Panamá traza su ruta hacia la OCDE en CADE 2026

Felipe Chapman, ministro de Economía y Finazas junto a expertos de Chile y Costa Rica destacan reformas claves y aprendizajes internacionales

El debate sobre la posible adhesión de Panamá a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) marcó el inicio de la agenda de la Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresa (CADE) 2026, donde autoridades nacionales y expertos internacionales coincidieron en que el proceso debe asumirse como una política de Estado orientada a mejorar la calidad de vida de la población.

Durante el panel inaugural, el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, planteó que la iniciativa responde a una visión de largo plazo impulsada desde el Ejecutivo.

“Primero se trata del país, es una decisión... pensando no en su administración sino pensando a largo plazo”, afirmó a la audiencia.

El titular destacó que avanzar hacia estándares OCDE permitiría a Panamá fortalecer la confianza, la certidumbre y la predictibilidad en un contexto global marcado por la volatilidad.

“Este país ha llegado a una etapa de madurez donde quiere jugar... con las reglas del mundo moderno donde están los mejores equipos”, señaló.

Un proyecto país, no de gobierno

La experiencia internacional fue uno de los ejes del panel, especialmente el caso de Costa Rica, expuesto por Anabel González, vicepresidenta País e Integración Regional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

González explicó que uno de los factores decisivos en el proceso costarricense fue asumir la adhesión como un proyecto nacional.

“Es un proceso que se asume como un proyecto país... no es un proyecto de la administración”, indicó.

Además, subrayó tres elementos clave: continuidad en el tiempo, definición de áreas estratégicas de reforma y participación transversal de actores públicos, privados, legislativos y sociales.

También destacó que los beneficios no se limitan al ingreso formal al organismo.

“No hay que esperar a que se concluya para poder obtenerlos”, afirmó, al explicar que el proceso permite impulsar reformas desde sus primeras etapas.

Prioridades: educación, productividad y empleo

Desde la perspectiva panameña, Chapman identificó áreas prioritarias alineadas con los estándares internacionales, enfocadas en mejorar la calidad de vida de la población.

“Yo pensaría en todas las áreas que nos pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente”, sostuvo.

Entre ellas mencionó la educación, con referencia a evaluaciones internacionales como PISA; la reducción de trámites para aumentar la competitividad; y el fortalecimiento de la productividad como motor de empleo y crecimiento económico.

Estos elementos, explicó, se conectan directamente con el fortalecimiento de las finanzas públicas y la generación de oportunidades para los ciudadanos.

Aprender de otros sin copiar modelos

Por su parte, Andrés Velasco, exministro de Chile y protagonista en el proceso de adhesión de ese país a la OCDE, enfatizó que no existe una fórmula única para avanzar.

“No se trata ni de copiar a Finlandia ni de copiar a Corea”, señaló, al destacar la importancia de adaptar las mejores prácticas internacionales a la realidad local.

Velasco subrayó que el valor del organismo radica en ofrecer evidencia comparada, datos y análisis que permiten a los países identificar qué funciona y qué no en áreas clave como educación, inversión o regulación.

Asimismo, insistió en que las prioridades deben definirse a nivel interno.

“Las prioridades no las fijan en París, las prioridades las fijamos en casa”, afirmó.

Confianza, inversión y financiamiento

El impacto económico de alinearse con estándares OCDE también fue abordado durante el panel. González explicó que este proceso fortalece la confianza de inversionistas, organismos multilaterales y calificadoras de riesgo.

“Fortalece la confianza de los inversores... y eso tiene un impacto económico”, indicó.

Según detalló, este alineamiento facilita el acceso a financiamiento en mejores condiciones y permite articular proyectos concretos en áreas como educación, infraestructura o desarrollo productivo, con apoyo de organismos como el BID.

Cohesión y visión de largo plazo

Los panelistas coincidieron en que la adhesión a la OCDE puede convertirse en un catalizador de cohesión social si se construye sobre consensos amplios.

Velasco destacó que este tipo de procesos permite alinear a distintos sectores en torno a objetivos comunes.

“La cohesión social no cae del cielo. Se forma cuando uno tiene una causa común”, expresó.

En esa línea, insistió en la importancia de involucrar desde el inicio a actores clave como el sector privado, el ámbito sindical y la academia.

Una hoja de ruta en construcción

El panel dejó claro que el camino hacia la OCDE no es inmediato, pero sí representa una oportunidad estratégica para Panamá en un entorno internacional cada vez más exigente.

El debate que se desarrolla en CADE 2026 no solo apunta a evaluar la adhesión, sino a definir prioridades nacionales que permitan al país fortalecer su institucionalidad, competitividad y desarrollo sostenible en el mediano y largo plazo.

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