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03 de Dec de 2020

Internacional

América Latina: sangrante muestra del fracaso de la lucha antidroga

La violencia de los carteles ha provocado miles de muertos este año en América Latina, particularmente en México, mientras el consumo n...

La violencia de los carteles ha provocado miles de muertos este año en América Latina, particularmente en México, mientras el consumo no parece disminuir, mostrando el fracaso de la estrategia contra el narcotráfico, que alimenta el debate sobre la legalización de algunas drogas.

"Yo no pedí esta guerra", se leía en el cartel que portaba un hombre fotografiado por la AFP en las afueras de un casino de Monterrey (noroeste), tras el incendio provocado por el cartel de Los Zetas que mató 52 personas el 25 de agosto en la tercera ciudad mexicana.

Un mensaje que trasluce el abatimiento de muchos mexicanos, para quienes las imágenes de cadáveres desmembrados o asesinados de las formas más aberrantes imaginables, se han convertido en parte del panorama cotidiano, con más de 45.000 muertos, tras cinco años de una estrategia basada en el despliegue militar contra los carteles lanzada por el presidente Felipe Calderón.

En Colombia, primer productor mundial de cocaína (350 toneladas en 2010) los cultivos de hoja de coca han disminuido pero los asesinatos, por el contrario, van en aumento, un fenómeno atribuido en parte a las "Bacrim", nuevas bandas criminales compuesta por exmiembros de grupos paramilitares, dedicadas ahora a tiempo completo al narcotráfico.

Un 47% de los 17.000 homicidios cometidos en 2010 en el país sudamericano es atribuido a esos grupos por la policía. La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que también se financia del narcotráfico, muestra que mantiene poder militar pese al abatimiento de varios líderes, con tomas de pueblos y ataques a la fuerza pública.

Lo mismo pasa en las selvas de Perú con grupos herederos del derrotado movimiento maoísta Sendero Luminoso.Pero la violencia no sólo se produce en las regiones aisladas donde se cultiva la hoja de coca.

En los barrios marginales de las grandes ciudades como Buenos Aires o Sao Paulo, la mortal confrontación entre bandas que se disputan la venta de derivados de la cocaína como el "paco" argentino o el "bazuco" colombiano, dejan también una estela de muerte.

El tráfico de droga "se ha convertido en uno de los problemas planetarios más importantes, porque afecta a la seguridad de millones de personas", declaró a la AFP Louise Arbour, ex alto comisionado de la ONU para los derechos humanos y procurador de la Corte Penal Internacional.

En junio, la Comisión Mundial sobre Política de Drogas que integra Arbour junto a personalidades como los expresidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso; de México, Ernesto Zedillo y de Colombia, César Gaviria, y el exsecretario de Estado estadounidense George Shultz, publicó un informe que pide revisar de forma radical la política antidroga.

Desde el punto de vista de salud pública el fracaso es notable: entre 1998 y 2008, el consumo de opiáceos aumentó 34,5%, el de cocaína 27% y el de marihuana 8,5%. En ese mismo periodo, los conflictos financiados por este tráfico, se han convertido en un lastre que "pesa cada vez más sobre la integridad de los estados en América Latina y Africa occidental", señala Arbour.

El informe de la Comisión invita a debatir la legalización de algunas sustancias, para cortar los ingresos de los carteles que dominan el mercado negro y proponen a los países consumidores privilegiar los tratamientos de adictos.

"El dar un tratamiento de guerra al narcotráfico y no de un problema de salubridad ha sido un gran error", deplora el poeta mexicano Javier Sicilia, que tras el asesinato en mayo de su hijo inició movilizaciones para reivindicar a las víctimas, inocentes o no, de la estrategia antidrogas en su país.

Esta lucha "ha costado en México y en otros países miles de vidas, ha dejado familias rotas y ha desviado millonarios recursos de los gobiernos para atender un problema que se origina fundamentalmente por el consumo en Estados Unidos", añade.

El 21 de noviembre, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, admitió publicamente la necesidad de iniciar una "discusión franca y abierta" sobre la posibilidad de legalizar algunas drogas.

Es la primera vez que un mandatario de Colombia, que recibe millonaria ayuda militar de Estados Unidos, admite públicamente debatir el tema. "Vale la pena analizar y discutir si lo que estamos haciendo es lo correcto, si lo que estamos haciendo nos va a llevar a alcanzar el objetivo final", dijo Santos en Londres.

Las experiencias de legalización, subrayan los defensores de esta posibilidad, muestran que no se produce un aumento notable del consumo.Pero nadie puede hacerse falsas expectativas advierten expertos. Una iniciativa de tal calado es imposible de concebir sin respaldo de Estados Unidos, que consume 36% de la producción mundial de cocaína.

En Estados Unidos "los políticos admiten en privado el fracaso de la estrategia actual pero no lo dirán públicamente", explica Michael Shifter, presidente del instituto Diálogo Interamericano con sede en Washington.

Menos aún en la antesala de elecciones. "El 2012 es un año electoral y nadie asumirá ese riesgo", agrega Shifter, quien admite empero que hay una "cada vez mayor apertura" en la opinión pública respecto a la legalización de la marihuana.