El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
La verdad detrás de la cita Mulino-Sheinbaum: Panamá blinda la frontera norte contra el gusano barrenador
- 17/07/2026 13:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️El descontrol en la propagación del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) provocó un giro drástico e inédito en la estrategia de seguridad zoosanitaria del continente. El encuentro oficial entre el presidente de la República, José Raúl Mulino, y la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo, para coordinar operaciones en la nueva biofábrica de Metapa de Domínguez, en Chiapas, es en realidad la respuesta a un repliegue forzado: Panamá dejó de ser la última frontera biológica de América.
De acuerdo con los datos institucionales más recientes de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (Copeg), actualizados a la semana epidemiológica 24 de 2026, correspondiente del 7 al 13 de junio de 2026, a partir de mayo de 2024 se suspendió por completo la dispersión de moscas estériles en suelo panameño, se suspendió por completo la dispersión de moscas estériles en suelo panameño. La medida responde a la necesidad de crear una nueva barrera de contención más hacia el norte, debido a que la plaga se encuentra plenamente asentada en todos los países de Centroamérica y México, territorios que tenían más de dos décadas libres del insecto.
Actualmente, los 34 vuelos semanales de dispersión aérea operados por la comisión se concentran exclusivamente en Tapachula y Tuxtla, en territorio mexicano, intentando salvaguardar el mercado norteamericano. Mientras tanto, en suelo panameño el panorama es crítico. Desde que se declaró formalmente el brote en el territorio nacional el 5 de julio de 2023, el país acumula un histórico de 68,665 casos positivos, sumando 561 nuevos contagios detectados en la semana 24 del año en curso.
La causa de esta crisis continental es la mosca Cochliomyia hominivorax (literalmente, “devoradora de hombres”). A diferencia de otros insectos comunes, la mosca adulta del gusano barrenador busca activamente cualquier herida abierta, por mínima que sea —un corte por castración, el ombligo de un ternero recién nacido, una picadura de garrapata o una lesión humana—, para depositar entre 200 y 300 huevos.
El ciclo destructivo se completa con rapidez y violencia en el tejido vivo:
Aunque el sector bovino es el más golpeado por la epidemia en Panamá, concentrando el 86% de las afectaciones con 59,118 casos registrados, el impacto social y ecológico derriba las versiones que minimizan el problema. En su sitio web, la Copeg confirma que 326 humanos contrajeron la enfermedad en el país, un indicador crítico de salud pública que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias debido al deceso de pacientes reportado en la vecina Costa Rica.
Asimismo, los animales domésticos se convirtieron en un vector descontrolado de la miasis en zonas urbanas y rurales, contabilizando 3,304 casos en caninos y 76 en felinos. La crisis escaló incluso hacia las áreas protegidas y bosques del país, donde los especialistas registraron afectaciones en especies de la fauna silvestre que carecen de asistencia veterinaria: tres monos aulladores, dos perezosos, dos jaguares y un leopardo figuran en la lista de denuncias atendidas en el campo.
Este escenario de descontrol coincide con la hipótesis planteada por el experto estadounidense Paul Kaiser, quien fungió como director de la Copeg en Panamá durante el periodo inicial de operaciones de la planta en 2005 y 2006. En una entrevista exclusiva concedida a este medio, Kaiser sostuvo que el colapso responde a un “aparente relajamiento” en las medidas de fiscalización y vigilancia epidemiológica que se arrastra desde 2019. El descuido institucional permitió el tránsito libre de reses enfermas desde la provincia de Darién hacia el resto del país, pulverizando la contención que operaba en Felipillo desde 2006.
A este fallo operativo se sumó una alarmante inacción científica en los laboratorios de Pacora. Kaiser advirtió en su momento que las cepas de moscas utilizadas en la planta deben ser renovadas cada cinco o seis años para evitar que pierdan competitividad biológica frente a la población de moscas silvestres. Al parecer Copeg ignoró las advertencias iniciales y empezó la búsqueda de muestras en el campo de manera tardía en 2024, dejando al país sin una cepa de mosca estéril efectiva en el momento más álgido del brote.
Con un presupuesto anual ordinario que ronda los $16 millones de dólares, al que se debieron inyectar fondos extraordinarios por la crisis, COPEG enfrenta un panorama complejo. En 2024, el director de la comisión, Enrique Samudio, admitió a este medio que el enfoque preventivo fue rebasado. “Hoy no estamos en el modo de hace algunos años que era prevención, sino que ahora estamos en erradicación otra vez”, declaró, estimando que el retorno al estatus de país libre de la plaga tomará entre dos y cuatro años. Para expertos como Kaiser, la inacción acumulada estirará ese plazo a un mínimo de cinco años, facturando pérdidas masivas a los productores locales que ahora deben asumir altos costos en tratamientos fitosanitarios y atención veterinaria privada.