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28 de Nov de 2020

Internacional

Senado de Chile aprueba destitución de ministro de Educación

La aprobación en el Senado de Chile de la acusación constitucional contra el ministro de Educación, Harald Beyer, supone un triunfo para...

La aprobación en el Senado de Chile de la acusación constitucional contra el ministro de Educación, Harald Beyer, supone un triunfo para la oposición, pero también un desafío para un eventual futuro gobierno de la coalición de centroizquierda, la Concertación, afirmaron expertos.

Beyer fue destituido el miércoles e inhabilitado para ejercer cargos públicos por cinco años, tras una intensa y maratónica votación en la que el Senado lo culpó de omisión en el cumplimiento de sus obligaciones ministeriales, principalmente las que tienen relación con la fiscalización del lucro en la educación.

De los 38 senadores que componen la Cámara Alta, 20 votaron a favor de la acusación y 18 en contra.

Para el analista político independiente Guillermo Holzmann, la destitución de Beyer es "un triunfo" para la Concertación, gobernante entre 1990 y 2010, que con esto demuestra "que puede votar alineada y que tiene capacidad y coherencia para presentar una acusación".

Sin embargo, advirtió en declaraciones a The Associated Press que, "al presentar esta acusación, la Concertación queda absolutamente amarrada con su candidato presidencial a darle un corte" a temas como el lucro en la educación.

"Si Michelle Bachelet es candidata, tendrá que ser mucho más concreta (en sus propuestas) para poder recapturar el apoyo de los estudiantes y algunos movimientos sociales", añadió.

Para Holzmann, Beyer "pagará un costo político que probablemente pudo evitar si hubiera optado por la renuncia anticipada a su cargo".

A juicio del analista, también pagará un costo el gobierno de Sebastián Piñera que "prefirió sacrificar los avances realizados en materia de educación, sean muchos o pocos, por la defensa de Beyer".

El gobierno "deja trunca completamente cualquier tipo de reforma o proceso de reforma de la educación y todo lo que pudo lograr queda en un cuestionamiento", dijo. "Un cuestionamiento que advierte que el tema quedará para el próximo gobierno y que todo lo que se haga ahora no tendrá una buena evaluación debido a este proceso".

En la misma línea, el decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Marco Moreno, afirmó que la situación enfrentada por Beyer "debilita las candidaturas de (Andrés) Allamand y de (Laurcence) Golborne, porque de alguna manera da una señal de que la Concertación está unida y que va a enfrentar con una fuerte unidad política este proceso" electoral.

La sesión se inició temprano y se extendió por más de nueve horas tras la intervención por 15 minutos de cada uno de los 38 miembros de la cámara alta, compuesta por 20 legisladores de la oposición, 16 oficialistas y dos independientes.

La acusación, que fue aprobada la semana pasada en la Cámara de Diputados, imputó a Beyer los cargos de "infracción al principio de probidad", "no ejercer control jerárquico sobre las dependencias del Ministerio" y la "negativa de fiscalizar el lucro".

El primer cargo fue rechazado por 13 votos a favor y 25 en contra, mientras el segundo corrió la misma suerte, esta vez aprobado por 10 votos y rechazado por 28.

Beyer fue acusado por la centroizquierdista Concertación de no fiscalizar las denuncias sobre lucro en la Universidad del Mar, la institución de educación superior privada que se transformó en ícono de ese tipo de prácticas.

Tras su destitución, el ahora ex ministro afirmó que "ha primado la peor cara de la política, y lo hace en un área tan sensible como la educación".

"Hago un llamado a todos los sectores políticos para que hagan de una buena política educacional el centro de sus preocupaciones", añadió.

Visiblemente emocionado, Beyer agradeció al equipo del Ministerio de Educación que lo acompañó durante su gestión, y aseguró que "esta destitución va a pasar a la historia, pero las reformas que hemos hecho como gobierno van a quedar para siempre".

Por su parte, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, destacó que "ha sido un orgullo, un verdadero orgullo, haber compartido con él (Beyer) este tiempo en el gobierno".

"El único que tuvo coraje para cerrar una universidad por transgredir la ley ha sido el ministro Beyer, no nos engañemos", añadió, en alusión a las declaraciones de opositores que afirmaron que con la destitución de Beyer "se ha puesto fin al lucro".

Durante el debate, Hosaín Sabag, senador de la Democracia Cristiana (DC), manifestó incertidumbre sobre su voto, lo que puso en suspenso el resultado de la acusación.

Sabag recordó que "destacadas figuras de la Concertación" como la ex ministra de Educación Mariana Aylwin, "han manifestado su rechazo a la acusación" y añadió que "el tema del lucro lo debemos resolver como sociedad, pero esta acusación no es ningún avance en esta materia".

"Creo que es posible tener educación de calidad, una educación que no puede tener como motor al lucro y los negocios. Por eso Chile necesita una reforma de verdad", abundó el parlamentario.

El voto decisivo fue del independiente Carlos Bianchi, quien afirmó que el ministro fue "a lo menos negligente" y se "inhibió" a la hora de fiscalizar el prohibido lucro en la educación.

Bianchi, en un gesto desesperado, pidió al Senado una pausa para que el ministro Beyer reflexionara y renunciara a su cargo, con el fin de evitar las sanciones en su contra.

Sin embargo, Beyer mantuvo su postura.

El debate fue seguido de cerca por políticos, profesores y estudiantes que concurrieron hasta el Congreso Nacional y que gritaron de júbilo cuando se confirmó la destitución.

"Vamos compañeros, hay que ponerle un poco más de empeño, salimos a las calles nuevamente, la educación en Chile no se vende, íse defiende!" gritaron los estudiantes que la semana pasada convocaron a 150.000 personas en una marcha contra el lucro y que el miércoles advirtieron que de no aprobarse la acusación "sería una nueva traición de la Concertación".

La ley que permitió crear universidades privadas fue impuesta en 1981 por la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) cuando el Poder Legislativo estaba disuelto. Sin embargo, la norma precisaba que los planteles superiores no debían lucrar con la enseñanza.

La parte referida al lucro fue violada por los directivos de muchas universidades privadas que crearon mecanismos para retirar ganancias, por ejemplo, sociedades inmobiliarias dueñas de edificios que arriendan a las mismas universidades de las que son dueños.