y que está sirviendo de telón de fondo para una catástrofe laboral sin precedentes, con repercusiones sociales impredecibles.

Al final de año habrá 531 mil desempleados; 1 de cada 4 panameños que busca empleo no lo encontrará (frente a 1 de cada 14 hace un año, y 1 de cada 25 en 2012), y el 20% de los empleos formales del sector privado habrá desaparecido, según Quevedo.

Además, el aumento de la informalidad, delincuencia, alienación, desigualdad y marginación social son algunos de los efectos visibles que ya se empiezan a observar, y se acentuarán en los próximos meses.

Este año se perderán unos 180 mil empleos formales en el sector privado y la generación de empleo a partir de 2021 será a través de emprendimientos, como lo ha sido desde 2011, planteó el especialista laboral.

“El emprendimiento es y seguirá siendo el motor del empleo, por lo que es absolutamente imperativo entender el perfil de los informales en Panamá. En sus manos no solo estará la generación de empleo, sino el futuro de instituciones emblemáticas, como la Caja de Seguro Social (CSS), en un entorno laboral cada vez más marcado por la tecnología y las competencias digitales como condicionante para generar ingresos”, afirmó Quevedo.

Sin embargo, lamentó que el emprendimiento en Panamá sigue siendo percibido como una actividad de subsistencia, limitado a “buhoneros y extranjeros”, y su expansión es asociada a la precarización del trabajo y el aumento de la informalidad. No obstante, las cifras contradicen estos estigmas y reivindican dramáticamente el rol de los informales.

Nueva cara de la informalidad

Según cifras de la Contraloría General, en los últimos 8 años (2011-2019), 3 de cada 4 empleos creados fueron informales. Entre 2014 y 2019 el porcentaje subió a 85% (el otro 15% es resultado del aumento de la planilla estatal). Entre 2018 y 2019 el 100% de la expansión del empleo fue informal. De agosto de 2018 a agosto de 2019 se crearon 52,040 empleos, todos informales, distribuidos así: 1,545 por reducción de empleos asalariados del sector privado; 39,911 nuevos trabajadores independientes; y 16,956 nuevos trabajadores familiares.

El 63% de los nuevos empleos generados en 2019, todos a través de emprendimientos, se relacionaron con actividades directivas (creación y gerencia de nuevos negocios), profesionales, administrativas y comerciales. 82% de los nuevos vendedores trabajaban en el comercio (33%), hoteles/restaurantes (19%), otros servicios (18%) y servicios de apoyo administrativo (12%).

Los nuevos trabajadores no calificados del sector comercio (principalmente buhonería) apenas representaron el 7% de los nuevos empleos informales generados en 2019.

De acuerdo con Quevedo, estos datos desvirtúan de manera contundente la percepción de que los informales son “buhoneros y extranjeros”, apuntando claramente a una clase de “nuevos informales”, conformada por profesionales educados y emprendedores, que poco reciben ayudas estatales y en cuyos hombros recaerá la reconstrucción económica del país.

“En Panamá, la gran mayoría de los empleos a generarse en 2021 y 2022 serán informales”, sostuvo Quevedo, asegurando que a mediano plazo, el panorama continuará volátil, no solo en Panamá sino en el mundo entero, lo que acelerará la tendencia hacia el empleo informal.

“El 63% de los nuevos empleos generados en 2019, todos a través de emprendimientos, se relacionaron con actividades directivas (creación y gerencia de nuevos negocios), profesionales, administrativas y comerciales. 82% de los nuevos vendedores trabajaban en el comercio (33%), hoteles/restaurantes (19%), otros servicios (18%) y servicios de apoyo administrativo (12%)”.
CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA

Un reciente informe del Foro Económico Mundial, titulado “El gran reinicio: el nuevo mundo del trabajo después de la pandemia”, publicado el 8 de junio 2020, señala que “las industrias que están viendo un aumento en la demanda durante esta crisis, están usando a trabajadores independientes, vinculando la idea de trabajar de manera flexible y libre, ofreciendo eficiencia en tiempos de demanda incierta... Pocas organizaciones, si es que hay alguna, podrán satisfacer las demandas de certeza y estabilidad de su fuerza laboral. Sin embargo, lo que pueden y deben prometer es claridad y relevancia continua en un mundo cambiante”.

¿En qué áreas estarán los nuevos emprendimientos?

Como es de esperarse, añadió Quevedo, los nuevos emprendimientos ocurrirán en los sectores económicos de mayor crecimiento, que ofrecen más oportunidades de ingresos y condiciones favorables para el inicio de nuevos negocios, con la tecnología como eje transversal y habilitador.

Para el experto, un indicador clave del clima de emprendimiento en los diferentes sectores es el porcentaje actual de informalidad en las 10 actividades económicas que aportarán más del 90% de los empleos en los próximos 5 años: servicios varios 24 (86%), negocios desde el hogar (77%), logística (60%), industria (60%), construcción (59%), hoteles y restaurantes (52%); servicios administrativos (52%); comercio (47%); entretenimiento (34%); servicios profesionales (32%).

Impacto de la tecnología

Por otro lado, Quevedo señaló que la tecnología será un catalizador del emprendimiento y empleo, particularmente juvenil, en los próximos años. Citó que en enero 2018, Forbes publicó un artículo titulado “Por qué la economía de los trabajitos (Gig Economy) es lo mejor y peor que le ha sucedido a los trabajadores menores de 30 años”, el cual ofrece una “descripción precisa del estado del mercado moderno”.

Y aunque la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos ha admitido que es difícil contar el número exacto de contratistas independientes y trabajadores eventuales, la firma Intuit estima que ellos representan el 34% de la fuerza de trabajo, y crecerá al 43% para 2020. “El covid-19 acelerará esta tendencia”, sostuvo Quevedo.

Destacó que este cambiante entorno pone enorme presión en la necesidad de adaptación de nuestra fuerza laboral, particularmente juvenil, lo cual es solo alcanzable a través de la educación.

En el informe “Impacto de la tecnología en el crecimiento y el empleo”, Adam Saunders, de BBVA Open Mind y catedrático de la Facultad Sauder de Negocios de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, plantea que “el sistema educativo, ahora anticuado, necesita un ajuste”.

En el mismo sugiere que “en lugar de educar a los niños para formarlos para empleos del pasado, deberíamos estar preparándoles para la ocupación en la economía del trabajo informal del futuro. Por tanto, las escuelas y las universidades deberían preparar a los jóvenes para que sean ágiles y adaptables y centrarse mucho más en las habilidades”.

Quevedo, por su parte, advirtió que la tecnología amenaza con aumentar la desigualdad social. En Panamá, entre 2013 y 2019, la deserción escolar en educación premedia y media fue de 63% (con riesgos a incrementarse como consecuencia de la covid-19) y 95% de los graduandos humildes siguen probando suerte en un mercado laboral para el cual no están preparados.

Consideró que la “Generación PISA 2019” tiene serias dificultades para comprender lo que lee y realizar operaciones matemáticas simples, y Panamá es el país donde las empresas menos capacitan a su personal en toda Latinoamérica, por lo que “la inclusión productiva de sus jóvenes humildes plantea un enorme reto, en el sexto país más desigual del mundo”.

Adicionalmente, hoy casi el 30% de los estudiantes no tiene acceso a internet, lo que les imposibilita recibir educación de manera virtual y agravará aún más los alarmantes índices de deserción escolar, dificultando su futura inserción laboral, inclusión productiva y movilidad social.

El mito de los informales y las cotizaciones a la CSS

El empleo informal se define como el relacionado con todos los trabajadores que no tributan sobre la renta devengada y sin acceso a la seguridad social.

Incluye empleados de empresa privada sin contrato de trabajo; trabajadores por cuenta propia; empresas con menos de 5 empleados; personas que prestan servicio doméstico; y trabajadores familiares. En otras palabras, trabajo formal implica “estar en planilla”.

Contrario a la noción de que “los informales no cotizan a la CSS”, los datos de la Contraloría constatan que en 2018 (informe más reciente) cotizaron 1,580,461 contribuyentes 9, de los cuales, 1,168,943 eran asalariados 10 y 411,518 no asalariados (por definición, informales).

En resumen, puntualiza Quevedo, el emprendimiento continuará siendo el motor del empleo en el país. El aumento temporal de los emprendimientos de subsistencia, producto de la pandemia de la covid-19, serán paulatinamente reemplazados por emprendimientos de oportunidad, para capitalizar en las perspectivas de negocio en los sectores que mostrarán mayores niveles de crecimiento en los próximos años.

Además, la tecnología y la transformación digital representarán ejes transversales en todos los emprendimientos, por lo que es imperativo poner en marcha planes orientados a preparar la fuerza laboral, potenciar el ecosistema de apoyo al emprendimiento, particularmente juvenil, para un entorno cada vez más marcado por el emprendimiento y la tecnología.