Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
Combustibles al alza: Panamá destina $100 millones para frenar el alto costo de la vida
- 02/04/2026 00:00
La economía panameña enfrenta una de sus pruebas de resistencia más rigurosas ante la volatilidad extrema del mercado energético internacional. La Secretaría Nacional de Energía (SNE) confirmó que, a partir del viernes 3 de abril de 2026, los precios de los combustibles registrarán una nueva escalada: la gasolina de 95 octanos subirá 0.111, la de 91 octanos aumentará 0.103 y el diésel bajo en azufre 0.148.
Con este nuevo ajuste, en las provincias de Panamá y Colón, el litro de la gasolina de 95 octanos queda en $1.255 ($4.75 el galón), el de 91 octanos en $1.168 ($4.42 el galón) y el diésel bajo en azufre en $1.358 ($5.14 el galón). No obstante, la realidad geográfica acentúa el golpe al bolsillo en el interior del país; en regiones como Changuinola, Bocas del Toro, el litro de 95 octanos alcanzará los $1.305, el de 91 octanos los $1.218 y el diésel alcanzará los $1.408. El diésel es el combustible que mayormente usa el transporte público, de carga y demás, en Panamá, seguido de la gasolina de 95 octanos, de acuerdo con datos de la SNE.
Esta es la tercera ocasión en que los precios se disparan desde el inicio de la guerra en el Medio Oriente el pasado 28 de febrero, conflicto que mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz, arteria vital por donde transita entre el 20% y 30% del crudo mundial y cerca del 20% del gas natural licuado (GNL). Según la SNE, “este incremento responde principalmente a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, las cuales han generado una presión al alza en los precios internacionales del crudo y sus derivados, impactando directamente en la estructura de costos local”.
Ante este escenario de incertidumbre, la SNE reiteró que mantiene un monitoreo constante para garantizar que los precios reflejen únicamente las variaciones internacionales, asegurando que “nuestra prioridad es asegurar la continuidad del abastecimiento y proteger la estabilidad energética del país”.
En respuesta inmediata, el Gobierno Nacional, mediante la Resolución de Gabinete N.24-26, decidió intervenir para estabilizar temporalmente los precios del combustible: en $3.33 por galón para la gasolina de 91 octanos y $3.41 para el diésel bajo en azufre.
Esta medida, destinada al transporte público de pasajeros (colectivo, selectivo, colegiales y turismo), transporte de carga, maquinaria agrícola y pesca artesanal, representa una inversión estatal de hasta $100,000,000.00 por un periodo de hasta 10 meses, sujeto a las condiciones del mercado. El subsidio se aprobó en Consejo de Gabinete, luego de que en su conferencia del 5 de marzo, en el inicio de la crisis en el Medio Oriente, el presidente de la República, José Raúl Mulino, descartó establecer un subsidio estatal a los combustibles. “No estoy pensando en subsidiar otra vez con el desorden que fue la vez pasada”, afirmó el mandatario panameño, señalando que el subsidio a los combustibles son experiencias pasadas que generaron desorden fiscal, por lo que su gobierno no contemplaría repetir ese tipo de medidas ante el alto precio del crudo generado por la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, explicó el alcance de la decisión: “Esta es una medida temporal ante una situación ajena a nuestro país, pero que nos afecta. Implica un aporte extra de los recursos del Estado panameño de $15 millones mensuales, calculado a los precios del día de hoy (martes 31 de marzo), sin afectar el presupuesto de inversión. Todo el ahorro tiene que venir del gasto corriente u operativo, puesto que la inversión o gasto de capital no serán detenidas”.
Chapman enfatizó que la prioridad es proteger la movilidad y la alimentación, asegurando que “no van a subir los pasajes” del Metro y Metrobús, y que se mantiene el subsidio al gas de 25 libras y la tarifa eléctrica para que “se mantengan los precios en alimentación básica y movilidad de miles y miles de panameños sobre todo los que más lo necesitan”.
Sin embargo, el optimismo oficial choca con el análisis técnico de diversos especialistas. El economista Rolando Gordón, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, advirtió que, aunque las medidas preventivas son correctas, la inflación es inevitable. “Para los próximos meses sí se va a dar una pequeña inflación en Panamá. Se sabe que es una inflación importada, provocada por una guerra, pero se va a dar; quizás la inflación pueda llegar a un 3 o un 4 % hasta allí”, proyectó.
Gordón subrayó que el crecimiento económico del 4% o 5% previsto originalmente “se va a venir abajo”, estimando que podría situarse entre el 3% y 3.4% este año, lo que dificultará la generación de empleo.
El decano también alertó sobre el efecto dominó en los precios de los alimentos debido al alza en los fletes marinos provocados por travesías más largas. “Como Panamá importa muchos alimentos, esos alimentos van a subir de precio. ¿Por qué? Porque ahora mismo los fletes marinos están aumentando fuertemente y muchos barcos que vienen de afuera tienen que hacer travesías más largas... y eso se va a reflejar en los alimentos importados que consumimos, que son bastantes”, previó Gordón.
Y en el caso de los productos nacionales, Gordón advirtió que los aumentos también se podrían reflejar. “Lógicamente, si no hay un control de precio, por ejemplo, o ayuda al productor nacional, sobre todo de Tierras Altas y otros productores nacionales, ellos van a incrementar los precios, a menos que el Estado ponga un control de precios, -que lo veo difícil si el precio de la gasolina sigue subiendo...- o subsidien los fertilizantes que vienen de afuera, y que ya está subiendo porque son derivados del petróleo”, apuntó.
Gordón sentenció que “la agricultura se va a poner más cara por los fertilizantes y por el transporte de los productos del campo hacia la ciudad. El arroz se ha dicho que va a subir; hay posibilidad de que suba un 20% en octubre”, afirmó Gordón, advirtiendo además que el turismo europeo se ralentizará debido al temor a la guerra y al encarecimiento de los viajes.
En una reciente conferencia en Lima, Perú, Peter Cerdá, vicepresidente regional de Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), calificó como “inevitable” el aumento en el precio de los boletos si la crisis se prolonga, dado que el costo del combustible se ha duplicado desde el inicio de las tensiones.
Esta preocupación es compartida por la economista Maribel Gordón, quien cuestionó la estructura de la respuesta gubernamental: “Hablar solo de subsidio sin reducir los márgenes de ganancia extraordinaria de los oligopolios importadores, distribuidores y comercializadores de combustibles es seguir favoreciendo distorsiones de mercado. Es necesario medidas dirigidas a controlar precios”.
Según su visión, el problema radica en un poder adquisitivo ya deteriorado por la informalidad, donde “la proyección inflacionaria debe atenderse frente al galopado costo de la canasta básica que supera los niveles de salario mínimo”.
Por su parte, el economista y catedrático universitario, Ramón Rodríguez, coincidió en que el aumento se traducirá en inflación, sugiriendo que el subsidio debería financiarse con los impuestos que el gobierno ya cobra a los consumidores, que son de “0.60 para el galón de gasolina y 0.25 para el diésel”.
Desde el sector productivo y logístico, las opiniones reflejan una crisis de costos operativos insostenibles. Augusto Jiménez, productor de Tierras Altas, manifestó que para su sector la “seguridad jurídica” es más crucial que el subsidio mismo. “Eso para nosotros es mucho más importante que un subsidio del combustible”, dijo, refiriéndose al respeto de los convenios internacionales frente a las importaciones.
Jiménez expresó su temor de que los costos operativos desplacen la utilidad: “No es garantía que podamos ajustar los precios de nuestros productos al ritmo del petróleo. Si lo hacemos, atentamos contra la utilidad y la actividad misma”.
En el ámbito logístico, Ángel Sánchez, presidente del Consejo Empresarial Logístico (COEL), planteó que el impacto real se sentirá en unos 80 días tras cumplirse el ciclo de pedidos de Asia. “Estos costos al final son de traspaso, y se verán reflejados en el supermercado”, sentenció Sánchez, en una publicación del 25 de marzo en La Estrella de Panamá, recomendando activar las cláusulas de combustible en los contratos de transporte terrestre.
René Gómez, de la Cámara Marítima de Panamá, destacó que, aunque el conflicto redirecciona rutas hacia el Canal por considerarlo “un lugar confiable”, el gran reto sigue siendo el costo del búnker que eleva toda la cadena, una visión compartida por Ricardo Lince de la Asociación Marítima Nacional, quien señaló que el impacto es secundario pero limitado por la capacidad instalada.
La vulnerabilidad de Panamá es total al importar el 100% de los derivados del petróleo que consume, enfrentando un gasto anual cercano a los 700 millones de galones. Jorge Rivera Staff, exsecretario de Energía, alertó en sus redes sociales que si la tendencia persiste, el diésel podría superar la “barrera psicológica de los $5.00 por galón”.
Mientras tanto, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), bajo la dirección de Ramón Abadi, mantiene operativos para asegurar que las máquinas estén calibradas y ya registra un ascenso en la canasta básica, la cual alcanzó los $353.66 en minisúperes durante febrero de 2026, con un repunte justo para el comienzo del conflicto del Medio Oriente que inició el 28 de ese mismo mes.
Rodríguez dijo que este es un tema que no se puede predecir. Sin embargo, subrayó que “al aumento del petróleo tiene impacto en los hogares, en las empresas y en el gobierno”, por lo que “las medidas tomadas son necesarias para que no aumente el costo del transporte público”.
Para Rodríguez, “es indudable que un aumento del combustible sea traducido en una inflación (aumento general de los precios ) porque el costo de los productos importados y los productos producidos locamente tenderán a aumentar. Esperamos que en el corto plazo se dé una salida negociada al conflicto bélico”, recalcó Rodríguez.
Como parte de las medidas, el Gobierno de Panamá también está trabajando en una medida con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) a fin de estabilizar los precios de los fertilizantes e insumos utilizados para la producción de alimentos.
“La medida consiste en que el MIDA adquiera los fertilizantes y los venda a costo de los productores. Esto además de la donación de fertilizantes provenientes de Marruecos que fue destinada a la agricultura familiar utilizando la infraestructura del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA). Estamos trabajando para amortiguar los efectos de esta crisis causada el medio oriente”, aseveró Chapman.
Olmedo Estrada, economista y financista, resumió la gravedad de la situación: “Esta es una situación crítica que dentro del esquema de la crisis financiera, todos los sectores van a ser impactados, porque el 90% de las actividades de producción utilizan diésel o gasolina. Vamos a tener un año muy complicado”.
Recalcó que si bien con este subsidio “se va a proteger a un segmento de la población, no significa que la economía no va a ser impactada por el alza del combustible, fundamentalmente la gasolina y el diésel, que son utilizados para producir bienes y servicios”.
Sin lugar a dudas, enfatizó Estrada: ““esto va a impactar el crecimiento económico, porque ante un aumento del costo de producción, muchos sectores se van a ver limitados en producir bienes y servicios que su aumento es inminente.
Ante este panorama, Rafael Jaén Williamson, presidente de la Comisión de Energía y Combustibles de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), recordó recientemente a este medio que el país no puede blindarse totalmente al depender de la importación, pero destacó la solidez del marco regulatorio para garantizar el abastecimiento.
En conclusión, Panamá intenta blindar su economía con un subsidio millonario y medidas complementarias del MIDA para estabilizar fertilizantes e insumos, pero queda a merced de una crisis global que se traduce en cada bocado y en cada trayecto que costea el ciudadano, mientras el precio de la gasolina en Estados Unidos ya supera los $4 por galón por primera vez desde 2022, alimentando la incertidumbre sobre cuándo concluirá esta tormenta económica.