En Panamá, el cáncer se ha convertido en una de las principales enfermedades que enfrentan los adultos mayores
- 17/06/2026 20:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️El optimismo de los jubilados panameños por el cobro de los Certificados de Pago Negociables por Interés por Mora (Cepanim) chocó de frente con la realidad financiera impuesta por el Estado. La publicación oficial de la tabla de descuentos del Banco Nacional de Panamá (Banconal) no solo sepultó las aspiraciones de los beneficiarios, sino que reveló que la tasa real de retención duplica las expectativas de los gremios. Mientras el dirigente Guillermo Cortés solicitaba públicamente al Ejecutivo rebajar el descuento del 10% al 7% por considerarlo más justo, el tarifario bancario institucional fijó un severo castigo financiero que oscila entre el 15% y el 26% del valor total de los documentos.
Las cifras oficiales confirman un perjuicio económico drástico al compararse con las condiciones de los Cepadem en diciembre de 2017, cuando la retención máxima de Banconal se topó en 13%. Nueve años después, el mismo banco estatal modificó las reglas de juego. El esquema actual estipula un descuento total del 15% para los certificados con vencimiento en 2029, calculado sobre una tasa anual del 5.00% durante un periodo de espera de tres años (2027-2029). Esta misma tasa anual del 5.00% se aplica a los títulos de 2030, acumulando cuatro años de espera (2027-2030) para una pérdida del 20% del capital. Para los instrumentos que vencen en 2031, la tasa anual es del 4.60% a lo largo de cinco años (2027-2031), consolidando un descuento del 23%. Finalmente, el cobro más profundo se reserva para los Cepanim con fecha de 2032, donde una tasa anual del 4.33% se traduce en una retención definitiva del 26% debido al extenso plazo de seis años de espera (2027-2032).
La justificación de Banconal, que calificó el tarifario como el resultado de “parámetros de mercado y criterios financieros objetivos”, pasa por alto el drama social de una deuda que arrastra las cicatrices de la dictadura militar. El origen de estos fondos se remonta a la década de 1970. Mediante el Decreto Ejecutivo No. 22 de 18 de octubre de 1973, las autoridades militares confiscaron la segunda partida de agosto de los sectores público y privado para utilizarla, en calidad de préstamo obligatorio e inconsulto, para financiar viviendas a través del Banco Hipotecario Nacional. Al cumplirse el plazo de devolución en 1983, el Gobierno de turno desvió el dinero hacia la Caja de Seguro Social (CSS), sepultando el reclamo ciudadano durante décadas.
Es en este trasfondo donde radica la diferencia técnica entre ambos instrumentos: el Cepadem restituyó en 2017 el capital principal que fue retenido entre 1972 y 1983; en cambio, el Cepanim reconoce exclusivamente los intereses por mora que se generaron por el retraso del Estado en pagar ese dinero desde 1983 hasta 2017.
Por esta razón, las autoridades bancarias aclararon que el proceso de negociación de los Cepanim es estrictamente individual. Debido a que cada certificado cuenta con un valor único —calculado con base en las cuotas reportadas en su momento a la CSS y los 34 años de intereses acumulados—, los beneficiarios deben acercarse personalmente a las sucursales para conocer las condiciones específicas de su trámite.
Quienes opten por no someterse a este esquema de pérdidas en Banconal deberán enfrentar una larga espera institucional. Desde este 2026, los adultos mayores tendrían que aguardar entre 3 y 6 años adicionales para poder redimir sus certificados al 100% de su valor nominal, ya que el calendario del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) fijó los vencimientos de manera escalonada entre el 15 de octubre de 2029 y el 15 de octubre de 2032. Para cuando se pague el último certificado, habrán transcurrido exactamente 60 años desde que se aplicaron las primeras retenciones en 1972, una línea de tiempo inviable para miles de beneficiarios que hoy superan los 75 y 80 años de edad y dependen de una liquidez inmediata.
Ante el flujo masivo de usuarios en Megapolis Outlets, Banconal ejecutó cambios en su logística de atención en la provincia de Panamá. La entidad descartó la sucursal de San Fernando e integró nuevos centros de negociación especializados en Plaza Edison, La Exposición, Chanis, Las Cumbres, Pedregal, Belén, Chepo y Tortí. Con esta medida, los extrabajadores —que hoy integran la vejez panameña— quedan obligados a pagar un alto costo por el dinero que les pertenece desde el siglo pasado.